¿En qué sentido se dice de Zenón que fue el padre de la dialéctica? ¿Por qué Aquiles nunca alcanzará a la tortuga? ¿En qué sentido una flecha que es disparada, nunca llega a moverse? Estas y otras preguntas serán tratadas en esta sesión sobre Parménides por parte del Dr. Julio Cesar Krüger, Carmen Zavala y Miguel Canales.
viernes, 16 de octubre de 2009
FILOSOFÍA AL DÍA: "ZENÓN Y LA DIALÉCTICA"
¿En qué sentido se dice de Zenón que fue el padre de la dialéctica? ¿Por qué Aquiles nunca alcanzará a la tortuga? ¿En qué sentido una flecha que es disparada, nunca llega a moverse? Estas y otras preguntas serán tratadas en esta sesión sobre Parménides por parte del Dr. Julio Cesar Krüger, Carmen Zavala y Miguel Canales.
LEONARDO BOFF: "¿TODAVÍA TIENE FUTURO EL INDIVIDUALISMO?"
Leonardo Boff
Portal Servicios Koinonia, 16 de octubre de 2009
En Estados Unidos hay una crisis más profunda que la económico-financiera. Es la crisis del estilo de sociedad que se formó desde que fuera constituida por los «padres fundadores». Es una sociedad profundamente individualista, consecuencia directa del tipo de capitalismo que fue implantado allí. La exaltación del individualismo adquirió forma de credo en un monumento delante del majestuoso Rockfeller Center en Nueva York, en el cual se puede leer el acto de fe de John D. Rockfeller Jr: «Creo en el supremo valor del individuo y en su derecho a la vida, a la libertad y a perseguir su felicidad».En un fino análisis contenido en su clásico libro La democracia en América (1835), el magistrado francés Charles de Tocqueville (1805-1859) señaló al individualismo como la marca registrada de la nueva sociedad naciente. El individualismo se mantuvo triunfante, pero tuvo que aceptar límites debido a la conquista de los derechos sociales de los trabajadores y especialmente al surgimiento del socialismo, que contraponía otro credo, el de los valores sociales. Pero con el derrocamiento del socialismo estatal, el individualismo volvió a tener vía libre bajo el presidente Reagan hasta el punto de imponerse en todo el mundo en forma de neoliberalismo político.
Contra Barack Obama, que intenta un proyecto con claras connotaciones sociales, como salud para todos los estadounidenses y medidas colectivas para limitar la emisión de gases de efecto invernadero, el individualismo resurge con furor. Le acusan de socialista y de comunista y, en facebook, en internet, hasta no se excluye su eventual asesinato si llegara a suprimir los planes individuales de salud. Y eso que su plan de salud no es tan radical, pues, tributario todavía del individualismo tradicional, excluye de él a todos los emigrantes, que son millones.
La palabra «nosotros» es una de las más desprestigiadas de la sociedad estadounidense. Lo denuncia el respetado columnista del New York Times, Thomas L. Friedman en un excelente artículo: «Nuestros líderes, hasta el presidente, no consiguen pronunciar la palabra ‘nosotros’ sin que les produzca risa. No hay más ‘nosotros’ en la política estadounidense, en una época en que ‘nosotros’ tenemos enormes problemas -la recesión, el sistema de salud, los cambios climáticos y las guerras en Irak y en Afganistán- con los que sólo vamos poder lidiar si la palabra ‘nosotros’ tiene una connotación colectiva» (JB 01/10/09).
Sucede que, por falta de un contrato social mundial, Estados Unidos se presenta como la potencia dominante, que prácticamente decide los destinos de la humanidad. Su arraigado individualismo proyectado al mundo se muestra absolutamente inadecuado para señalar un rumbo al ‘nosotros’ humano. Ese individualismo no tiene ya futuro.
Se hace cada vez más urgente un gobierno global que sustituya el unilateralismo monocéntrico. O desplazamos el eje del ‘yo’ (mi economía, mi fuerza militar, mi futuro) hacia ‘nosotros’ (nuestro sistema de producción nuestra política y nuestro futuro común) o difícilmente evitaremos una tragedia, no sólo individual sino colectiva. Independientemente de ser socialistas o no, lo social y lo planetario deben orientar el destino común de la humanidad.
Pero, ¿por qué ese individualismo tan arraigado? Porque está fundado en un dato real del proceso evolutivo y antropogénico, pero asumido de forma reduccionista. Los cosmólogos nos aseguran que hay dos tendencias en todos los seres, especialmente en los seres vivos: la de auto-afirmación (yo) y la de integración en un todo mayor (nosotros). Por la autoafirmación cada ser defiende su existencia; si no, desaparece. Pero por otro lado, nunca está sólo, está siempre enredado en un tejido de relaciones que lo integra y le facilita la supervivencia.
Las dos tendencias coexisten, juntas construyen cada ser y sustentan la biodiversidad. Excluyendo una de ellas surgen patologías. El ‘yo’ sin el ‘nosotros’ lleva al individualismo y al capitalismo como su expresión económica. El ‘nosotros’ sin el ‘yo’ desemboca en el socialismo estatal y en el colectivismo económico. El equilibrio entre el ‘yo’ y el ‘nosotros’ se encuentra en la democracia participativa que articula ambos polos. Ella acoge al individuo (yo) y lo ve siempre insertado en una sociedad mayor (nosotros), como ciudadano.
Hoy necesitamos una hiperdemocracia que valore cada ser y a cada persona y garantice la sostenibilidad de lo colectivo que es la geosociedad naciente.
EL TEATRO DEL MUNDO: "MICHELETTI, UN PATÁN JUGANDO A SER PRESIDENTE"
MICHELETTI, UN PATÁN JUGANDO A SER PRESIDENTE
Perunet.tv, 16 de octubre de 2009
GUILLERMO GIACOSA: "LAS CONTRADICCIONES DE BARACK OBAMA"
Juan Gelman, en un artículo aparecido en el diario Página/12 de Buenos Aires, afirma que “los ejecutivos financieros rescatados por el presidente Obama siguen recibiendo los sueldos y las bonificaciones que solían recibir, y no pocos consorcios gigantes aumentaron sus ganancias en el año declarado de la crisis. Véase el caso de la petrolera Chevron, que opera en 120 países. Sus actividades: explorar yacimientos de petróleo y gas natural, explotarlos, refinar la materia prima e invertir en empresas mineras, químicas y eléctricas. Sus beneficios en el 2008 alcanzaron 23,900 millones de dólares, la cifra más elevada de su historia, superior en un 28% a la del año anterior. David J. O’Reilly, presidente y director ejecutivo de Chevron Corporation, percibió 50 millones de dólares en el 2008 y es, apenas, el número 15 de los mejor pagados en EE.UU.”.Esa desigualdad innecesaria resulta irritante en cualquier lugar del planeta y, muy especialmente, en un país donde, a pesar de sus inmensas riquezas y su avanzado desarrollo tecnológico, hay gente durmiendo en las calles, otros muchos arreglándose con humildes casas rodantes y más de 40 millones –entre ellos gran cantidad de niños y adolescentes– sin acceso a los servicios de salud. Más irritante aún resulta que semejante práctica sea vista por muchos como una virtud del sistema que permite el enriquecimiento ilimitado.
Es verdad que no se resuelve el problema de todos con la privación de ganancias excepcionales de algunos pocos privilegiados, pero dicha remuneración es un insulto a la más elemental noción de solidaridad sobre la que –creemos– debería asentarse el pacto social tácito en el que se funda la existencia de un Estado democrático. Cada uno podrá ganar de acuerdo con sus merecimientos, pero qué merecimientos pueden ser tan desmesurados para que alguien sobrepase en 500 o 5,000 veces lo que ganan sus semejantes. Si a esta reflexión le agregamos que muchos de los que han recibido sumas excepcionales en premios son los mismos que contribuyeron, con sus ingeniosos y explosivos paquetes financieros, a materializar la crisis que actualmente vivimos, concluiremos que la situación que plantean estas ganancias desmesuradas es éticamente injustificable y contraria a toda lógica que no sea la del capitalismo salvaje.
Otra contradicción de Obama señalada por Gelman es que el presidente estadounidense manifiesta que Gandhi era su héroe, al tiempo que “aprueba una inversión de 700,000 millones de dólares en las guerras de Irak y Afganistán para el año fiscal 2009/10, monto que no incluye los gastos de seguridad interior y de los servicios de Inteligencia. El envío previsto de más efectivos estadounidenses a Afganistán engordará esa suma, que decuplica con creces los presupuestos militares de Rusia y de China”.
Difícil nos resulta imaginar, a quienes también admiramos al Mahatma Gandhi, que el prócer de la no-violencia vería con simpatía el alucinante presupuesto militar de los EE.UU.