Sobre el aborto Carta abierta al periodista César Hildebrandt
por Octavio Obando Morán Martes 13 de octubre de 2009
Carta abierta al periodista César Hildebrandt, publicada a raíz del artículo de éste, denominado "La Iglesia y el aborto". Estimado Sr. Hildebrandt:
Encontre su artículo, denominado “La Iglesia y el aborto” (publicado en el diario “La Primera” el día de hoy), realmente desafiante. Estoy plenamente de acuerdo en materia de posición: el aborto se tiene que defender como una ley de Estado. A partir de allí expondré mis diferencias...
Ateísmo Carta abierta al periodista César Hildebrandt
por Octavio Obando Morán Sábado 3 de octubre de 2009
Carta abierta al periodista César Hildebrandt, en complemento a un artículo de éste publicado en el diario peruano "La Primera", el 3 de octubre de 2009. Estimado Sr. Hildebrandt:
Leí su columna “Procesión” del sábado 9 de octubre de 2009, en el diario “La Primera”, donde arriba al agnosticismo en materia religiosa. Me permito discrepar de Ud. Y diré las razones por las cuales creo que el ateísmo resulta más interesante...
Octavio Obando Morán Universidad de Ciencias y Humanidades, septiembre de 2009
Este trabajo abarca la obra de José Carlos Mariátegui La Chira (JCMLCh) desde su salida del país (1919) como marxista leninista internacionalista hasta su retorno al país, abiertamente marxista leninista, en 1923. Los niveles que abordo son los siguientes: 1) lo humano como condición humana material; 2) la condición humana física en tanto condición corporal propiamente; 3) la condición humana psicológico-social; 4) la condición humana desde la práctica empírica de los valores y valoraciones; 5) La condición humana intelectual; 6) La condición humana en el horizonte ontológico del sentido de la vida; y 7) la condición humana general en el horizonte ontológico.
Octavio Obando Morán Universidad de Ciencias y Humanidades, julio de 2009
Las tradiciones filosóficas parecen estar estructuradas conforme a ciertos modelos que, de manera implícita o explícita, afectan nuestro modo de constitución y realización histórica de la subjetividad. Pretendo aquí esquematizar cinco de tales modelos, apuntando de igual manera a señalar cuáles serían algunas de sus diferencias. Estos modelos son: (1) continental, (2) anglosajón, (3) pragmático, (4) hispanoamericano y (5) peruano.
Sostengo que, de manera global, una de las grandes limitaciones de nuestra forma de realizar la filosofía en Hispanoamérica y en el Perú es una especie de sordera metafísica que ha actuado como factor negador para el enraizamiento de la filosofía internacional en nuestra propia tradición espiritual, favoreciendo con ello una recepción intelectualista de la filosofía internacional, la cual encaja y absorbe el aspecto formal mas no lo esencial de dicha recepción; reiterando una circularidad que las otras tradiciones parecerían haber quebrado.
Octavio Obando Morán Universidad de Ciencias y Humanidades, julio de 2009
Daré cuenta aquí de las vicisitudes de la reflexión de Aaron Preston en su sistemática crítica del movimiento analítico. Para lo cual me remitiré a algunos de sus materiales. Trataré de resaltar que la crítica prestoniana apunta a mostrar con claridad los alcances y límites de este movimiento y filosofía analítica. Y se mostrará también que, muchas de las llamadas cualidades del movimiento analítico no son otra cosa que manifiesta ignorancia de consideraciones básicas exigidas para el abordamiento de la historia de la filosofía. Enfatizaré el papel de la última etapa del movimiento analítico que hace un recuento histórico de su propio proceso apuntando a resaltar aspectos como autoconciencia, reivindicación de la metafísica e historia. Y pondré de relieve cuestiones temáticas generales de los representantes de esta última fase como de los enlaces que suscitan sus reflexiones que resultan, precisamente, todo lo inverso del momento inicial de este movimiento. Llamaré la atención sobre una audaz tesis de Preston: el llamado movimiento analítico no pasó de ser una ilusión.
Se estima, en términos generales, que la renovación de la perspectiva del ser humano, es decir la ciencia humana, comienza con Charles Darwin y K. Marx. Es posible. Nosotros estimamos, empero, que Kant en la Crítica de la razón pura colocó en un nivel diferente el lugar del espacio-tiempo, lo colocó como condición actualizadora de la subjetividad y, con ello,afectó la constitución del ser, es decir lo hizo inmanente. Tal cosa introdujo en la filosofía de occidente un profundo giro.
Claro es que lo hizo desde una perspectiva idealista, perspectiva idealista que no impidió a J.G.F. Hegel reconocer que fue por Kant que se consiguió pasar de la metafísica a la ontología, y fue este mismo Hegel quien llevó a un nivel correcto esta inmanencia al historizar radicalmente al ser. Marx toma esta perspectiva desde el materialismo y, al hacerlo, efectivamente, coloca en un nuevo nivel el lugar del ser humano, la episteme del ser humano y, con ello, la ciencia humana o humanidades, sujetas aún a la tiranía platónica o aristotélico-tomista o de un cristianismo sin Cristo de tipo liberal. La época actual impone pensar sistemáticamente varios temas relacionados con el nacimiento y desenvolvimiento desde una nueva episteme de este nuevo ser humano.
Filosofía en el Perú es una secuencia de ensayos que parte, primero,de Subjetividad, autoconciencia y exterioridad, le sigue nuestra tesis doctoral. Después, Ocaso de una impostura (el fracaso del paradigma intelectualista de la filosofía en el Perú). Éste, el cuarto. Y un quinto, Epistemologías reales, en proceso de evaluación para publicación. Todos los trabajos apuntan a un mismo blanco: lainversión materialista de las vigas de la vieja ontología y subjetividad de nuestro proceso espiritual y filosófico y el perfilamiento de una nueva ontología y subjetividad, la materialista. Solamente que la temática donde se manifiesta esta vieja subjetividad difiere, y, por consiguiente, el seguimiento para la configuración también.
Octavio Obando Morán Universidad de Ciencias y Humanidades, Junio de 2009
Sumilla:
Discernir sobre estos temas con posterioridad a Ch Darwin y su obra central Origen de las especies resulta una tarea descomunal, sin embargo necesaria y atacable desde varios ángulos. Defenderé la idea que en la llamada influencia de Darwin en sociedad, ciencia y filosofía se tiene que distinguir el ámbito internacional y nacional.
En el orden internacional, aun cuando se ha avanzado bastante en el siglo XX, es una tarea que recién comienza en medio de una poderosa lucha por la conciencia de las masas. Al menos en occidente. En EEUU es una teoría con poderosos enemigos que son estimulados desde el poder político. Y aunque en esta nación la teoría de la evolución está bajo fuego, la naturaleza inmanentista de su tradición filosófica preserva, aparentemente y en gran medida, a su estrato científico y filosófico. Mas no sabemos con seguridad quién vencerá a quién. Llamo la atención sobre el hecho de que la cultura anglosajona en materia de darwinismo, ciencia y filosofía de horizonte naturalista- materialista se irradia con rapidez ---fuera de USA--- y desafia el modelo de tradición hispano-cristiana que aún vive multilateralmente en su patio trasero político latinoamericano, y de manera general en la cultura cristiano-liberal occidental. E indicaré que las luchas entre las vertientes darwinistas en la biología contemporánea, que se engloban en el llamado neodarwinismo y postdarwinismo, se encuadran rigorosamente en este modelo heredado del naturalista inglés.
Para el caso nacional las evidencias muestran que esta influencia es problemática al menos en sociedad y filosofía, entre otras cosas por ausencia de un apropiado sistema de evaluación, seguimiento y cruzamiento de la información. El lector no dejará de notar, además, y de modo explícito -y aquí mi entusiasmo es total- que este problema del darwinismo así como se entremezcla con asuntos filosóficos se entremezcla, de igual manera, con el problema del ateísmo y el serio problema del salto ontológico. Aquí llamaré la atención sobre el ateísmo como aquel que es reconocido verbalmente. Mi posición sin embargo, y como lo he indicado en otros artículos, se orienta por el ateísmo práctico positivo no por el asumido de boca para fuera en las encuestas. En general, entonces, mi entusiasmo acerca de la influencia de Darwin en los ítems indicados en el título de la presente reflexión no dejará de estar temperada por cierto escepticismo que se ha de entender del modo que sigue. No es suficiente defender únicamente el darwinismo científico. Es necesario hacerlo desde una perspectiva epistémica u ontología que sea diferente de la tradicional sea cristiana, sea liberal o sea liberal-cristiana, del sistema del ser humano. Tal demanda permitirá una tremenda receptividad de los grandes grupos humanos para la actividad, mentalidad y espíritu científicos. Sea como fuere parece que entramos históricamente a una fase de descristianización generalizada en occidente para acceder acaso a otra forma extensamente minoritaria ---y quien sabe más sana y más coherente entre teoría y práctica--- de teísmo al lado del desenvolvimiento ontológico y de masas del primer hombre de F. Nietzsche.