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martes, 13 de julio de 2010

GUILLERMO GIACOSA: "MARADONA DESDE LA MIRADA DE UN FILÓSOFO (2)"


La vida de un personaje como reflejo de los altibajos de un país

Maradona desde la mirada de un filósofo (2)

Guillermo Giacosa
Perú 21 Online, 13 de julio de 2010

Continúo con la nota del filósofo Ricardo Forster sobre Maradona aparecida en Página 12.

“Sus éxitos y sus derrotas no parecen ser muy distintos a los que nos acompañaron a lo largo de la historia. Supimos de momentos espléndidos, de mundos populares alcanzando cotas de equidad, que dejaron sus huellas en lo más profundo de la memoria colectiva (y el Maradona de los suburbios populares, el amasado en los potreros del pobrerío, el del lenguaje reo, el que siempre estuvo más cerca de Garrincha que de Pelé, representa una parte no menor de esa memoria de un pasado mejor); supimos, también, de descensos al infierno, de horrores dictatoriales y de masivas destrucciones de nuestros sueños en distintas circunstancias de nuestra travesía como nación”.

lunes, 12 de julio de 2010

GUILLERMO GIACOSA: "MARADONA DESDE LA MIRADA DE UN FILÓSOFO (1)"


La vida de un personaje como reflejo de los altibajos de un país

Maradona desde la mirada de un filósofo (1)

Guillermo Giacosa
Perú 21 Online, 12 de julio de 2010

Ricardo Forster, doctor de Filosofía y profesor de la U. de Buenos Aires, ha escrito en Página 12 un profundo artículo sobre Maradona. Quisiera reproducirlo íntegramente pero es imposible. He aquí algunos conceptos:

“Maradona es Villa Fiorito, los picados del pobrerío, la palabra rea, esa que nos ha dejado sentencias únicas, aquel que la rompió en la cancha de La Paternal, que se convirtió, para todo el pueblo napolitano, en un semidios, aquel que redimió a los pobres del sur italiano contra los siempre triunfadores habitantes del norte; fue el de las lágrimas de bronca en la final del 90, el de los tobillos reventados dando su último esfuerzo, el amado por los humildes y el odiado por los dueños del negocio. También fue el de la caída, el de una vida privada saqueada por la brutalidad amarillista de los medios de comunicación, el de una adicción que le robaba su palabra y le ofrecía el rostro espantoso de la desolación. Fue eso y mucho más. El triunfo deparado a los olímpicos, a los elegidos de los dioses y el que pagó el precio terrible de ser quien fue y quien es. Maradona lleva a cuestas el peso de ser Maradona y, eso creo, lo hace con una dignidad que muy pocos tienen; lo hace con la integridad de los que han conocido el cielo y el infierno, las máximas alturas del éxito y de los elogios rutilantes y su contracara, la caída en abismo, la soledad, la venganza de los mediocres que nunca han dejado de maltratar a Maradona en sus momentos de inquietante debilidad o en circunstancias signadas por la derrota, la futbolera y, peor todavía, la de la vida”.