viernes, 29 de enero de 2010

FRANCISCO MIRÓ QUESADA: "LA CIUDAD, PROGRESO DE LA CULTURA Y PELIGRO DE POBREZA"

FILOSOFEMAS

La ciudad, progreso de la cultura y peligro de pobreza

Francisco Miró Quesada Cantuarias
El Comercio Online, 29 de enero de 2010

La ciudad —después del descubrimiento de cómo hacer fuego y cocer los alimentos— es la gran creación de la humanidad. Antes de que existiera los humanos vagaban en pequeños o grandes grupos buscando alimentos que pudieran sustentarlos. Hasta que, paulatinamente, la población va creciendo y van surgiendo pequeñas ciudades. Creadas las ciudades, las hordas vagabundas desaparecen y la vida humana comienza a tornarse cada vez más creativa.

La estabilidad permite dedicar tiempo a la búsqueda de procedimientos para desarrollar la agricultura y la domesticación de animales. Entre ellos destaca el perro que desciende directamente del lobo y que se adapta de manera admirable a los hombres y mujeres que lo poseen. Su lealtad puede calificarse de absoluta.

En las ciudades nace la cultura. Sus habitantes intercambian ideas entre ellos y este intercambio contribuye al surgimiento de diferentes ideas políticas y a la proliferación de las artes y las ciencias. Hombres que provienen de otras ciudades, contribuyen aun más a este desarrollo. Un caso notable fue el famoso viaje de Marco Polo a países de Asia. A su retorno a Italia trajo tallarines chinos y sus compatriotas demostraron su poder creador multiplicando las maneras de prepararlos. El progreso de la agricultura y la domesticación de animales, especialmente de carácter vacuno, contribuye a fortalecer a los habitantes. La mortalidad infantil disminuye, las ciudades tienen cada vez más habitantes. Se van formando las ciudades-estado y, luego, los estados-nación. Hasta que, después de mucho tiempo, surgen las ciudades modernas.

Con el aumento de la población, comienza la diferencia entre los ricos y los pobres. En todas las ciudades ha existido siempre esta cruel separación. Hasta que, a mediados del siglo XX en algunos países los más avanzados de Europa y en Estados Unidos, se logra reducir la pobreza de manera drástica aunque, hasta el momento, ninguna nación la ha suprimido por completo. En los llamados “países en vías de desarrollo”, desgraciadamente, el índice de la pobreza es muy grande, sobre todo en nuestro país, pero también existe en otros de la región, aunque no en proporciones tan grandes.

Como estoy hablando sobre las ciudades es natural que intente describir algunas de ellas. ¿Pero, cuáles? Hay ciudades extraordinarias en nuestro siglo XXI. Tengo, por eso, que restringirme a cuatro: Lima, Buenos Aires, Río de Janeiro, y París.

Lima es una ciudad llena de paradojas. De un lado es fea y de otro lado es bellísima. Nuestra capital no ha crecido de acuerdo con un plan de desarrollo bien concebido. Pero durante los siglos en que fue la capital de la Colonia, se han ido acumulando en ella, bellezas sin par. La Catedral, las numerosas iglesias, en las que se encuentran altares y columnas cubiertas con auténtico pan de oro, hacen de Lima una ciudad que deja boquiabiertos a los turistas.

Buenos Aires es, sin duda, la ciudad más hermosa de América Latina. Sus calles, sus avenidas, están construidas con una esmerada planificación. La altura de sus edificios está estrictamente regulada. Quien ve por vez primera la Diagonal Norte queda pasmado de admiración. Muchos, con razón, la consideran un pequeño París.

Río de Janeiro es una ciudad impresionante, pero no por sus edificios, sino porque ha sido construida en una de las bahías más sensacionales del mundo. Brasil es, hoy día, el más grande y poderoso país de América Latina. Pero ninguna de sus ciudades, aunque hay algunas notables como San Pablo, puede compararse a Buenos Aires.

París es en mi opinión, compartida por millones de personas que conocen la ciudad, la más linda del mundo. Si, a vista de pájaro, enfocamos nuestra atención sobre L” Etoile (la estrella), vemos una simetría perfecta. De ella parten avenidas que se prolongan en línea recta. Esta simetría se repite en la mayor parte de sus grandes avenidas, como los Campos Elíseos y, asimismo, en sus bulevares. Tiene, por otra parte, monumentos asombrosos, como la Torre Eiffel y los Inválidos. Otro monumento espectacular es el Museo de Louvre que, en mi opinión, es el mejor del mundo.

La ciudad, con todos sus defectos y limitaciones, ha sido, y sigue siendo, el crisol en que se ha fundido lo mejor de la civilización humana.

jueves, 28 de enero de 2010

Sáb30ene2010, Búho Rojo (Lima): CAFÉ FILOSÓFICO 544 "LA TEORÍA DEL CAOS"

Estimados Amigos:
Este sábado 30/01/2010 a las 7:30 p.m. los invitamos a compartir un cafecito con nosotros y a participar en el

Café Filosófico 544
Café Filosófico Concentrado

LA TEORÍA DEL CAOS



Lugar: Centro Cultural Búho Rojo

Jr. Callao 181 – Pueblo Libre, Lima 21
(Alt. Cruce de Av. Sucre con Av. La Mar)

LA ENTRADA ES LIBRE Y EL CAFÉ ES GRATIS

Atentamente

José Maúrtua
Presidente de la Asociación Cultural Búho Rojo

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sábado, 23 de enero de 2010

Sáb23ene2010, Búho Rojo (Lima): CAFÉ FILOSÓFICO 543 "¿EL PENSAMIENTO LE DA FORMA AL LENGUAJE?", POR CARLOS JARA

Estimados Amigos:
Este sábado 23/01/2010 a las 7:30 p.m. los invitamos a compartir un cafecito con nosotros y a participar en el

Café Filosófico 543
Café Clásico

¿EL PENSAMIENTO LE DA FORMA AL LENGUAJE?

a cargo de Carlos Jara


Lugar: Centro Cultural Búho Rojo

Jr. Callao 181 – Pueblo Libre, Lima 21
(Alt. Cruce de Av. Sucre con Av. La Mar)

LA ENTRADA ES LIBRE Y EL CAFÉ ES GRATIS

Atentamente

José Maúrtua
Presidente de la Asociación Cultural Búho Rojo

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martes, 19 de enero de 2010

NELSON MANRIQUE: "LA OBJETIVIDAD"

COLUMNA EN CONSTRUCCIÓN

La objetividad

Nelson Manrique
La República Online, 19 de enero de 2010

Existe una manera de abordar la objetividad en la investigación social que goza de una amplia aceptación. Esta consiste en declararse “neutral” frente a aquello que se estudia; así –según este razonamiento– los juicios que uno suscribe no serán distorsionados por sus simpatías o antipatías, por sus amores y odios. De aquí se desprende un corolario que guía la reflexión de numerosos investigadores: lo ideal es ubicarse en el justo medio.

Un primer problema de esta opción es que alimenta un pensamiento parasitario: quien escoge el término medio asigna una posición a las ideas existentes en plaza (radicales o conservadoras, progresistas o reaccionarias, etc.) para luego buscar ubicarse en una posición equidistante de ellas. Esta es una fórmula segura para la mediocridad: nos protege de cometer grandes errores, pero nos vacuna igualmente contra los grandes hallazgos.

El segundo problema, con mucho el más importante, es que la “neutralidad” en la investigación social es una ilusión. Como escribí en un artículo anterior, los seres humanos–incluidos por supuesto los investigadores sociales– somos producto de, y estamos contenidos en, la sociedad que pretendemos comprender. No somos pues un sujeto cognoscente situado fuera e independientemente del objeto que estudiamos sino somos su hechura. El idioma que hablamos, la identidad social que nos define (nacional, étnica, religiosa, de clase, etc.), las categorías con las que intentamos conocer el mundo, las ideologías, imaginarios, representaciones que adscribimos, etc., son hechos sociales que existen desde antes de nuestro nacimiento. Por otra parte, nacer en un hogar acomodado o en uno pobre, en la ciudad o el campo, dónde se estudia, tener por lengua materna el castellano, el quechua o el asháninka, etc., va a influir en la forma cómo vemos el mundo. A ello añadiremos nuestras propias experiencias y opciones.

¿Simpatizar con aquello que uno va a estudiar garantiza una buena investigación? No, si, por ejemplo, nos ciega ante las facetas de la realidad que no nos gustan, y esto vale igualmente si detestamos nuestro objeto de estudio. Lo esencial, creo (esto es una cuestión de temperamento), es que nuestro tema sea capaz de apasionarnos; pero esto, claro, es válido para toda empresa humana.

En nuestra forma de conocer, optar o decidir influyen muchos elementos que están por fuera de nuestro control consciente; ese es uno de los mayores hallazgos de las ciencias del hombre. Por eso es ilusorio pretender que por un acto de voluntad podemos ponernos por encima de las solidaridades sociales que hemos forjado, nuestros prejuicios, fobias y simpatías inconscientes, etc., para producir un conocimiento incontaminado. El escritor José Bergamín lo expresó en una frase muy aguda: “Si me hubieran hecho objeto sería objetivo, pero me hicieron sujeto (y soy subjetivo)”.

Por eso es ingenua la crítica de quienes creen decir algo muy profundo al atribuir errores al oponente explicándolos por su ideología, sin que se les ocurra que sus propias proposiciones tienen también un sustrato ideológico. El pensamiento más crudamente ideológico cree que la ideología distorsiona la percepción de los demás pero no la de uno mismo, porque uno piensa, limpiamente, “en científico”.

¿Es imposible entonces la objetividad? En las CCSS podemos hablar más bien de grados de objetividad, que pueden ser mayores en la medida en que seamos capaces de poner bajo control nuestros sesgos conscientes e inconscientes. La paradoja es que suele ser más objetivo quien es capaz de poner sus sesgos sobre la mesa en comparación con aquel que ingenuamente cree que no los tiene y que, al no reconocerlos, no puede controlarlos.

La ciencia, por otra parte, se construye en la confrontación de ideas y esta suele desarrollarse mejor cuando quienes participan en el debate son conscientes de sus sesgos y opciones ideológicas. Esa es la gran lección metodológica que brinda Mariátegui en la “Presentación” de sus 7 Ensayos… y que, obviamente, suscribo: “no soy un crítico imparcial y objetivo. Mis juicios se nutren de mis ideales, de mis sentimientos, de mis pasiones. Tengo una declarada y enérgica ambición: la de concurrir a la creación del socialismo peruano … Es todo lo que debo advertir lealmente al lector a la entrada de mi libro”.

martes, 12 de enero de 2010

NELSON MANRIQUE: "UNA POLÉMICA"


COLUMNA EN CONSTRUCCIÓN

Una polémica

Nelson Manrique
La República Online, 12 de enero de 2010

La publicación de mi libro “¡Usted fue aprista! Bases para una historia crítica del Apra” (PUCP-CLACSO 2009) ha provocado iras y entusiasmos, lo que no me sorprende. Pero sí me sorprende el espectro de reacciones que el texto ha suscitado, que van desde acres críticas de militantes apristas –recogidas en diversos blogs– y de Tony Zapata, hasta las de Javier Valle Riestra. Los apristas y Zapata consideran que soy antiaprista y que mi libro no reconoce ningún mérito a Haya de la Torre ni al Apra. Valle Riestra, por su parte, ha tenido la generosidad de calificar mi libro como “excelente” y ha llegado a la conclusión de que, en el fondo de mi corazón, soy aprista. Aunque, como JVR sabe, no soy ni nunca fui aprista, valoro especialmente su opinión, porque se trata de un hayista convicto y confeso y además protagonista de algunas de las coyunturas críticas que reconstruyo en mi libro.

Cuando un mismo libro puede provocar reacciones tan encontradas debe sospecharse que hay elementos que van más allá del texto –o que más bien son anteriores a él– que alimentan lecturas tan contrapuestas. Pre-juicios. De esta manera, el libro termina convirtiéndose en una especie de ecran, donde los lectores terminan proyectando imágenes que están más en sus ojos que en el texto mismo.

Se me acusa de no reconocerle ningún mérito a Haya ni al Apra, sin considerar que con relación al primero una y otra vez subrayo su carisma y gran capacidad como organizador, su extraordinario talento como ideólogo y político, su empuje en el trabajo, su ascetismo, su honradez y desapego con relación al dinero y los bienes materiales (véase la diferencia con sus seguidores), su gran valor, prácticamente demostrado al quedarse a conducir personalmente al Apra en la clandestinidad con riesgo de su propia vida, y más. Con relación al Apra, he testimoniado la mística a toda prueba de los apristas, su entrega a una militancia en que el partido se constituía en una familia alternativa, su integridad, disciplina y voluntad revolucionaria, su lealtad al jefe y el partido, etc. Es irónico que quienes han leído mi texto sin reparar en estos elementos me acusen de falta de objetividad.

Haya de la Torre corresponde a esa estirpe de personajes excepcionales que son excesivos tanto en sus virtudes como en sus defectos. Su retrato inevitablemente estaría incompleto si, junto con sus virtudes, no se registran sus grandes defectos. Ellos nos hacen humanos y la reacción de algunos apristas a las críticas a Haya pareciera provenir de la dificultad de pensarlo como un ser humano, grande en su acción y proyecciones, pero humano al fin.

Un problema importante que este debate ha suscitado es el relativo a la objetividad en la historia y las CCSS. Antonio Zapata (“El APRA de Manrique”, La República, 02/12/2009) considera que no soy objetivo por mi izquierdismo: mi falta de simpatía con Haya y el Apra. En un texto más reciente (“Denostar o aprender”, La República, 16/12/2009) Tony sugiere que se puede ser más objetivo si uno escoge un tema que no le suscite gran encono. Se trata de una propuesta discutible: el trotskista Isaac Deustcher ha hecho la más formidable biografía de Stalin y por cierto no era un admirador del dictador soviético. Eric Hobsbawm, el mayor historiador de la burguesía, no es, por cierto, alguien que la ame, y la lista podría seguir. Si la simpatía con aquello que se estudia fuera la condición para hacer una historia aceptable Haya estaría cubierto de obras maestras.

La objetividad, entendida como la neutralidad con relación a aquello que se estudia, es muy problemática con relación a las ciencias del hombre porque el sujeto investigador está contenido por el objeto que pretende estudiar: la sociedad. Este sujeto no puede pretender la distancia frente a su objeto como el biólogo que pone bajo su microscopio tejidos para estudiarlos. El historiador pretende estudiar la sociedad siendo hechura de ésta, desde el idioma que habla, la clase social a la que pertenece, la ideología que (consciente o inconscientemente) profesa, los prejuicios de los que está imbuido, etc. Quienes proclaman su neutralidad como investigadores simplemente testimonian su ingenuidad, al creer que pueden ponerse por encima de todos los determinantes sociales que les preexisten y, lo que es más importante, actúan más allá de su control consciente.

¿No es posible entonces la objetividad? La cuestión requiere más espacio. Volveré sobre el tema.

Sáb16ene2010, Búho Rojo (Lima): CAFÉ FILOSÓFICO 542 "LA INTUICIÓN FILOSÓFICA"

Estimados Amigos:
Este sábado 16/01/2010 a las 7:30 p.m. los invitamos a compartir un cafecito con nosotros y a participar en el

Café Filosófico 542
Café Filosófico Concentrado

LA INTUICIÓN FILOSÓFICA
Lugar: Centro Cultural Búho Rojo

Jr. Callao 181 – Pueblo Libre, Lima 21
(Alt. Cruce de Av. Sucre con Av. La Mar)

LA ENTRADA ES LIBRE Y EL CAFÉ ES GRATIS

Atentamente

José Maúrtua
Presidente de la Asociación Cultural Búho Rojo

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viernes, 8 de enero de 2010

FRANCISCO MIRÓ QUESADA: "EL MUNDO, LA ECONOMÍA Y LA CRISIS"


FILOSOFEMAS

El mundo, la economía y la crisis

Francisco Miró Quesada Cantuarias
El Comercio Online, 8 de enero de 2010

La palabra “crisis” proviene del término griego krisis. Como muchísimos vocablos del lenguaje griego, tiene una enorme cantidad de significados. Entre ellos, “acción de distinguir”, “resultado de una guerra”, “elección”, “disentimiento”, “decisión” y otros más, pero uno de ellos es: “fase decisiva de una enfermedad”. Y esta acepción concuerda con la manera como la usamos en los lenguajes de origen latino y hasta en algunos de origen anglosajón. Cuando alguien está gravemente enfermo, no se sabe si después de algunas horas, que pueden ser pocas o muchas, el médico que lo (o la) está atendiendo dice: “El enfermo o la enferma está en crisis”. Cuando pase la crisis se sabrá si resistió o si fue incapaz de hacerlo y la enfermedad terminó por aniquilarlo.

Como sucede con frecuencia, el sentido de una palabra se extiende y se aplica a casos diferentes de su acepción primitiva. Uno de ellos, seguramente el más empleado, es el de “crisis económica”. Recordemos la terrible crisis de 1929, en la que se derrumbó el casi delirante optimismo de los estadounidenses sobre su economía y su crecimiento sin término. Como siempre ha pasado en Estados Unidos y en otros países, después de la crisis viene la recuperación. Las crisis se presentan cada cierto tiempo. La predicción de Marx, en su famoso libro “Das Kapital”, de que el capitalismo terminaría para siempre debido a que las crisis que se producían a través de los años eran cada vez más graves, no se cumplió. El capitalismo ha resultado ser como un gato de siete vidas. Ha resistido todas las crisis que comienzan cuando está naciendo la revolución industrial.

Después de muchos años en que se producían crisis no muy graves y sus respectivas recuperaciones, en setiembre del 2008 se produjo en Estados Unidos una crisis económica tan grave que muchos expertos han llegado a la conclusión de que ha sido del mismo nivel que la de 1929. Hay un dicho humorístico que reza: “Cuando el gigante del norte estornuda, a los países de América Latina les da pulmonía”. Felizmente, esta vez, a pesar de la crisis estadounidense, algunos países de esta parte de América no han sido muy afectados por la pulmonía, entre ellos el Perú y el Brasil. Venezuela resiste por su incalculable riqueza petrolera, pero Bolivia, a pesar de la ayuda de Venezuela, está en problemas.

En el Perú, la crisis económica estadounidense se ha dejado sentir, pero la buena política macroeconómica del gobierno ha impedido que se produzca una catástrofe. Ha aumentado ligeramente la desocupación y la mayor parte de los peruanos ha reducido sus gastos. Pero la economía no se ha descalabrado. Los cines y los teatros siguen siendo muy concurridos y los restaurantes siguen llenos tanto en Lima como en algunas capitales de provincias. Claro que el actual estado de cosas vale solo para las personas pudientes y para la clase media. Mas quienes tienen escasos recursos económicos no han visto su situación pecuniaria tan deteriorada como se temió cuando recién comenzó la crisis.

Pero la palabra crisis no se ha limitado a lo económico, también se habla de crisis política y de crisis en las relaciones internacionales.

Esperemos que la crisis económica estadounidense termine lo antes posible y que los esfuerzos que está haciendo el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, por superarla tengan éxito.

Ya hay síntomas de recuperación en dicho país. Ojalá la economía estadounidense por fin despegue y el año 2010 traiga alivio y bonanza para la humanidad entera.

martes, 5 de enero de 2010

Sáb9ene2010, Búho Rojo (Lima): CAFÉ FILOSÓFICO 541 "¿CUÁL ES EL PAPEL DE LA ARGUMENTACIÓN EN LA FILOSOFÍA?" A CARGO DE CARMEN ZAVALA


Estimados Amigos:
Este sábado 09/01/2010 a las 7:30 p.m. los invitamos a compartir un cafecito con nosotros y a participar en el

Café Filosófico 541
Café Clásico

¿CUÁL ES EL PAPEL DE LA ARGUMENTACIÓN EN LA FILOSOFÍA?

a cargo de Carmen Zavala


Lugar: Centro Cultural Búho Rojo

Jr. Callao 181 – Pueblo Libre, Lima 21
(Alt. Cruce de Av. Sucre con Av. La Mar)

LA ENTRADA ES LIBRE Y EL CAFÉ ES GRATIS

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José Maúrtua
Presidente de la Asociación Cultural Búho Rojo

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lunes, 4 de enero de 2010

GUILLERMO GIACOSA: "2010, AÑO DE LA AUTOCRÍTICA"


Deseos para el año que se inicia

2010, año de la autocrítica

Guillermo Giacosa
Perú 21 Online, 4 de enero de 2009

Escuché en varios programas de TV la misma pregunta: ¿Qué desea para el 2010? Las respuestas suelen ser tan poco imaginativas como la pregunta. Tampoco puede esperarse que se salgan del guión que esta sociedad ha marcado y nos asombren con alguna utopía de esas que alimentan el alma. Trabajo y salud, en ese orden, era lo que más soñaba. Casi todos los deseos expresados –y esta es una constante sobre la que deberíamos reflexionar– eran individuales y eventualmente familiares. Me pregunto si el grado de alienación existente ya ha rebasado el límite que permite ser consciente que las mejorías individuales, por muy deseables que sean, raramente se prolongan en el tiempo, cuando no son parte de una mejoría del conjunto de la sociedad. El haber logrado que solo se perciban metas individuales es un triunfo de una cosmovisión suicida. Atractiva, pero suicida. Es la cosmovisión que desde hace muchos años se viene imponiendo a través de los valores que la sociedad cultiva y a la que los medios de comunicación refuerzan con distintos tipos de mensajes y una diversidad creativa que merecería una causa más noble. No se trata de oponerse a la realización individual: se trata de incluir solidariamente dicha realización al interior de un contexto social que es algo más que una suma de individualidades. Se trata asimismo de ser conscientes de que esa sociedad también es parte de una especie determinada que, a su vez, está inmersa en un todo que es el planeta que habitamos y cuya supervivencia depende, en gran parte, de lo que nosotros decidamos hacer con nuestras vidas. Lo que ayer podía constituir solo una reflexión en abstracto, es hoy una realidad tan concreta como las inundaciones, las sequías y los temporales o como la corrupción, los crímenes, el desempleo, y el espíritu belicista que nos muestra la prensa cada día. Es decir que la propuesta del éxito individual solo debe ser deseable en la medida que ese éxito no atente contra el bienestar general ni contra el equilibrio medioambiental.

En cuanto a las propuestas para el 2010 que contenían lo que podríamos llamar un mensaje social, aparecía una expresión que me parece tan aterradora como el exceso de individualismo: 'Mayor inversión’. ¿Mayor inversión en qué y para qué? No especificar es una de las tantas trampas que hábilmente han tejido los ideólogos del orden actual.

Hacernos creer que las inversiones son buenas por el solo hecho de aportar capitales es un disparate. Hay capitales que empobrecen porque contaminan las aguas, los suelos o a los propios seres humanos. Podríamos llenar miles de páginas con ejemplos de este tipo. Quienes, dotados teóricamente para la economía, repiten que sin inversión no hay crecimiento, deben explicar cuáles son las condiciones en que esas inversiones deben materializarse y cuáles son las metas a alcanzar con ellas. Quiénes se beneficiarán y quiénes, eventualmente, se perjudicarán. En cuanto a mí, solo desearía que el 2010 fuera el año en el cual la sociedad ha decidido hacer una autocrítica de sus fines y métodos.

viernes, 1 de enero de 2010

FRANCISCO MIRÓ QUESADA: "¿QUÉ SUCEDERÁ EN NUESTRO MUNDO EL AÑO 2010?"



FILOSOFEMAS

¿Qué sucederá en nuestro mundo el año 2010?

Francisco Miró Quesada Cantuarias
El Comercio Online, 1 de enero de 2010

Atreverse a decir qué sucederá en el planeta el próximo año sería una locura. Porque si la historia pasada presenta dificultades, a veces insuperables, para determinar los hechos, el futuro es aun más incierto. Aunque pueden predecirse algunos acontecimientos, lo cierto es que, por más probabilidades que presente un hecho, en cualquier lugar, en cualquier momento, puede suceder cualquier cosa.

Por eso, los acontecimientos a los que me referiré a continuación, desgraciadamente, no son muy halagüeños. La cantidad de hechos negativos que han ocurrido durante el 2009 supera ampliamente a los positivos. Citemos, en desorden, algunos de ellos. En primer lugar, la agresión de Estados Unidos a Iraq, agresión que se llevó a cabo durante el gobierno de George W. Bush. Es cierto que quien regía los destinos de aquel desdichado país, Saddam Hussein, era un villano, tirano y cruel, se enriquecía sin límites construyendo palacios para él y su familia, manteniendo al pueblo en la pobreza y la ignorancia. Pero de acuerdo con el derecho internacional y los principios de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), ningún Estado puede atacar a otro que no amenace su seguridad. Si las cosas que suceden en un país son tan atroces que sobrepasan los límites de la tolerancia humana, entonces puede ser intervenido, previo acuerdo del Consejo de Seguridad de la ONU. En este caso, se encargan de aplacar las matanzas los famosos cascos azules.

Pero lo que sucedía en Iraq, aunque era grave, no justificaba ninguna intervención. La invasión de dicho país fue un acto arbitrario que contribuyó a desprestigiar a Estados Unidos en el mundo entero. Por otra parte, el proyecto de construir una bomba atómica en Irán, que amenaza la paz mundial y concebido por el presidente del país, el dictador Mahmud Ahmadineyad, ha causado inquietud en la gran mayoría de países. Lo mismo sucede con la construcción y el lanzamiento de cohetes de largo alcance, concebido y ejecutado por Kim Jong-Il, dictador del Estado totalitario establecido en Corea del Norte.

Como si esto fuera poco, hay en los actuales momentos 22 países que están en estado de guerra. La mayoría son guerras internas, debido a la incesante lucha por el poder de facciones contrapuestas. Pero hay otros en que los acontecimientos bélicos son entre países, como sucede en el Congo que está en guerra atacado por Burundi y Uganda, Sudán y el Chad, Israel y Palestina. Y una de las más graves de todas es la que se está desarrollando en Afganistán contra los talibanes, en la que intervienen varios países occidentales como Estados Unidos, Gran Bretaña, Alemania, Francia y Australia.

A pesar del despliegue de tropas y de los bombardeos, aún no los han derrotado. Estos son unos fanáticos musulmanes que ejercen en el país, desde hace varios años, una tiranía inimaginable. Las mujeres deben usar la burka (el traje que solo permite ver los ojos), si salen solas a la calle son castigadas; si un hombre comete cualquier infracción de las reglas impuestas por el gobierno talibán casi siempre, sin que tenga el derecho de defenderse, es condenado a muerte. En el mejor de los casos sufrirá una larga prisión. Además, cuando toman una ciudad, prohíben todo: los deportes, el cine, el teatro, la televisión, las fiestas.

Pero estos monstruos son tenaces y luchan con una determinación que no cede ante nada. A pesar de los esfuerzos de los aliados occidentales, resisten todos los embates. Barack Obama, el pacifista presidente de Estados Unidos, ha decidido enviar más tropas a Afganistán, pensando que de esta manera podría terminarse la guerra.

Otro desastre durante el año que se va es que, a pesar de las reuniones que se han realizado entre los países más desarrollados del mundo para tratar de amenguar el calentamiento global, no se ha logrado ningún acuerdo completo y vinculante al respecto.

Sin embargo, han ocurrido hechos positivos. Uno de ellos fue la elección de Barack Obama, un afroamericano, a la Presidencia de Estados Unidos, lo que significa un avance extraordinario en la lucha contra el racismo. Otro ha sido el avance formidable en cuestiones tecnológicas.

Después de los hechos descritos, ¿qué podría predecirse sobre lo que ocurrirá el próximo año? Siendo optimista (lo soy por temperamento) podría arriesgar las siguientes afirmaciones: la lucha contra el racismo, sobre todo en algunos países en vías de desarrollo como, por ejemplo, el nuestro, tendrá nuevos éxitos; la tecnología seguirá avanzando, y es posible que algunas guerras terminen, tal vez la contienda entre Israel y Palestina. Y hago votos para que termine la guerra de Afganistán y los talibanes sean derrotados definitivamente.

Las diferentes religiones seguirán avanzando, especialmente la cristiana, la que tiene un mayor número de fieles en el mundo.

Termino deseando a todas las personas que me hacen el honor de leerme que tengan un próspero y feliz Año Nuevo, y que no se dejen ganar por el pesimismo.

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