Hace un tiempo, cuando ya el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial casi nos habían logrado convencer de que el infierno tan temido es pertenecer a los sectores modestos de los países pobres, la revista La Civilización Católica, publicada por los jesuitas pero supervisada por el Papa, nos anunció que el infierno existe y es eterno.“¡Otro!”, dice uno, y trata de imaginar como se las arreglarán en la eternidad para superar las angustias del desempleo, del hambre de los hijos, de la dignidad reiteradamente pisoteada, etc., que padecen más de dos mil millones de personas en este planeta. Además de la ignorancia y la superstición que contribuyen, generosamente, a que las cosas sean como son. Los demonios deben ser un modelo de creatividad para ser más degradantes que algunas de las invenciones de los seres humanos.
Veamos algunas perlas cristianas destinadas a asustar a los pobres para que obedezcan a los ricos, pues de eso se trata... aunque algunos ricos también terminen asustados.
