viernes, 19 de mayo de 2006

LEONARDO BOFF: "EL DESAFÍO DE LA VIOLENCIA"


LA COLUMNA DE BOFF

El desafío de la violencia

Leonardo Boff
Portal Servicios Koinonía, 19 de mayo de 2006

La violencia ocurrida a mediados de mayo en São Paulo nos obliga a pensar. ¿Por qué es tan recurrente? Para vislumbrar alguna luz tenemos que partir sin autoengaños de esta ambigüedad fundamental: por una parte, la realidad está cargada de conflictos, pero en otro sentido, es un tejido de orden y paz. Ninguno de estos dos aspectos consigue erradicar al otro. Se mezclan, y se mantienen en un equilibrio difícil y dinámico.

El arte consiste en mantener esa tensión, buscando aquella convergencia de energías que permite el surgimiento de la paz, fruto de instituciones mínimamente justas e incluyentes, y de ordenamientos sociales sanos, custodiados por un Estado que vela por el equilibrio de las tensiones, usando legítimamente la coerción cuando es necesario. Si no se diese esta búsqueda de equilibrio, tal vez la sociabilidad sería imposible, y los seres humanos se exterminarían unos a otros.

La paz resulta de la administración de los conflictos usando medios no conflictivos. En la construcción de la paz, los intereses colectivos deben sobreponerse a los individuales, la multiculturalidad ha de prevalecer sobre el etnocentrismo, la perspectiva global orientará la local.

Tenemos que ser realistas y sinceros. Hay violencia en el mundo porque yo llevo violencia dentro de mí en forma de rabia, envidia y odio, que deben ser siempre contenidos.

La explicación de la agresividad ha desafiado a los más agudos pensadores. Sigmund Freud parte de la constatación de que existen dos pulsiones básicas: una que afirma y exalta la vida (Eros) y otra que tiende hacia la muerte (Thánatos) y sus derivados psicológicos, como los odios y las exclusiones.

Para Freud la agresividad surge cuando el instinto de muerte se activa por alguna amenaza que viene de fuera. Alguien puede amenazar a otro y querer quitarle la vida. Entonces el amenazado se anticipa y pasa a agredir y eventualmente a eliminar a quien le amenaza.

Otro pensador contemporáneo, René Girard, afirma que la agresividad proviene de la permanente rivalidad existente entre los seres humanos (a la que él llama «deseo mimético»). Esta rivalidad crea permanentes tensiones y elabora siniestras complicidades. Al concentrar en alguien toda la maldad y toda la amenaza, la sociedad lo convierte en un chivo expiatorio. Todos se unen contra él para apartarlo. Esta unión instaura una paz momentánea entre todos los contendientes. Deshecha la paz, se inventa un nuevo chivo expiatorio (los terroristas, los traficantes, etc.) y nuevamente se crea la unión de todos contra él y se rehace la paz perdida.

Los antropólogos también nos han ayudado a entender la agresividad. Nos aseguran que somos simultáneamente sapiens y demens, no por degeneración, sino por constitución evolutiva. Somos portadores de inteligencia y de energías interiores orientadas hacia la generosidad, la colaboración y la benevolencia. Y al mismo tiempo somos portadores de demencia, de exceso, de pulsiones de muerte. Somos seres trágicos porque surgimos como coexistencia de los opuestos.

Dada esta contradicción, ¿como construir la paz? La paz sólo triunfará en la medida en que las personas y las colectividades se dispongan a cultivar, como proyecto de vida, la cooperación, la solidaridad y el amor. La cultura de la paz depende del predominio de estas positividades y de la vigilancia que las personas y las instituciones mantengan sobre la otra dimensión, siempre presente, de rivalidad, de egoísmo y de exclusión.

viernes, 5 de mayo de 2006

LEONARDO BOFF: "LOS AÑOS PERDIDOS DEL CRISTIANISMO"


LA COLUMNA DE BOFF

Los años perdidos del cristianismo

Leonardo Boff
Portal Servicios Koinonía, 5 de mayo de 2006

La publicación del Evangelio de Judas, escrito apócrifo tardío de naturaleza gnóstica, suscitó un interés general sobre el cristianismo de los primeros tiempos. Últimamente este tema ha ocupado la investigación científica, especialmente en Estados Unidos, con minuciosas investigaciones acerca de los llamados «años perdidos del cristianismo», que son los años 30 y 40 del siglo I, aquellas oscuras décadas posteriores a la ejecución de Jesús. A partir del inicio de los años 50, con las cartas de san Pablo y después con los cuatro evangelios, disponemos de abundante documentación. Pero, ¿qué ocurrió en los años anteriores?

Las fuentes son exiguas, como el evangelio de Tomé, la Didajé y la Quelle («fuente» en alemán, sub-texto común a los evangelios de san Lucas y de san Mateo), todos anteriores al año 50. Varios son los investigadores católicos y evangélicos que se han destacado en este área como H. Köster, J. Kloppenborg, D. Kyrtatas y P. Brown entre otros. Pero el más perspicaz y erudito de todos es el católico irlandés-estadounidense J. D. Crossan, presidente de la sección sobre el Jesús histórico de la «Society of Biblical Literature» y coordinador del «Jesus Seminar». Entre sus distintas obras se destacan principalmente dos: «El Jesús histórico: la vida de un campesino judío mediterráneo» (1991) y «El nacimiento del cristianismo: lo que sucedió en los años inmediatamente posteriores a la ejecución de Jesús» (1998). Este último, con más de 600 páginas, representa una combinación interdisciplinaria de enfoques antropológicos, históricos, literarios y arqueológicos en un intento por reconstruir los contextos que permitieron el nacimiento del cristianismo como interacción de Jesús con sus compañeros y con el mundo que les rodeaba.

Así, hemos venido a saber que muchos artesanos y campesinos, como Jesús y su grupo, vivían en la resistencia radical pero no violenta contra el desarrollo urbano de Herodes Antipas y el comercialismo rural de Roma en la Baja Galilea de finales de los años 20. El contexto más general era la oposición cerrada por parte de la patria judaica al internacionalismo cultural griego y al imperialismo militar romano.

El cristianismo histórico, según Crossan, es fruto de tres tradiciones que se fueron entrelazando. La primera es la Tradición de la Vida, que enfatiza los dichos de Jesús y propone un modo de vida inspirado en sus comportamientos libertarios. Tiene un cuño campesino, pues medró en la Galilea rural. La segunda es la Tradición de la Muerte y de la Resurrección, que procuraba entender por qué Jesús fue asesinado si después fue resucitado. La resurrección era entendida en el cuadro de la apocalíptica, que afirmaba el carácter cósmico del fenómeno: el comienzo de la renovación del mundo y de la transfiguración del ser humano. Ésta es más urbana, pues fue elaborada a partir de Jerusalén. La tercera es la Tradición de la comida común. Eran tanto comidas reales como comidas compartidas comunitariamente que simbolizaban la justicia equitativa de Dios. Lo importante no era el «pan», sino «repartir» el pan. En este contexto se situaba la celebración de la eucaristía. La Tradición de la comida unía las dos tradiciones referidas.

Para la Iglesia en estado naciente no eran suficientes los dichos, la vida, la muerte y la resurrección de Jesús. Todo debía desembocar en la mesa común, en la comensalidad, pues es la que permite abrir los ojos a personas como los jóvenes de Emaús, y reconocer la presencia divina en este mundo. Estos datos son relevantes para entender el cristianismo en sus orígenes, más práctico que dogmático.

lunes, 1 de mayo de 2006

Crónica por el Primero de Mayo


DIRIGENTES DE LA CGTP EN LIMA: "ES LA OPORTUNIDAD PARA RENOVAR Y AFIANZAR LA INFLUENCIA DE LOS TRABAJADORES EN EL PERÚ"

"El pan que no se lucha, se come con vergüenza"
Mañana del primero de mayo de 2006. Despierto a las 9 am. Pienso ingenuamente que en los diarios veré programados infinidad de conferencias y eventos por el Día de los Trabajadores. Sin embargo, ninguno de los que tengo a mi disposición sacia mis afanes intelectuales. Es decir, ningún evento ni conferencia programados. Bueno, los diarios son los diarios, pensé. Y sus dueños también.

La República sólo tenía un aviso: que desde las 10 y 30 am, los dirigentes de la CGTP organizarían una romería a las tumbas de José Carlos Mariátegui y de Pedro Huilca, entre otros sindicalistas fallecidos. Excelente, pensé. Primero de mayo, día tan agitado en otros lados, será día de meditación aquí. Me alisté y salí.

El Agustino, 10 y 30 am.
Llego casi puntual. Luego de una caminata algo larga por el Jirón Ancash, llego desde Riva Aguero al cementerio El Ángel. Mis abuelos maternos y un tío allí enterrados. Los principios. Voy llegando, recordando la filiación izquierdista de mi tío, cuando en eso veo, desde unas rejas, algunos sindicalistas vivando sobre una tumba. No sabía de quien se trataba.

Entrada a El Ángel. Un grupo de trabajadores de construcción civil y del sector salud esperan a sus dirigentes, que aun no llegan. Me introduzco un momento a ver al otro grupo que está sobre la tumba desconocida. ¿Por qué están divididos?

Era obrero de construcción civil. El homenajeado: Isidoro Gamarra. Un dirigente dice que los trabajadores de los services también serán defendidos, "de ahora en adelante". Vaya noticia. Buena noticia. Tenía que ver con mis inquietudes. Luego, una dirigente del PCP afirma que Isidoro Gamarra (primer Secretario General de la CGTP) "es de todos", y no de un sector en particular, que la crisis del movimiento sindical es sólo un momento que no anula una historia gloriosa. Vivas a Isidoro Gamarra, al PCP, a la CGTP y a los trabajadores.

Regreso a la entrada. Ya llegó Juan José Gorritti (Secretario General de la CGTP) y está dando declaraciones a la prensa. ¿Me acerco? Supero cierta timidez innata, y lo escucho decir que la CGTP no apoyará a ninguno de los candidatos a la presidencia, porque se debe sólo a los trabajadores. Saluda a éstos, y les pide estar alerta ante la situación difícil que atraviesa el país.

11 am: el inicio de la peregrinación.
Partimos de El Ángel, unas cien personas, entre periodistas (¿soy yo uno de ellos?) y trabajadores (¿o más bien de éstos?). Estos últimos son del sector salud. De repente nos encontramos cruzando la pista del jirón Ancash, al histórico cementerio vecino: el Presbítero Maestro, con tantos muertos ilustres. Ahí está la tumba de Mariátegui.

Pero un grupo se ha quedado. Parece no importar. Ya entramos al Presbítero. Contacto con la historia. Un clima de tranquilidad, propia de todos los cementerios, inicia la procesión. Las enfermeras son las más animosas, y corean una serie de lemas como "primero de mayo, clasista y combativo"; "salud está en huelga, la prensa no informa"; "el pan que no se lucha, se come con vergüenza". Auch.

Delfín Lévano: forjador del derecho a la jornada de 8 horas.
La procesión llega, primero al nicho de Delfín Lévano, anarco-sindicalista, y figura insigne del Sindicato de Obreros Panaderos "Estrella del Perú". Fue pieza clave de la lucha por la jornada de ocho horas en el Perú. Su hijo, César Lévano, toma la palabra. El anciano profesor de la Facultad de Letras de San Marcos nos dice que ha sido una gran alegría ver publicada recientemente la colección de los escritos de su padre (y también los de su abuelo, Manuel Lévano), en el compilado La utopía libertaria. En ella se contarían los motivos subjetivos y las circunstancias objetivas en las que se llevó adelante su lucha, de su propia pluma. Este aporte podría significar un reimpulso de la izquierda en el Perú.

La izquierda no ha muerto, dice Lévano hijo. Dice que con orgullo votó en las elecciones por la izquierda. Cita a González Prada, "la primera conquista es la conquista de la propia conciencia". De esa base surgen los cambios sociales profundos. "Debe ser trabajada la unidad deseada por Maríategui, que se inspiró en los triunfos de los primeros luchadores, como mi padre y mi abuelo", dijo

Lo mismo diría mi tío. ¿Lo mismo dirán mis sobrinos?... Espero que con menos desesperación. Ah, pero primero yo debo hacer algo

José Carlos Mariátegui: pensador ilustre y organizador del movimiento sindical peruano.
Luego de ello, nos dirigimos a la tumba del pensador más insigne que ha tenido el Perú: José Carlos Mariátegui. Se abre a mi vista los mausoleos hermosos de personajes tan reconocidos como José de la Riva Agüero y José Gálvez, y las sombras de la tumba de Óscar Benavides. Los principios.

Mi personal vivencia parece no ser la de los demás. Todos van a un solo objetivo, y éste finalmente se ha alcanzado: una tumba en forma de piedra angular. Una cita de Henri Barbusse en ella: "¿Sabéis quien es Mariátegui? Pues bien, es una nueva luz de América; el prototipo del nuevo hombre americano."

Veo a Mario Huamán (presidente de la CGTP). ¿Será él quien hablará? Pero parece que esperan a que llegue Gorritti. Cuando él llega, toma la palabra. Lo hace para recordar lo dicho por Mariátegui en su texto "El primero de mayo y la política de frente único". Nuevo llamado a la unidad. También a que se reconozca en Mariátegui, no sólo al literato o al periodista, sino, y sobre todo al visionario que, recogiendo la experiencia de los luchadores anarquistas, organizó el movimiento sindical de su tiempo. "Un gran instrumento", comenta un obrero presente. Fe y admiración en sus ojos. Este opio no es alienante.

"El movimiento sindical está vigente en este siglo", sigue diciendo Gorritti. "La derecha polìtica lo ha intentado enterrar, pero éste sigue renovándose". Llama nuevamente a los dirigentes a redoblar esfuerzos para la unidad, luego de un proceso electoral pernicioso para la izquierda. El pueblo peruano ha negado su apoyo a una izquierda dividida. Es lamentable que los trabajadores afiliados no hayan adquirido la conciencia cabal de esa situación.


Recordamos que el 80 por ciento de trabajadores no están afiliados, pues no tienen capacidad para ello. ¿Mea culpa? Pues todos ellos desean ser como empresarios, un camino equivocado e iluso. La CGTP debe insertarse entre ellos y convocar a la unidad, pues es el único que tiene autoridad moral para hacerlo. "Mariátegui desearía -concluye Gorritti- ver realizado su sueño de un movimiento obrero sólido, principista, unitario y defensor de los derechos laborales".


Se dirigen luego a la próxima tumba, pero para ello debíamos regresar a El Ángel. Sin embargo, un grupo de enfermeras se queda para seguir vivando a Mariátegui.

Luis Negreiros Vega: mártir de los trabajadores.

Ahora estamos ante una tumba más: la de Luis Negreiros Vega, dirigente aprista muerto durante el gobierno de Odría. Un señor toma la palabra. Es su hijo, congresista y dirigente. Ah, con razón la obesidad.


Lo que nos refiere es relativamente esperanzador: el nuevo quinquenio que se avecina es el de la reconstrucción de la clase trabajadora, luego de tantos años de neoliberalismo. Efectivamente, nadie quiere ya tener que ver con un sistema que no defiende los derechos laborales. "El Estado debe dejar de ser el padrastro de los trabajadores, dejar de negar derechos y beneficios. Deben compartirse los frutos del esfuerzo y el trabajo".


Sigue Negreiros Criado: "Debe hacerse vigilancia permanente a los próximos gobernantes, para que cumplan sus promesas. El movimiento sindical debe fortalecerse desde sus bases, asegurando el respeto por la pluralidad de tendencias". Suena el aleluya en la misa de entierro de al lado. Estamos en pascua de resurrección: buen signo.


Isidoro Gamarra: ejemplo de convicción y disciplina.

Su tumba estaba al costado. Los periodistas se arremolinan alrededor (¿pasarán esto en sus medios?). Pero eso es lo de menos. Volvemos a la tumba de quien fue el primer presidente de la CGTP, el constructor Isidoro Gamarra, cuya labor fue fundamental para integrar a la constitución del 79 derechos para los obreros. Tiempos aquellos. Hoy esa constitución ya no vale...


Habla Joaquín Gutiérrez, primer vicepresidente de la CGTP: "El compañero Gamarra fue ejemplo de convicción y disciplina. Llegué a trabajar con él, pues su oficina estaba al lado. Yo era su subordinado, pero cada vez que tenía que ir al médico me pedía permiso". Vaya pedagogía. El dirigente acaba su breve discurso llamando a renovar convicciones y objetivos históricos. Un suave aplauso se esparce entre los oyentes.


Pedro Huilca: su muerte indigna aun.

¿Y ahora quien? La tumba de Pedro Huilca, presidente de la CGTP asesinado en 1992. Se leía la inscripción: "Luchamos por algo más superior que nuestras propias vidas". Incorrecciones gramaticales, que se perdonan por el noble sustrato de la expresión.


¡Pedro Huilca! Yo era un púber cuando lo mataron los fujimoristas. Hoy, ¿qué hago? Evado la culpa, y la remplazo por la vergüenza ajena: hoy tienen un 7 % engañado. Mientras me pongo a pensar en nuestra curiosa democracia, toma la palabra Mario Huamán, presidente de la CGTP: "En la memoria de Pedro Huilca también tributamos homenaje a los mártires de Chicago. Es insólito que en el Perú se esté debatiendo actualmente la conveniencia de instaurar la jornada de 8 horas, cuando este derecho ya se conquistó hace 120 años".


Mención a nuestros "empresaurios", que actualmente reclaman por la directiva que los obliga a tener registro de entrada y salida de sus trabajadores: se ha retrocedido. En pleno nuevo milenio, hay formas de explotación más viles que en el milenio pasado: obreros sin estabilidad, que no están en planilla, y por ende no tienen derecho a la seguridad social ni a la jubilación.


Y, seguidamente, a la coyuntura: el Perú ha apostado por el cambio. Tanto Alan García (APRA, partido social demócrata) como Ollanta Humala (UPP, partido nacionalista) han ofrecido mejoras laborales, y el pueblo ha votado confiando en su palabra. Si no la honran, la CGTP será la primera que, con su protesta, provoque la caída del mal gobierno. Posibilidad latente, ya que ninguno de los candidatos se define aun. Se espera que lo hagan en los próximos días.


"El socialismo y la izquierda renovadas serán los agentes del cambio social", dice Huamán, convencido de ello. "Sólo que su dirigencia debe hacer una autocrítica fuerte de por qué el pueblo le ha dado las espaldas, ¿no será por que apoyaron a un proyecto autoritario en los 90s", afirma. Y, para acabar: "Pedro Huilca, miembro del PCP, sí creía en una izquierda inteligente, que avance en las metas trazadas por Mariátegui." Todo culmina en vivas al primero de mayo, a la CGTP y todas sus centrales y, claro está, a Pedro Huilca. Posteriormente, saldría la viuda de Huilca, llamando a los empresarios a deponer actitudes antilaborales, y a los candidatos a cumplir con sus promesas.


Intenté hablar con Huamán, pero fue imposible: unos periodistas del programa liberal Prensa libre le quitaron el poco tiempo que tenía. La entrevistadora (mirada irónica, casi cartesiana) le preguntó que por qué no habían visitado la tumba de Velasco. Vaya altanería. Pero Huamán le expuso que no le corresponde a ellos visitar su tumba, sino a los nacionalistas. Que, con todo, Velasco hizo un buen gobierno, ya que se ganaba 100 de lo que ahora se gana 20. "¡¡¡Pero no respetó la libertad de expresión!!!", le espeta la periodista. "Sí, pero yo hablo de logros económico-laborales. Claro que debe haber libertad para los medios, pero nunca libertad para coimear y corromper", responde Huamán. La periodista acabó la entrevista, y se fue a buscar la tumba de Velasco. Al final, sólo pude preguntarle brevemente por su correo electrónico. Y Huamán me dio su tarjeta.


Diálogo con Gorritti.

Pero al costado estaba Gorritti. Así que le trasladé muchas dudas que iban dirigidas a Huamán. Conversamos aproximadamente veinte minutos. Le pregunté qué opinaba sobre el TLC. Gorritti dijo que estaba en contra, pues atenta contra los intereses de los medianos y pequeños productores, con los que hay que hacer fuerza común. Que no se puede hablar de defensa de privilegios, sino de fuerza común entre trabajadores y empresarios para promover la estabilidad laboral y la competencia justa. Opinar lo contrario, sería promover una "igualación al revés", queriendo que todos descendamos a las ciénagas del subempleo y desempleo, lo cual sería espantoso.


Aproveché para decirle que me comente la relación de la CGTP con los desempleados y subempleados. Me respondió que estaban trabajando actualmente para asumir la defensa de sus intereses, para lo cual ayudaría bastante la dación de una nueva Ley del Empleo. Se trata de acercar el Estado a la población con esa problemática (80% del país), mediante un reforzamiento del papel del sector público, que no es "estatismo", como dicen algunos, sino responsabilidad, y asumir el derecho a la participación. Esto, frente a un mercado que, dejado a la lógica del laissez faire, produce el descalabramiento de la sociedad, cosa que espectamos actualmente.


Finalmente, me recomendó que sintonice con las ideas que actualmente se difunden en la Sorbona de París, que los liberales conservadores, preparando el terreno para una nueva caza de brujas, llaman despectivamente "neocomunistas". Éstas girarían en torno a la insostenibilidad del orden existente. Pero ya era hora de irse, y me despedí de Gorriti, quien me dio su correo electrónico y su número de teléfono.


Epílogo: adiós El Agustino

1 pm. Todos los trabajadores ya se habían dispersado. Muchas cosas han quedado en la cabeza, pero no las escribo porque irrumpe mi corporalidad, que me reclama la falta de alimento (por lo apurado de mi salida). Germen de protesta que surge en mi ser. Entonces me siento tentado a comprarme algo "al paso", un almuerzo que funja de desayuno. Pero me acuerdo que tengo lo justo para comprar el almuerzo mío y el de mi hermano. Mejor emprendo el camino a mi paradero, por el jirón Ancash. Pasando por el fuerte militar denominado La Pólvora, reprimo violentamente mis apetitos, que recién serán saciados en casa.


Mi hermano. Estarás esperándome, y con hambre. Que diría mi madre. Mi madre: hoy se pasa el feriado trabajando... Ese último pensamiento hace que camine media hora por la avenida Riva Agüero. "En feriado no pasan muchos carros, así que caminaré", me dije, intentando apalear casi policialmente la culpabilidad naciente. Pero es en vano. Finalmente pasa la línea que me lleva, y yo la tomo camino a casa, para comerme mi vergüenza.


Se produjo un error en este gadget.