Asombroso: unas 11.545 listas están inscritas para participar en las elecciones municipales y regionales. Y casi la mitad de ellas son de personas que aspiran a la reelección. Ante una situación tan singular es lógico preguntarse cuántos de ellos están de buena fe, es decir quiénes están motivados por una sana ambición y quiénes lo están por un afán desmedido de poder y de lucro. Ser alcalde o ser presidente regional es una oportunidad de acaparar mucho dinero con escasas posibilidades de ser denunciados y ser sometidos a juicio. Así es la situación en el país.
¿Cómo saber quiénes están motivados por ambiciones malsanas y quiénes lo están por el noble afán de ayudar a sus conciudadanos a progresar y a mejorar su calidad de vida? Para ello, habría que conocer personalmente y haber tratado a todos los candidatos y además estar enterados de sus correspondientes conductas, tanto de los hombres como de las mujeres.



