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martes, 15 de setiembre de 2009

RESEÑA: FRANCISCO MIRÓ QUESADA SOBRE LA ENSEÑANZA DE LA FILOSOFÍA


¿SE PUEDE ENSEÑAR FILOSOFÍA?
Reseña de la intervención de Francisco Miró Quesada
en el Seminario Internacional "Enseñanza de la Filosofía"




En la inauguración del Seminario de Enseñanza de Filosofía que se realizó a comienzos de agosto aquí en Perú, Francisco Miró Quesada Cantuarias planteó algunas ideas sobre la posibilidad de la enseñanza de la filosofía*.

Él se hace la pregunta acerca de si se puede enseñar la filosofía y responde que no lo sabe. Agrega que las matemáticas y las teorías científicas sí pueden enseñarse pues son disciplinas que se acercan a la exactitud, mientras que en temas filosóficos como la ética, la filosofía política, la estética, la metafísica, etc., “los esfuerzos por enseñar con claridad se esfuman”.

De todos modos, considera Miró Quesada, que sería ideal que la filosofía pudiera enseñarse en los actuales momentos en los que nos enfrentamos a problemas como el efecto invernadero y el calentamiento global, además de los problemas de guerra y terrorismo. Ante ellos, la filosofía puede proporcionar una visión serena y una luz de esperanza para vivir en un mundo mejor.

Luego, nos dice Miró Quesada, que pudiéndose enseñar o no filosofía, de una manera u otra, filosofamos. Esto se debe, tal vez, a que hay personas que han “nacido para filosofar”, “para ser filósofos”, “porque tenían algo en el cerebro” y, de este modo, no era necesario que alguien les enseñara a filosofar, por supuesto han tomado cursos de filosofía y de otras materias, pero el hecho es que filosofan.

En definitiva, parece ser que Miró Quesada se inclina por la idea de que no es posible enseñar la filosofía porque: 1) los temas que abordan no tienen la precisión de las matemáticas y de las ciencias, 2) se trataría solamente de un ideal al que debería aspirarse; y, 3) hay personas que filosofan naturalmente, sin necesidad de que se les enseñe.

Se trata de puntos sumamente interesantes sobre los que puede dialogarse.



* Puede escucharse el audio descargando el archivo de la inauguración: https://download.yousendit.com/cmcweFlUMGNCSnBjR0E9PQ. La intervención empieza a los 4 minutos

sábado, 1 de agosto de 2009

RESEÑA DE LA MESA REDONDA "CINCO SIGLOS DE FILOSOFÍA EN EL PERÚ" (LIMA, 27JUL2009)


RESEÑA DE LA MESA REDONDA

El lunes 27 de julio de 2009, en el marco de la 14va Feria Internacional del Libro de Lima se realizó la mesa redonda "Cinco siglos de Filosofía en el Perú", organizada en torno al libro La filosofía entre nosotros, de Augusto Castro, obra de reciente publicación. En dicha mesa redonda, participaron José Carlos Ballón, Guillermo Nugent, Zenón Depaz y el mismo Augusto Castro. El moderador fue José Carlos Picón.

En el evento, realizado en el Vértice del Museo de la Nación (exactamente en el auditorio José María Arguedas, entre las 7:00 y 8:15 pm), se intentó desarrollar una discusión respecto de lo que cada uno de los ponentes consideraba fundamental en la filosofía peruana. Paralelamente, se establecieron apreciaciones críticas sobre el texto de Castro.


JOSÉ CARLOS BALLÓN: "LA FILOSOFÍA SUELE FLORECER DONDE HAY RETOS PARA LA CONVIVENCIA".
El filósofo de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos resaltó que la filosofía en el Perú se hace difícil de interpretar históricamente. Ello se debe, según el profesor sanmarquino, a que "hay todo un conjunto de discursos socializados que tienden a imponerse de manera autoritaria".

Ballón consideró, sin embargo que frente a ello, la filosofía irrumpe como una actividad “desquiciadora e impopular”, que no pretende conciliar con dogmas, ni construir teorías ni doctrinas de ninguna índole. "Compartimos códigos muy distintos en el Perú, y ello explica los conflictos que existen en nuestra sociedad. Pero justamente la filosofía suele florecer donde hay retos para la convivencia", aseveró Ballón, destacando el papel del pensamiento filosófico en contextos de interculturalidad como el de nuestro país.

Sobre el libro de Augusto Castro, el profesor de la UNMSM consideró que en éste se ha intentado resumir cinco siglos de filosofía en el Perú, sin caer en lugares comunes o en “innovaciones” meramente retóricas. En ese sentido, destacó el hecho de incorporar a dos pensadores cristianos “místicos”: Antonio Ruíz de Montoya y Noé Zevallos. "Sin embargo --añadió enseguida-- hubiera sido interesante, por ejemplo, que se hicieran referencias a la obra de Gustavo Gutiérrez, el teólogo de la liberación. Ahí hay una tarea pendiente".

En un intento de aportar al desarrollo de sus investigaciones, Ballón criticó a Castro el seguirse ciñendo a una periodificación clásica de la filosofía en el Perú, y el centrarse en torno a problemas como la dependencia y la identidad: "¿Dónde queda el estudio de los procesos culturales, que también tienen un potencial liberador? En el libro de Castro hay una interpretación meramente política. No considera que una situación de opresión (como la dependencia económica o ideológica) no hipoteca las mentes".


GUILLERMO NUGENT: "ENTRE NOSOTROS EXISTE UNA OBSESIÓN DE LA AUTOCONCIENCIA"
El historiador graduado en la PUCP, consideró que "vivimos tiempos de cosecha" y que estamos "recogiendo lo que sembramos" en el último medio siglo. Según Nugent, el libro de Castro es manifestación de ello. Lo situó en la línea de los trabajos de Salazar Bondy y Sobrevilla.

El ponente consideró que la principal virtud del libro es que resalta las obras de autores ignorados. Si bien existen ausencias notorias, en la obra de Augusto Castro "tenemos un texto que vale la pena".

Nugent afirmó que en la historiografía filosófica peruana se da un excesivo énfasis al tema de la autenticidad de la filosofía. Con ello, se cae en la "trampa del historicismo". No se tiene en cuenta, en ese sentido, que los discursos no dan plena evidencia de los hechos históricos. "Entre nosotros hay una obsesión de la autoconciencia. No sólo queremos dar cuenta de lo que hacemos, sino de todo lo que hacemos". En esa línea, Nugent consideró que en la filosofía peruana falta un mayor sentido de proyección: "Todo se quiere saber ahora y no quiere dejarse nada para el mañana. Pero la filosofía no crea la realidad".

No obstante, el también sociólogo y psicoterapeuta felicitó que en el libro de Castro se haya dado espacio a la obra del arequipeño Jorge Polar y lo que podría llamarse su "línea sofística”. Consideró que por ese camino resulta más fructífera la investigación. De acuerdo a la opinión de Nugent, "el texto de Castro debió haber resaltado más a autores como él, que promueven la discusión más que la denuncia escandalizada, sobre todo en un contexto como el nuestro, donde se detesta la pluralidad".


ZENÓN DEPAZ: "LA CULTURA POPULAR ES PORTADORA DE SABIDURÍA"
Según el filósofo de la UNMSM, actual director de la Escuela de Filosofía, el texto de Castro "presenta tensiones fuertes, desde su mismo título. Hablar de la 'filosofía entre nosotros' ya resalta una contraposición entre nosotros y la filosofía". Con ello Depaz considera que la filosofía peruana de vertiente occidental es un reflejo de la invasión española que se dió de manera inesperada en las culturas prehispánicas.

Así el ponente planteó que, si bien el libro no aborda el problema de la existencia de una filosofía en el período prehispánico, en él "se resalta implícitamente que la filosofía es para nosotros un producto externo, exógeno, un producto de Occidente. La filosofía irrumpe entre nosotros como producto colonial, de espaldas a nuestra realidad".

El libro de Castro también muestra, según Depaz, que la filosofía occidental también es afectada por nuestra realidad. La recepción que hacemos de ella no es meramente pasiva, sino selectiva y asimiladora. Sin embargo, esto no se da en un sentido moderno. En ese sentido, la filosofía peruana de vertiente occidental no logra entender el sentido del individualismo, permanece en el simple colectivismo-no pensado. Desde la mística colonial hasta el positivismo republicano, es un pensamiento organicista y nostálgico. Este pensamiento, sin embargo, es a su vez afectado por nuestro ser social.

Por ello, Depaz considera que el aspecto más resaltante de la obra de Castro, se da cuando subraya el tema de lo popular. Por ejemplo, cuando describe cómo, para Antonio Ruíz de Montoya y Noé Zevallos, se interpreta la 'experiencia de Dios' en relación con su supuesta presencia en la historia y sus agentes sociales. Y esto se da análogamente en González Prada, que reconoce que esos agentes sociales son las mayorías indígenas. "No se niega en este libro, pues, que la cultura popular es portadora de sabiduría. Reconocer esto podría posibilitar la refundación de la filosofía entre nosotros, dándole un sentido moderno", sentenció el filósofo sanmarquino.


AUGUSTO CASTRO: "EL TEMA DEL INDIO RECORRE TODA NUESTRA TRADICIÓN FILOSÓFICA"
Al momento de su participación, Augusto Castro (docente de la PUCP), autor del libro objeto de las reflexiones en esta mesa redonda, agradeció las críticas. Pero también afirmó categóricamente: "En mi libro sostengo que sí tenemos una tradición de pensamiento filosófico. Considero que esto ya no es debatible ni cuestionable". Castro afirmó que en la historia de nuestra filosofía hay un tema tangencial: se reconoce que el pensamiento occidental no es la única manera de pensar. "El tema del indio recorre toda nuestra tradición filosófica. Y este señala el problema y la solución", aseveró.

Para el profesor de la Universidad Católica, también es innegable es que nuestros pensadores no se han centrado en temas exclusivamente teóricos. La filosofía en el Perú es esencialmente política. Y que si bien se requiere discutir la periodificación establecida "ello debe hacerse unificando los criterios de Barreda Laos (estudioso de la filosofía colonial) y Salazar Bondy (estudioso de la filosofía repúblicana)".

El autor del libro dijo que, además, consideró necesario seleccionar autores y tradiciones de pensamiento, sin ocultar sus aparentes incoherencias. Por ejemplo, González Prada caía en la “contradicción” de ser anarquista y positivista a la vez, y él no negaba estas dos filiaciones. "Ninguno de nosotros somos planos, todos somos poliedros, con múltiples caras”.

Como conclusión de la mesa redonda, el autor de La filosofía entre nosotros dijo lo siguiente: "Las líneas de investigación que se señalan en el libro se consideran parte de un pensamiento que ya es nuestro, que está vinculado a nuestra tradición. Reitero que el tema del indio es tangencial a todas ellas".

domingo, 22 de febrero de 2009

RESEÑA: SOBRE EL HOMENAJE AL FILÓSOFO PERUANO VÍCTOR LI CARRILLO

RESEÑA

SOBRE EL HOMENAJE AL FILÓSOFO PERUANO VÍCTOR LI CARRILLO

Con una concurrida ceremonia se brindó un emotivo homenaje al destacado filósofo peruano Dr. Víctor Li Carrillo (1929-1988), desarrollado el 13 de febrero último en el auditorio del Instituto Raúl Porras Barrenechea. El evento, que fuera organizado por el mencionado instituto y por la Universidad Inca Garcilaso de la Vega, congregó así a familiares, amigos, discípulos y público en general.

En el acto participaron el Dr. Jorge Puccinelli, director del Instituto Raúl Porras Barrenechea, quien enfatizó las cualidades personales que impulsaron a Li Carrillo a seguir con dedicación y devoción los estudios filosóficos, con el propósito de contribuir al desarrollo de nuestro país. Asimismo, el Dr. Lucas Lavado, jefe del Fondo Editorial de la Universidad Inca Garcilaso de la Vega –en representación del rector de dicha casa de estudios–, relevó la necesidad del estudio, difusión y publicación de la obra del filósofo peruano, haciendo hincapié en su formación científica y su visión multidisciplinar.

Por su parte, el Dr. Manuel Velázquez Rojas, amigo del homenajeado, esbozó los primeros años del filósofo en la Universidad de San Marcos, y dio alcances sobre su vida académica en Europa, destacando los logros derivados de su tenaz perseverancia en los estudios y la enseñanza de la filosofía. De otro lado, la Dra. Magdalena Vexler hizo un recuento de las principales contribuciones de Víctor Li Carrillo a la filosofía, especialmente en su aporte al estudio de la epistemología.

Del mismo modo, el Dr. Raimundo Prado reconoció las cualidades del magisterio de Víctor Li Carrillo como su metodología de enseñanza, su formación erudita, así como su trato fino y grato. Finalmente, el Lic. Christian Córdova Robles trazó las características del método filosófico usado por el homenajeado en sus obras e investigaciones, y que a su vez recogía los avances de las ciencias.

Fondo Editorial de la Universidad Inca Garcilaso de la Vega


lunes, 1 de mayo de 2006

Crónica por el Primero de Mayo


DIRIGENTES DE LA CGTP EN LIMA: "ES LA OPORTUNIDAD PARA RENOVAR Y AFIANZAR LA INFLUENCIA DE LOS TRABAJADORES EN EL PERÚ"

"El pan que no se lucha, se come con vergüenza"
Mañana del primero de mayo de 2006. Despierto a las 9 am. Pienso ingenuamente que en los diarios veré programados infinidad de conferencias y eventos por el Día de los Trabajadores. Sin embargo, ninguno de los que tengo a mi disposición sacia mis afanes intelectuales. Es decir, ningún evento ni conferencia programados. Bueno, los diarios son los diarios, pensé. Y sus dueños también.

La República sólo tenía un aviso: que desde las 10 y 30 am, los dirigentes de la CGTP organizarían una romería a las tumbas de José Carlos Mariátegui y de Pedro Huilca, entre otros sindicalistas fallecidos. Excelente, pensé. Primero de mayo, día tan agitado en otros lados, será día de meditación aquí. Me alisté y salí.

El Agustino, 10 y 30 am.
Llego casi puntual. Luego de una caminata algo larga por el Jirón Ancash, llego desde Riva Aguero al cementerio El Ángel. Mis abuelos maternos y un tío allí enterrados. Los principios. Voy llegando, recordando la filiación izquierdista de mi tío, cuando en eso veo, desde unas rejas, algunos sindicalistas vivando sobre una tumba. No sabía de quien se trataba.

Entrada a El Ángel. Un grupo de trabajadores de construcción civil y del sector salud esperan a sus dirigentes, que aun no llegan. Me introduzco un momento a ver al otro grupo que está sobre la tumba desconocida. ¿Por qué están divididos?

Era obrero de construcción civil. El homenajeado: Isidoro Gamarra. Un dirigente dice que los trabajadores de los services también serán defendidos, "de ahora en adelante". Vaya noticia. Buena noticia. Tenía que ver con mis inquietudes. Luego, una dirigente del PCP afirma que Isidoro Gamarra (primer Secretario General de la CGTP) "es de todos", y no de un sector en particular, que la crisis del movimiento sindical es sólo un momento que no anula una historia gloriosa. Vivas a Isidoro Gamarra, al PCP, a la CGTP y a los trabajadores.

Regreso a la entrada. Ya llegó Juan José Gorritti (Secretario General de la CGTP) y está dando declaraciones a la prensa. ¿Me acerco? Supero cierta timidez innata, y lo escucho decir que la CGTP no apoyará a ninguno de los candidatos a la presidencia, porque se debe sólo a los trabajadores. Saluda a éstos, y les pide estar alerta ante la situación difícil que atraviesa el país.

11 am: el inicio de la peregrinación.
Partimos de El Ángel, unas cien personas, entre periodistas (¿soy yo uno de ellos?) y trabajadores (¿o más bien de éstos?). Estos últimos son del sector salud. De repente nos encontramos cruzando la pista del jirón Ancash, al histórico cementerio vecino: el Presbítero Maestro, con tantos muertos ilustres. Ahí está la tumba de Mariátegui.

Pero un grupo se ha quedado. Parece no importar. Ya entramos al Presbítero. Contacto con la historia. Un clima de tranquilidad, propia de todos los cementerios, inicia la procesión. Las enfermeras son las más animosas, y corean una serie de lemas como "primero de mayo, clasista y combativo"; "salud está en huelga, la prensa no informa"; "el pan que no se lucha, se come con vergüenza". Auch.

Delfín Lévano: forjador del derecho a la jornada de 8 horas.
La procesión llega, primero al nicho de Delfín Lévano, anarco-sindicalista, y figura insigne del Sindicato de Obreros Panaderos "Estrella del Perú". Fue pieza clave de la lucha por la jornada de ocho horas en el Perú. Su hijo, César Lévano, toma la palabra. El anciano profesor de la Facultad de Letras de San Marcos nos dice que ha sido una gran alegría ver publicada recientemente la colección de los escritos de su padre (y también los de su abuelo, Manuel Lévano), en el compilado La utopía libertaria. En ella se contarían los motivos subjetivos y las circunstancias objetivas en las que se llevó adelante su lucha, de su propia pluma. Este aporte podría significar un reimpulso de la izquierda en el Perú.

La izquierda no ha muerto, dice Lévano hijo. Dice que con orgullo votó en las elecciones por la izquierda. Cita a González Prada, "la primera conquista es la conquista de la propia conciencia". De esa base surgen los cambios sociales profundos. "Debe ser trabajada la unidad deseada por Maríategui, que se inspiró en los triunfos de los primeros luchadores, como mi padre y mi abuelo", dijo

Lo mismo diría mi tío. ¿Lo mismo dirán mis sobrinos?... Espero que con menos desesperación. Ah, pero primero yo debo hacer algo

José Carlos Mariátegui: pensador ilustre y organizador del movimiento sindical peruano.
Luego de ello, nos dirigimos a la tumba del pensador más insigne que ha tenido el Perú: José Carlos Mariátegui. Se abre a mi vista los mausoleos hermosos de personajes tan reconocidos como José de la Riva Agüero y José Gálvez, y las sombras de la tumba de Óscar Benavides. Los principios.

Mi personal vivencia parece no ser la de los demás. Todos van a un solo objetivo, y éste finalmente se ha alcanzado: una tumba en forma de piedra angular. Una cita de Henri Barbusse en ella: "¿Sabéis quien es Mariátegui? Pues bien, es una nueva luz de América; el prototipo del nuevo hombre americano."

Veo a Mario Huamán (presidente de la CGTP). ¿Será él quien hablará? Pero parece que esperan a que llegue Gorritti. Cuando él llega, toma la palabra. Lo hace para recordar lo dicho por Mariátegui en su texto "El primero de mayo y la política de frente único". Nuevo llamado a la unidad. También a que se reconozca en Mariátegui, no sólo al literato o al periodista, sino, y sobre todo al visionario que, recogiendo la experiencia de los luchadores anarquistas, organizó el movimiento sindical de su tiempo. "Un gran instrumento", comenta un obrero presente. Fe y admiración en sus ojos. Este opio no es alienante.

"El movimiento sindical está vigente en este siglo", sigue diciendo Gorritti. "La derecha polìtica lo ha intentado enterrar, pero éste sigue renovándose". Llama nuevamente a los dirigentes a redoblar esfuerzos para la unidad, luego de un proceso electoral pernicioso para la izquierda. El pueblo peruano ha negado su apoyo a una izquierda dividida. Es lamentable que los trabajadores afiliados no hayan adquirido la conciencia cabal de esa situación.


Recordamos que el 80 por ciento de trabajadores no están afiliados, pues no tienen capacidad para ello. ¿Mea culpa? Pues todos ellos desean ser como empresarios, un camino equivocado e iluso. La CGTP debe insertarse entre ellos y convocar a la unidad, pues es el único que tiene autoridad moral para hacerlo. "Mariátegui desearía -concluye Gorritti- ver realizado su sueño de un movimiento obrero sólido, principista, unitario y defensor de los derechos laborales".


Se dirigen luego a la próxima tumba, pero para ello debíamos regresar a El Ángel. Sin embargo, un grupo de enfermeras se queda para seguir vivando a Mariátegui.

Luis Negreiros Vega: mártir de los trabajadores.

Ahora estamos ante una tumba más: la de Luis Negreiros Vega, dirigente aprista muerto durante el gobierno de Odría. Un señor toma la palabra. Es su hijo, congresista y dirigente. Ah, con razón la obesidad.


Lo que nos refiere es relativamente esperanzador: el nuevo quinquenio que se avecina es el de la reconstrucción de la clase trabajadora, luego de tantos años de neoliberalismo. Efectivamente, nadie quiere ya tener que ver con un sistema que no defiende los derechos laborales. "El Estado debe dejar de ser el padrastro de los trabajadores, dejar de negar derechos y beneficios. Deben compartirse los frutos del esfuerzo y el trabajo".


Sigue Negreiros Criado: "Debe hacerse vigilancia permanente a los próximos gobernantes, para que cumplan sus promesas. El movimiento sindical debe fortalecerse desde sus bases, asegurando el respeto por la pluralidad de tendencias". Suena el aleluya en la misa de entierro de al lado. Estamos en pascua de resurrección: buen signo.


Isidoro Gamarra: ejemplo de convicción y disciplina.

Su tumba estaba al costado. Los periodistas se arremolinan alrededor (¿pasarán esto en sus medios?). Pero eso es lo de menos. Volvemos a la tumba de quien fue el primer presidente de la CGTP, el constructor Isidoro Gamarra, cuya labor fue fundamental para integrar a la constitución del 79 derechos para los obreros. Tiempos aquellos. Hoy esa constitución ya no vale...


Habla Joaquín Gutiérrez, primer vicepresidente de la CGTP: "El compañero Gamarra fue ejemplo de convicción y disciplina. Llegué a trabajar con él, pues su oficina estaba al lado. Yo era su subordinado, pero cada vez que tenía que ir al médico me pedía permiso". Vaya pedagogía. El dirigente acaba su breve discurso llamando a renovar convicciones y objetivos históricos. Un suave aplauso se esparce entre los oyentes.


Pedro Huilca: su muerte indigna aun.

¿Y ahora quien? La tumba de Pedro Huilca, presidente de la CGTP asesinado en 1992. Se leía la inscripción: "Luchamos por algo más superior que nuestras propias vidas". Incorrecciones gramaticales, que se perdonan por el noble sustrato de la expresión.


¡Pedro Huilca! Yo era un púber cuando lo mataron los fujimoristas. Hoy, ¿qué hago? Evado la culpa, y la remplazo por la vergüenza ajena: hoy tienen un 7 % engañado. Mientras me pongo a pensar en nuestra curiosa democracia, toma la palabra Mario Huamán, presidente de la CGTP: "En la memoria de Pedro Huilca también tributamos homenaje a los mártires de Chicago. Es insólito que en el Perú se esté debatiendo actualmente la conveniencia de instaurar la jornada de 8 horas, cuando este derecho ya se conquistó hace 120 años".


Mención a nuestros "empresaurios", que actualmente reclaman por la directiva que los obliga a tener registro de entrada y salida de sus trabajadores: se ha retrocedido. En pleno nuevo milenio, hay formas de explotación más viles que en el milenio pasado: obreros sin estabilidad, que no están en planilla, y por ende no tienen derecho a la seguridad social ni a la jubilación.


Y, seguidamente, a la coyuntura: el Perú ha apostado por el cambio. Tanto Alan García (APRA, partido social demócrata) como Ollanta Humala (UPP, partido nacionalista) han ofrecido mejoras laborales, y el pueblo ha votado confiando en su palabra. Si no la honran, la CGTP será la primera que, con su protesta, provoque la caída del mal gobierno. Posibilidad latente, ya que ninguno de los candidatos se define aun. Se espera que lo hagan en los próximos días.


"El socialismo y la izquierda renovadas serán los agentes del cambio social", dice Huamán, convencido de ello. "Sólo que su dirigencia debe hacer una autocrítica fuerte de por qué el pueblo le ha dado las espaldas, ¿no será por que apoyaron a un proyecto autoritario en los 90s", afirma. Y, para acabar: "Pedro Huilca, miembro del PCP, sí creía en una izquierda inteligente, que avance en las metas trazadas por Mariátegui." Todo culmina en vivas al primero de mayo, a la CGTP y todas sus centrales y, claro está, a Pedro Huilca. Posteriormente, saldría la viuda de Huilca, llamando a los empresarios a deponer actitudes antilaborales, y a los candidatos a cumplir con sus promesas.


Intenté hablar con Huamán, pero fue imposible: unos periodistas del programa liberal Prensa libre le quitaron el poco tiempo que tenía. La entrevistadora (mirada irónica, casi cartesiana) le preguntó que por qué no habían visitado la tumba de Velasco. Vaya altanería. Pero Huamán le expuso que no le corresponde a ellos visitar su tumba, sino a los nacionalistas. Que, con todo, Velasco hizo un buen gobierno, ya que se ganaba 100 de lo que ahora se gana 20. "¡¡¡Pero no respetó la libertad de expresión!!!", le espeta la periodista. "Sí, pero yo hablo de logros económico-laborales. Claro que debe haber libertad para los medios, pero nunca libertad para coimear y corromper", responde Huamán. La periodista acabó la entrevista, y se fue a buscar la tumba de Velasco. Al final, sólo pude preguntarle brevemente por su correo electrónico. Y Huamán me dio su tarjeta.


Diálogo con Gorritti.

Pero al costado estaba Gorritti. Así que le trasladé muchas dudas que iban dirigidas a Huamán. Conversamos aproximadamente veinte minutos. Le pregunté qué opinaba sobre el TLC. Gorritti dijo que estaba en contra, pues atenta contra los intereses de los medianos y pequeños productores, con los que hay que hacer fuerza común. Que no se puede hablar de defensa de privilegios, sino de fuerza común entre trabajadores y empresarios para promover la estabilidad laboral y la competencia justa. Opinar lo contrario, sería promover una "igualación al revés", queriendo que todos descendamos a las ciénagas del subempleo y desempleo, lo cual sería espantoso.


Aproveché para decirle que me comente la relación de la CGTP con los desempleados y subempleados. Me respondió que estaban trabajando actualmente para asumir la defensa de sus intereses, para lo cual ayudaría bastante la dación de una nueva Ley del Empleo. Se trata de acercar el Estado a la población con esa problemática (80% del país), mediante un reforzamiento del papel del sector público, que no es "estatismo", como dicen algunos, sino responsabilidad, y asumir el derecho a la participación. Esto, frente a un mercado que, dejado a la lógica del laissez faire, produce el descalabramiento de la sociedad, cosa que espectamos actualmente.


Finalmente, me recomendó que sintonice con las ideas que actualmente se difunden en la Sorbona de París, que los liberales conservadores, preparando el terreno para una nueva caza de brujas, llaman despectivamente "neocomunistas". Éstas girarían en torno a la insostenibilidad del orden existente. Pero ya era hora de irse, y me despedí de Gorriti, quien me dio su correo electrónico y su número de teléfono.


Epílogo: adiós El Agustino

1 pm. Todos los trabajadores ya se habían dispersado. Muchas cosas han quedado en la cabeza, pero no las escribo porque irrumpe mi corporalidad, que me reclama la falta de alimento (por lo apurado de mi salida). Germen de protesta que surge en mi ser. Entonces me siento tentado a comprarme algo "al paso", un almuerzo que funja de desayuno. Pero me acuerdo que tengo lo justo para comprar el almuerzo mío y el de mi hermano. Mejor emprendo el camino a mi paradero, por el jirón Ancash. Pasando por el fuerte militar denominado La Pólvora, reprimo violentamente mis apetitos, que recién serán saciados en casa.


Mi hermano. Estarás esperándome, y con hambre. Que diría mi madre. Mi madre: hoy se pasa el feriado trabajando... Ese último pensamiento hace que camine media hora por la avenida Riva Agüero. "En feriado no pasan muchos carros, así que caminaré", me dije, intentando apalear casi policialmente la culpabilidad naciente. Pero es en vano. Finalmente pasa la línea que me lleva, y yo la tomo camino a casa, para comerme mi vergüenza.


jueves, 27 de abril de 2006

Panel "Realidad Social Peruana: Otra Mirada" organizado por la PUCP de Lima


FILÓSOFOS Y CIENTÍFICOS SOCIALES TRATAN DE EXPONER ENFOQUES ALTERNATIVOS SOBRE LA REALIDAD PERUANA

Intelectuales concluyen que pensamiento social en el Perú debe, por lo menos, reorganizarse para abordar con eficacia los problemas que nos agobian desde hace cinco siglos

[Lima-UNMSM, 27 de abril de 2006] La Facultad de Ciencias Sociales de la Pontificia Universidad Católica de Lima tuvo la suerte de recibir, este jueves 27 de abril, a importantes científicos sociales, analistas y filósofos peruanos. Esto, en el panel denominado "Realidad social peruana: otra mirada", que organizó el

Centro de Investigaciones Sociológicas, Económicas, Políticas y Antropológicas (CISEPA) de esa casa de estudios.


En efecto, de acuerdo a lo ya anunciado[1], en este panel intervinieron los siguientes profesionales: Guillermo Rochabrún Silva[2]; Juan Fernando Vega Ganoza[3]; Walter Twanama Altamirano[4]; José Carlos Ballón[5]; y Eduardo Cáceres Valdivia[6]. En ese orden, expusieron sus puntos de vista, moderados por Augusto Castro Carpio, presidente del CISEPA.

Guillermo Rochabrún: “Es necesario crear imaginarios sociales edificantes”.
Empezó Rochabrún, opinando que las ciencias sociales en el Perú se han manejado siempre en el horizonte de un "pensamiento crítico" nulamente aplicable. La realidad peruana se ha descrito siempre en sus aspectos negativos, tanto desde una comprensión determinista (se piensa que estaríamos marcados por un destino difícil de salir) como historicista (se concede peso abrumador al pasado frente al presente).

En términos culturales, siempre hemos construído una memoria histórica debilitante (todo lo contrario de los EE. UU, y la creencia en el "destino manifiesto", que los hace autopercibirse como el "país de las oportunidades"), y esto ha redundado en una perspectiva fatalista[7]. Es decir, se construyen imaginarios desoladores, donde no hay márgenes de maniobra [como si estuviéramos en un “callejón sin salida”... FR].

El mismo Jorge Basadre (historiador tacneño, 1903-1980) cae en dicha lamentación por un pasado que se considera determinante[8]. Con todo, el "principio esperanza", que habita en su obra[9], permite considerar (por extrapolación) el tema de las oportunidades que efectivamente hemos aprovechado. ¿No podemos preguntarnos esto, y dejar de pensar que estamos en el peor de los mundos posibles? Aquéllo abriría nuevas posibilidades de reflexión sociológica.

En este sentido, otro intelectual peruano, el historiador Pablo Macera, utiliza un "razonamiento contrafáctico" distinto al de la metodología del pensamiento crítico, preguntándose por alternativas a nuestros procesos históricos[10]. En estas preguntas se revela que la suerte no está echada de antemano. Un horizonte de posibilidades se abre, lo cual nos permite pensar creativamente nuestro futuro desde el presente.

En esa línea, debemos preguntarnos, afirmó Rochabrún, por las experiencias históricas exitosas que nos hayan dejado recursos con los que podamos contar. Sólo así nos convenceremos de que hay opciones y posibilidades de elegir, que no son meramente electorales[11]. "La cuestión es mental", concluyó, aludiendo a la necesidad de crear nuevos imaginarios.

Juan Fernando Vega: “Las políticas de inclusión no son el problema, si no el contexto cultural en que se llevan a cabo”.
La ponencia de Vega estuvo llena de datos estadísticos, pero no por ello disminuyó el interés. Señaló que en los sectores académicos de nuestro país hay toda una "narrativa social" que se ha quedado en los años 40. Es un error considerar que hoy el Estado peruano es excluyente, y que no llega a la población, cosa tal vez cierta en aquellos años, pero no ahora.

En realidad, el Estado ha promovido, durante las últimas décadas, políticas de inclusión[12]. Sin embargo, al considerar el problema desde una perspectiva cualitativa, nos podremos dar cuenta que la inclusión no ha sido suficiente. El sistema, que tiene como núcleo el aprendizaje, ha aumentado la inversión en educación (aumentando el sueldo a los maestros, por ejemplo) y cuenta con una amplia estructura tanto a nivel público como privado, pero no ha sabido promover la reflexión y el debate pedagógico entre los actores educativos.

En efecto, ni profesores cuenta de la realidad paradójica de un país con un alto porcentaje de aprobación académica y que, ni alumnos, ni padres de familia, ni funcionarios públicos quieren darse sin embargo tiene una pésima comprensión lectora y matemática[13]. "¿Ignorancia de la realidad educativa? ¡Pero si todos saben el problema!", comentó Vega[14].

¿A qué se debe esta actitud? Debemos comprender que, a pesar de haber aumentado el presupuesto para la educación (lo cual no ha redundado en una mejor comprensión), y de estar en la mitad de camino en la competencia académica internacional (y que, por lo tanto, no "estamos peores que Haití", como se dice), desde 1940 hemos iniciado un proceso de "inclusión" de una cultura oral ágrafa-rural a otra ágrafa-urbana, con toda la problemática que esa situación implica[15]. "En ese sentido, estamos más cerca de Sudáfrica, que de nuestros países vecinos" aseveró.

Walter Twanama: “No se ha estudiado con claridad la eticidad pública del peruano”.
Prosiguió Twanama, señalando que en las ciencias sociales peruanas hay un obnuvilamiento por el ejercicio mecánico del pensamiento "crítico", pero no se abordan los problemas derivados de la eticidad pública en el Perú[16].

Por lo mismo, en las investigaciones de las ciencias sociales peruanas, una vez establecido que nuestras problemáticas relaciones sociales no se explican por la tesis del desconocimiento mutuo[17], ha faltado describir la particular habilidad que tenemos para construir "patrones de discriminación": a partir de una rápida inspección de las características externas de un interlocutor (rasgos físicos, nivel educativo, usos lingüísticos, etc.), sabemos si podemos tener una actitud de respeto prudente o de menosprecio racista con él[18]. Esto constituye nuestra eticidad, ignorada por los sociólogos.

Esta actitud, puesta en práctica y desarrollada desde el inicio de las migraciones internas, “constituye un progreso” –señaló Twanama- en comparación con el desconocimiento absoluto de las características del prójimo: en estos patrones de diferenciación existe, por lo menos, una "referencia a los otros"[19], de ayuda enorme en una sociedad fragmentada y semi-moderna.

Al final de su intervención, Twanama llamó la atención a los científicos sociales peruanos, por no tematizar esta "capacidad cognitiva" que caracteriza la eticidad del peruano. Influenciados por aplicaciones mecánicas del marxismo, se habrían limitado a hacer un análisis estructural-clasista que no aprehendería la complejidad de los hechos. Por el contrario, deberían aprender a mirar la "lógica" de cada interacción social, y esto les haría llegar a mejores conclusiones [que desnuden la intencionalidad estratificante de la mirada del peruano... FR].

José Carlos Ballón: “Nuestra sociedad ha sobrevivido a través de sistema de alianzas entre grupos heterogéneos”.
El filósofo sanmarquino criticó -al momento de su intervención- que el título del panel inste a "empezar de cero", y no reconozca lo que ya tenemos, como si no quisiéramos "acumular capital ideológico". Una visión culturalista que no es la más adecuada. En contraposición, podríamos tener una actitud más de sentido común: hay que partir de lo que hay, no de lo que no hay (lo que supuestamente "debe" ser), ni de lo que pudo haber (como postula el pensamiento contrafáctico), y empezar a construir nuestras teorías sin afán de totalidad, para descubrir los distintos matices de nuestra compleja realidad social.

En efecto, según Ballón, no tendría sentido buscar una gran teoría que explique el “alma” del Perú, queriendo buscar “la unidad del mundo en la punta de un lápiz”. En realidad, las teorías son sólo locales, y nada tienen que ver con proyectos metafísicos de construcción de metarrelatos. Pensar lo contrario es lo causante de nuestra actual frustración.

Si nos alejamos de estas pretensiones omniabarcadoras, podríamos descubrir que, al lado de tantas rupturas, hay una convivencia de larga duración, que viene por lo menos del período de estabilización colonial[20]. Y en estas condiciones, no habría que avergonzarse por la crítica de Víctor Andrés Belaúnde, que refiere que la sociedad peruana se caracteriza por la incoherencia. "Sería un error pedirle a las personas que sean coherentes: eso sólo se lo pedimos a las teorías. ¡Y las sociedades no son teorías!", exclamó Ballón[21].

Instó, por último, a realizar un estudio multidisciplinario de la llamada "cultura chicha" (para él, una fuente de creatividad y de reconstrucción social única en su género), sin prejuicios ni desprecios fundamentalistas.

Eduardo Cáceres: “Es necesario lenguaje común para las ciencias sociales”.
La exposición de Cáceres fue sintetizadora. Hizo referencia al proceso del pensamiento social peruano, y sus tres enfoques: desde la economía (con la diferenciación entre lo estructural y lo supraestructural); desde la política (en el que se privilegian los procesos, estructuras y actores políticos); y desde las mentalidades (donde el tema de la subjetividad y las motivaciones psicológicas es relevante en el análisis de los procesos sociales)[22].

Aunque esto es difícil de identificar, parece que en la actualidad se intenta hacer investigaciones mediadas por una intencionalidad sanamente ecléctica[23]. Se tratan, en este contexto, tres temas relevantes: la pobreza (tema fuerte, que a su vez atraviesa otros temas, como la educación y la salud, en las que se trata de buscar alternativas a las insuficientes políticas macroeconómicas); la gobernabilidad (bastante en boga, que incluye subtemas como democracia, derechos humanos y administración pública, en los que se pretende "enseñar" a ser buen gobernante, en el sentido práctico del término); y la violencia (que se entrelaza con los temas anteriores y con el de la subjetividad, viéndosela como resultado de la exclusión).

En opinión de Cáceres, falta establecer procesos comunicativos entre los enfoques diversos surgidos en los últimos años [a los que se adicionaría la perspectiva de género... FR], no con el fin de hacer una teoría única (intención criticada por Ballón), sino para desarrollar un "lenguaje compartido", que parta de reconocer que hay un ámbito que nos vincula y que permite entender, criticar y refutar a los interlocutores en sus propios términos. Se evitarían así muchas imprecisiones[24].

Por último, señaló, al unísono con Ballón, que la perspectiva de la heterogeneidad debe ser estudiada en su sentido profundo, y no superficialmente[25]. "Así evitaremos errores de perspectiva flagrantes, como las de la última encuesta de El Comercio y el PNUD, que concluyó señalando que los peruanos son antidemocrátas, luego de haber hecho una encuesta en la que se preguntaba si se estaba de acuerdo con el régimen democrático. Obviamente, pocos respondieron afirmativamente a algo que no conocían", remató.

Preguntas y precisiones.
En la segunda parte del panel sólo intervinieron los tres primeros ponentes. Walter Twanama señaló que el Estado posee políticas inclusivas y eficientes, pero el problema está en el modo en que éstas se orientan. Así, por ejemplo, se reparten libros gratuitamente a las escuelas, pero no se capacita a los docentes para utilizarlos. El sentimiento de exclusión permanece en los ciudadanos mal formados, lo cual favorece a corrientes que se proclaman defensoras de los marginados, como el nacionalismo. Debe idearse, ante esto, propuestas de integración nacional, que favorezcan una verdadera inclusión[26].

En seguida, Guillermo Rochabrún señaló algunos ejemplos de oportunidades aprovechadas en el Perú[27]. Sería necesario un esfuerzo colectivo por transmitir a la población buenas noticias, y no transmitirle la idea que seríamos una especie de "Suiza fracasada". Además, el problema de la exclusión debería abordarse de modo más creativo. Su discurso debería replantearse, puesto que se tiende a victimizar a los pobres, como si estos no fueran sujetos actores de los cambios. Debería hablarse más de las estrategias de los pobres para escapar de la discriminación, que implica una noción de gente activa, y no solamente "sufriente" o receptora de los abusos de los poderosos.

Por último, Juan Fernando Vega señaló lo que él considera un problema sistémico: todos están satisfechos con la educación tal como está. Y el pensamiento social no busca la racionalidad real que se esconde en esta situación, sólo da respuestas externas. "No se dan cuenta –afirmó- que para los actores educativos la escuela está en función de intereses extraños a la formación[28]”. Así, todos buscan de todo, pero nadie está seguro de los que significa aprobar, repetir, aprender. La pobreza se instaura como justificadora de esta situación: ¿cómo mejorar si somos pobres? "Esta es una coartada, y revela que convivimos en base a la mentira. Pero la mentira tiene consecuencias", concluyó.

x FRANCISCO RAMOS

(Intercambio Filosófico)

Notas.

[1] Vea la publicidad realizada para este evento en nuestro site
Intercambio Filosófico: “Jueves 27: panel Realidad social peruana: otra mirada en la PUCP de Lima”. Noticia del 27 de abril de 2006.

[2] Sociólogo. Docente del Departamento de Ciencias Sociales de la PUCP. Director de la revista Debates en la Especialidad de Sociología de la PUCP. Email:
grochab@pucp.edu.pe

[3] Filósofo graduado en Italia. Sociólogo graduado en la PUCP. Director de Asuntos Académicos de la Facultad de CC. SS. de la PUCP. Email:
jfvega@pucp.edu.pe

[4] Analista social del Ministerio de Educación del Perú, en el que desempeña el cargo de Secretario Adjunto de la Secretaría de Planificación Estratégica. Email:
wtwanama@hotmail.com

[5] Filósofo graduado en la UNMSM. Profesor Asociado del Departamento de Filosofía de la UNMSM de Lima. Email:
jcballonsur@hotmail.com

[6] Filósofo graduado en la PUCP. Docente del Departamento de Derecho de la PUCP. Asesor Regional para América del Sur de OXFAM – Gran Bretaña. Email:
ecaceres@oxfam.org.uk

[7] De esta perspectiva fatalista no se escapan, según Rochabrún, ni sociólogos reconocidos como Julio Cotler. En efecto, cuando éste habla del "lastre colonial" que habríamos heredado, cumple con una función de médico forense, pues habla como de un muerto, al no indicar cómo cancelar dicha herencia negativa. Del mismo modo, otros hablan del racismo, pero no dicen como salir de él. Por su parte, Gonzalo Portocarrero habla del "carácter transgresor del pueblo peruano", anulando toda perspectiva de desarrollo ordenado, como cuando se habla del "carácter antidemocrático" del Perú.

[8] Basadre se plantea, en su “Historia de la República del Perú”, el tema de las "ocasiones perdidas" que tuvimos para convertirnos en República moderna.

[9] Este “principio esperanza” sobre todo opera en su trabajo "Perú, problema y posibilidad".

[10] Empleando el “razonamiento contrafáctico” podemos preguntarnos, por ejemplo, "¿qué hubiese pasado en el Perú, si los encomenderos se hubiesen casado con princesas indígenas e instaurado una dinastía feudal, en lugar de tratar a sus hijos mestizos como bastardos?", o "¿qué hubiese pasado si el ejército de Atahualpa derrotaba a las huestes de Pizarro?".

[11] Rochabrún señaló que el mismo Hugo Neyra (cuyo análisis de la realidad peruana es incluso más amargo que el de Cotler) reconoce que en la actualidad hay por lo menos dos experiencias históricas de países que han dado un "viraje" hacia la modernidad democrática: es el caso de España y de la India. Además, apuntó que hasta hace unos años se pensaba que los países del sureste asiáticos no podían desarrollarse "por su religión y su cultura antagónicas a toda proceso de modernización", pero se ha mostrado (por el desarrollo patente que han experimentado estos países) que no es así.

[12] Como resultado de las políticas inclusivas, la sociedad peruana se ha urbanizado (de 30% a 70% de la población); ha subido la esperanza de vida (de 35 a 70 años); y ha disminuído la tasa de analfabetismo considerablemente (de 40% a 8-12%). La cobertura de educativa se ha ampliado, y ahora la población que accede a la educación secundaria es predominante y el acceso a la educación superior va en aumento sostenido.

[13] En el Perú, mientras el porcentaje de aprobación es de aproximadamente 90%, el de comprensión lectora y matemática desciende dramáticamente: sólo el 10% de los alumnos cuentan con esas aptitudes.

[14] La inercia de los actores educativos en el Perú sólo sería aparente, a decir de Vega: los profesores evalúan a los alumnos y los aprueban, a pesar de que no lo merecen. Los padres de familia nunca reclaman por la ignorancia concreta de sus hijos, pues se conforman con que les traigan la libreta en azul. En este contexto, la administración pública recibe las actas de los estudiantes de educación, y sin más requisitos estos empiezan a hacer sus prácticas y a licenciarse… Todos actúan a sabiendas de los resultados finales [pero señalar las consecuencias negativas no es “políticamente correcto”... FR].

[15] La interpretación de Vega sobre esta realidad es la siguiente: en una sociedad ágrafa, las normas y los contratos no forman parte de las prácticas sociales comunes (en lo que respecta al caso peruano, esto ha sido perfectamente reflejado por "Los ríos profundos" de José María Arguedas), lo cual va alargando la espera para concretar la modernización.

[16] Dicha actitud fue ilustrada mediante una analogía: Twanama hizo referencia a lo que hubo en Davos 2005: en este Congreso mundial, la actriz Sharon Stone inició una convocatoria para comprar, por un millón de dólares, ¡mosquiteros para defender de la malaria a los niños de Tanzania! Por supuesto, el descontrol derivado de ello, hizo que esta iniciativa originada del sentimentalismo sea un fracaso: la malaria no se detuvo, porque los mosquiteros se vendían o no se sabían utilizar. Del mismo modo, el pensamiento crítico ignora que los problemas no tienen una explicación inmediata, por no tener una sola causa.

[17] Se ha llegado a refutar, en efecto, la clásica visión del Perú como "sociedad compartimentalizada", donde se piensa que indios, mestizos y blancos viven cada uno por su lado y poseen códigos propios: en ella, se piensa que la costa, la sierra y la selva (nuestra división geográfica tradicional) albergan formas de vida radicalmente distintas entre sí.

[18] Es decir, mediante el uso de “funciones discriminantes” [la analogía con la perspectiva matemática es clarísima, y esto no lo oculta Twanama... FR], podemos saber si podemos o no “cholear” a una persona (tratarla despectivamente como indio o mestizo).

[19] La “mirada del otro” en la subjetividad peruana es un tema al que ya habrían apuntado las investigaciones del antropólogo Fernando Fuenzalida (con su revisión del concepto de "raza social") y del filósofo recientemente fallecido Juan Abugattás (y sus estudios sobre el carácter bipolar de las "categorías" sociales peruanas: militar-civil; indios serranos-blancos costeños; etc.).

[20] Nuestras sociedades heterogéneas, de acuerdo a Ballón, han decidido convivir a pesar de nuestros mutuos mestizajes, amores, odios... y matanzas (que nunca han sido tantas como en la "culta" Europa). Esto causaría a un occidental tanta perplejidad, que exclamaría lo que ya alucinó Héctor Velarde Bergmann (arquitecto y literato peruano, 1898-1989): "Hamlet se confundiría al llegar al Perú, porque aquí ser y no ser son lo mismo".

[21] La milenaria cultura quechua sería prueba de esta “incoherencia saludable”, ya que es resultado de innumerables alianzas (lingüísticas, simbólicas, políticas, etc.). No hay abstracción que funcione en ella. “Nuestra cultura es tan cualitativa, que no sirve de nada aprender a sumar ni a restar”, comentó Ballón. A pesar de todo, nuestra posibilidad de reconstruir en poco tiempo las relaciones rotas es impresionante. Por ello no estuvo de acuerdo con lo que dijo Juan Fernando Vega, en lo relativo a que nuestra situación cultural sería similar a la de Sudáfrica: en nuestra cultura no hay tanto radicalismo de la división.

[22] Ejemplo de la tendencia economicista en las ciencias sociales peruanas son los planteamientos del marxismo clásico y los del pensamiento crítico de izquierdas; el enfoque político es característico de los gramscianos y de algunos investigadores de la Universidad Católica; mientras la perspectiva de mentalidades se promueve en obras como "Filosofía andina" de Josef Estermann, "Buscando un inca" de Alberto Flores Galindo, y en compilaciones como "Los nuevos limeños", editada por Gonzalo Portocarrero.

[23] El eclecticismo de las investigaciones recientes en el pensamiento social peruano está representado por los trabajos sobre economía informal, elaborados desde la subjetividad de los informales [...viene a la memoria “El otro sendero” de Hernando de Soto... FR].

[24] Las imprecisiones de los investigadores sociales tienen su ejemplo cuando se trata de identificar al "sujeto de la historia" peruana. En los años 70 se hablaba al unísono que eran las clases sociales, y a fines de los años 80-principios de los 90, se hablaba de los "individuos calculantes". Pero ahora se habla de innumerables clases (A, B, C, D... hasta la Z) por fines meramente comerciales, y hay distintas perspectivas económicas. De otro lado, el mismo término "pobre" se ha dejado sin precisión, lo cual debe replantearse con urgencia, para dejar de hacer de él el cajón de sastre que genera tantas políticas catastróficas. En efecto, ya no se habla de "campesinos pobres" ni de "indios pobres", sino simplemente de "pobres": ¡el adjetivo se ha comido a los sustantivos! Cosa que nunca hicieron ni Mariátegui, ni Haya de la Torre, ni ningún historiador peruano ilustre.

[25] En la investigación de nuestra heterogeneidad no basta, por ejemplo, describir como tales las alianzas que se establecen entre distintos grupos de la sociedad, sino que hay que preguntarse "¿por qué se hacen?". Tampoco basta investigar las funciones de la escuela, sino que hay que preguntarse por la realidad educativa, presupuesto básico de aquélla.

[26] “Para lograr una inclusión auténtica, los pedidos de aumento de presupuesto no lo son todo”, indicó Twanama... esta actitud economicista hace caer a la sociedad civil peruana a los niveles de emocionalidad irracional de una Sharon Stone pidiendo mosquiteros para los niños de Tanzania.

[27] Fue una oportunidad aprovechada por los peruanos la firma del acuerdo de paz con Ecuador, y fue positiva a pesar de la concesión de Tiwinza... y de los votos que éstos puedan haberle robado a Lourdes Flores (candidata presidencial que apoyó dicho acuerdo, y que ahora ha quedado relegada de la segunda vuelta electoral peruana). Otra ocasión aprovechada fue el impulso que una "dictadura" como la de Velasco (que gobernó el Perú entre 1968 y 1975, implantando una política de nacionalizaciones y expropiaciones masivas) habría dado a los empresarios nacionales, para que incursionen en nuevos ámbitos de negocios. Sólo así, Dionisio Romero (un conocido empresario peruano) pasó de simple empresario agrícola a industrial.

[28] Vega señaló contundentemente: “¿Qué es la escuela para estos actores educativos? Para los padres de familia, es una guardería, a la que mandan a sus hijos con el cuento de que van a aprender. Para los profesores, es una forma vitalicia de hacer cachuelos con nombramiento (semejante a la de los terratenientes que cobran una renta sobre un territorio, ya sea que lo trabajen o no: en efecto, ¡aprendan o no sus alumnos, igual cobran!). Para el Estado, es un sistema de encuadramiento, en la que instruyen a los alumnos en el sistema de subordinación jerárquica: se les enseña que no hay que delinquir... y que tampoco hay que "ser acusete". Para el gobierno, simplemente es un medio que da réditos a la gobernabilidad: se suben los sueldos de los docentes simplemente para obtener paz social. Y para los alumnos, es un medio para obtener certificados, en un país donde el mejor de los alumnos de una escuela pública es ninguneado frente al peor de los alumnos de una institución con prestigio social". Sobran los comentarios.

viernes, 21 de abril de 2006

Viernes Filosófico del 21 de abril de 2006: "Filosofía, Liberalismo y Socialismo"


JOSÉ CARLOS BALLÓN: "EN EL PERÚ, ALGUNAS OPCIONES LLAMADAS LIBERALES Y SOCIALISTAS DEFIENDEN PROYECTOS OLIGÁRQUICOS Y ESTATISTAS"


[Lima, 26 de abril de 2006] Gran expectativa generó, el pasado 21 de abril, el primer "Viernes Filosófico" del año 2006 (1) en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Y el tema no lo desmerecía: bajo el
título general de "Filosofía, Socialismo y Liberalismo", el profesor José Carlos Ballón (2) desarrolló muchas tesis conocidas por quienes hemos pasado por sus cátedras del Seminario de Marx y el Seminario de Wittgenstein... pero agregó muchas más cosas, trascendiendo el discurso teórico e intentando aplicarlo a la realidad nacional.

Es más, para aumentar el interés, el mismo profesor confesó que el título original de su conferencia era "Socialismo, Liberalismo y Nacionalismo", aludiendo directamente a nuestra coyuntura, en la que un partido político (Partido Nacionalista Uniendo al Perú) intenta alzarse con el poder en elecciones democráticas.

Liberalismo y socialismo, hermanos de una misma madre: la modernidad.

Comenzó recordando el origen común del liberalismo y el socialismo: el proyecto moderno ilustrado (y sus ideales de libertad, igualdad y fraternidad). En efecto, estas doctrinas políticas constituyen dos fieles expresiones de la civilización moderna, que tienen la ventaja de verse apoyados por sendos movimientos sociales: empresarios y obreros organizados han fortalecido, en la práctica, la influencia de ambas doctrinas.

Las condiciones que genera la civilización moderna son, por un lado, una profunda escisión entre sociedad civil y Estado, promoviendo el fortalecimiento de aquélla y la progresiva extinción de éste. Por otro lado, la tendencia a la expansión y la universalización de la cultura moderna es innegable, propiciando la desintegración de todo tipo de poder local.

La modernidad, de acuerdo a lo expresado por Ballón, constituye un "proceso de sacralización" del individuo autosuficiente, que vive de su trabajo y no de prebendas, lo que marca un profundo contraste con

las formas premodernas de organización social, con sujetos dependientes de los círculos del poder, y congregadas en clanes unidos por relaciones de parentesco (3).

Coincidencias programáticas entre liberalismo y socialismo. Diferencias de grado

Ambas doctrinas coinciden en la necesidad de fortalecer a la sociedad civil, en detrimento del poder coercitivo del Estado. Subyace la concepción de que nadie debe tener más poder sobre los demás: todo funcionario público es vigilado al detalle, mediante una acción organizada (de ahí la conformación de los sindicatos de empresarios y obreros).

La diferencia, según Ballón, sería de grado. El conflicto entre liberalismo y socialismo surge al discutir el reparto de la riqueza entre obreros y empresarios, y por la mayor radicalidad del socialismo: en él, se propone la plena socialización de los medios de producción, en un contexto de conducción racionalizada y planificada (4).

Con todo, esto no anula las semejanzas profundas que, metafóricamente hablando, hacen del liberalismo y el socialismo clásicos dos "primos hermanos" en pugna por la primacía.



La cultura moderna ha sacralizado la imagen del individuo emprendedor
(María Burgaz: Individuos I)

Los "otros" liberalismos y socialismos. El caso del nacionalismo en el Perú.
Culminada la fase descriptiva, Ballón esbozó una serie de apreciaciones sobre la recepción de los discursos liberal y socialista en nuestro país. Afirmó que entre nosotros se da el caso paradójico de que los que se han apoderado de estos discursos no corresponden a los mismos, por sus actitudes llenas de un extraño énfasis en la necesidad de fortalecer las estructuras del Estado.

El mismo nacionalismo en boga sería una expresión de esta distorsión, que haría saltar de sus tumbas a Adam Smith y Carlos Marx. En efecto, sus afectados llamados al patriotismo serían justamente lo que siempre denunciaron los máximos representantes de estas doctrinas políticas: hacer que los individuos se subordinen a objetivos abstractos, de índole supraindividual, que no tienen nada que ver con el fortalecimiento de la
sociedad civil.

De esta manera, vemos que en el Perú algunas opciones llamadas liberales y socialistas defienden [conciente o inconscientemente, conforme a la expresión de los marxistas] proyectos oligárquicos y estatistas. Y en estos días vemos cómo se dejan absorver por un nacionalismo corporativo-estatista. Esto reflejaría lo que Alberto Flores Galindo llama "la tradición autoritaria" de nuestro país (5).

Esperanza de modernización en los trabajadores y empresarios independientes peruanos.
Ballón aseveró que, pese a este panorama, hay una creciente franja social (aproximadamente un tercio de la población) que produce empresarios capitalistas y trabajadores independientes, ambos generadores de riqueza. No se ha medido aun su extensión, ni analizado si esto significa el inicio de una modernización mayoritariamente esperada.

Añadió (a manera de ejemplo) que, siguiendo al antropólogo Teófilo Altamirano (6), las remesas que envían al país los peruanos residentes en el exterior son, juntando lo recepcionado formal e informalmente, de
aproximadamente 2 500 millones de dólares. ¡Cantidad apenas superadas por la actividad minera! Lo cual indica una capacidad laboral excelente.

Sin embargo, el país sigue siendo pobre, debido a que las relaciones sociales aun son de índole premoderna, y solo sustentan a una oligarquía parásita e ineficiente. Muy por el contrario, son los empresarios y trabajadores independientes, con su "cultura chicha" (informalidad crecientemente desinhibida), quienes hacen recordar los orígenes plebeyos de la burguesía europea. Ellos encarnan la esperanza de un Perú moderno (7).

"Proyecto socialista es viable en el Perú".
Por último, recordando que, según Marx, "un paso adelante en el movimiento real vale más que miles de programas", Ballón manifestó que un proyecto socialista modernizador es viable en el Perú. Esto, debido a que existe una franja de la población que vive de su propio trabajo, y no parasitan el Estado (como los que viven de exoneraciones tributarias), que tenderían a ser sus expositores más adecuados. Sólo faltaría deslindar con las opciones inconsecuentes a este proyecto de modernización, y de acuerdo al socialismo clásico, actuar convencidos de que "tenemos al capitalista (y al oligarca) del pescuezo, sólo falta apretarlo".

x FRANCISCO RAMOS

Notas
(1) Vea la publicidad realizada para este evento en nuestro site Intercambio Filosófico: "Viernes Filosófico: Filosofía, Liberalismo y Socialismo".

(2) Magister en filosofía. Profesor asociado de la Facultad de Letras y Ciencias Humanas de la UNMSM. Ha publicado ensayos y artículos sobre temas de filosofía política y epistemología de las ciencias sociales. Actualmente dirige el Fondo Editorial de la UNMSM.

(3) Los privilegios, el clientelaje y las estructuras verticales derivadas de la sociedad antigua cedieron el paso a la construcción, en la modernidad, de una sociedad civil donde priman las relaciones de interés y el afán de
lucro individual. Desde esta perspectiva, el Estado se ve como un "Leviatán" abusivo, que hay que vigilar de cerca, y al que hay que "quitarle poder", de cualquier modo.

(4) Para los socialistas, el Estado debe extinguirse progresivamente. En esto subyace un nuevo desacuerdo con el liberalismo, que incluso en sus versiones más radicales se limita a otorgar a la sociedad civil una función opositora dentro del orden establecido, que garantice el pleno equilibrio entre derechos y deberes.

(5) Flores Galindo, Alberto: "La tradición autoritaria: violencia y democracia en el Perú". Lima, Asociación Pro Derechos Humanos (APRODEH) y SUR-Casa de Estudios del Socialismo, agosto de 1999. Ver la reseña del libro.

(6) Altamirano, Teófilo: "La migración en el Perú, 1980-2005" [ver una entrevista reciente a este autor realizada por El Comercio de Lima, el 26 de abril de 2006].

(7) A estos emprendedores, de acuerdo a lo afirmado por Ballón, tendería a beneficiar un eventual TLC con los EE. UU., que sin embargo sería fuertemente resistido por sectores conservadores, que subsisten de los privilegios como "premio" a su incapacidad empresarial. Ellos serían los más interesados en retratarlo como una lucha entre el Estado y "los más pobres", cuando en realidad se trataría de luchas entre grupos de
poder (el Estado burocrático contra los empresarios algodoneros, los azucareros, pesqueros, etc.), alejadas de los intereses de los verdaderos generadores de la riqueza en el Perú.

ENLACES RELACIONADOS:
Algunos artículos de José Carlos Ballón en la ínternet:

Artículos de José Carlos Ballón en la revista Logos Latinoamericano (Instituto de Investigaciones del Pensamiento Peruano y Latinoamericano-UNMSM, Lima-Perú)