Por fin el gran escritor peruano Mario Vargas Llosa ha sido galardonado con el Premio Nobel de Literatura. Hace tiempo que lo merecía pero, por razones que ignoro, el premio era otorgado a otros escritores, muchos de los cuales valían menos que él. La primera noticia que tuve de su existencia fue cuando le hizo un reportaje a José María Arguedas. Un día, Jaime López Raygada, jefe de redacción de El Dominical, que yo dirigía en aquella época, me dijo: “He recibido un artículo que, en mi opinión, deberías publicar, pues me parece muy bien escrito”. Lo leí y efectivamente era de primera clase. Naturalmente lo publiqué, pero no conocí personalmente a su autor.
Lo conocí años más tarde en París. Mario Vargas tenía una curiosa ideología: se consideraba sartreano-marxista. Discutimos un buen tiempo sobre las ideologías. Yo le decía que lo de sartreano podía aceptarse, con algunos reparos. Pero lo de marxista era inaceptable porque todo lo que impusiera una dictadura atentaba contra la dignidad humana.



