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miércoles, 4 de noviembre de 2009

GUILLERMO GIACOSA: "¿LLEGAREMOS A SENTIR COMO LATINOAMERICANOS?"


Un vistazo geopolítico sobre los recientes sucesos en la región

¿Llegaremos a sentir como latinoamericanos?

Guillermo Giacosa
Perú 21 Online, 4 de noviembre de 2009

Están pasando muchas cosas en América Latina. Más de las que suele reflejar la prensa. La presencia de la IV Flota de los Estados Unidos paseándose por nuestras aguas no es un buen augurio. Sabemos la facilidad con la que los gringos fabrican un incidente, y no tenerlo en cuenta sería irresponsable. De la noche a la mañana podríamos vernos envueltos en uno de esos acontecimientos que en nuestro imaginario solo ocurren en Medio Oriente y, entonces, habría que prepararse para lo peor. Quienes duden sobre la fabricación de incidentes solo tienen que consultar los documentos desclasificados por el Departamento de Estado y verán cómo ellos mismos cuentan sus picardías.

Sobre las bases militares que EE.UU. utilizará en Colombia ya se ha escrito lo suficiente, aunque se desconozca el alcance del acuerdo. No es ni bueno, ni mucho menos necesario para la paz en la región, que los gringos se instalen allí. Preguntarse si el objetivo es Brasil no es, de ningún modo, forzar la realidad. ¿Tiene que ver el informe afirmativo de la comisión del Senado brasileño para el ingreso de Venezuela al Mercosur con estas instalaciones militares en Colombia? Tampoco sería descaminado pensar en ese sentido. Parece una hipótesis válida que, a su vez, hablaría de un proyecto nacional de Brasil, con proyecciones de potencia mundial, más sólido de lo que ha trascendido hasta el presente. El último viaje de Lula a Venezuela y los múltiples acuerdos suscritos, más los repetidos abrazos a Chávez y la promesa de multiplicar la cooperación, apuntan también en esa dirección. Si a ello le agregamos el reconocimiento explícito del presidente venezolano al liderazgo brasileño en el área, tendremos más elementos para madurar una hipótesis integracionista en pleno avance.

Lo de Honduras –aún no conozco la respuesta del Congreso de ese país al pedido de Mel Zelaya– está lejos de ser lo ideal pero, visto en perspectiva histórica, marca un cambio en el equilibrio de poderes en la región. Seguramente la derecha estadounidense 'maridada’ a la derecha hondureña sacará ventajas pero, en esta ocasión, ha sido a costa de esfuerzos que en otros tiempos hubiesen resultado inimaginables. Tan inimaginables como que China continental ocuparía el sillón permanente en el Consejo de Seguridad de la ONU, algo a lo que EE.UU. se opuso tenazmente durante largos años. A la histórica e increíble falta de flexibilidad política de los gringos se suma ahora la pérdida de posiciones de la superpotencia en el ámbito mundial y la debilidad del dólar, para anunciarnos, salvo una catástrofe, el afianzamiento del orden multipolar que se viene perfilando desde hace algunos años. ¿Cómo será ese orden? Es difícil predecirlo, al menos para mí. Pero, en todo caso, apuntará a ser más justo y menos caprichoso que el que ha imperado hasta la actualidad.

Estas reflexiones deberán enmarcarse en una realidad condicionada por el cambio climático, cuyas consecuencias podrían alterar más de una variable y no pocas de las suposiciones expuestas.

martes, 27 de octubre de 2009

GUILLERMO GIACOSA: "VACUNA CONTRA LA HIPOCRESÍA"


¿Y si se proscriben los golpes de Estado?

Vacuna contra la hipocresía

Guillermo Giacosa
Perú 21 Online, 27 de octubre de 2009

Suena a fantasía pero, en el caso que referiremos, sería posible aplicar una vacuna contra la hipocresía. Esta tendrá una utilidad relativa a nivel individual, pero podría, a nivel institucional, contribuir a sincerar los roles que cada nación cumple en el interior de la comunidad internacional. El escritor argentino Marcelo Monges ha presentado un proyecto ante las Naciones Unidas para crear una 'Convención Contra los Golpes de Estado’: “Impediría que la democracia sea defendida según convenga la ocasión, o sea, defendiendo un gobierno golpista que ha atentado contra todos los derechos de un pueblo, si así le conviniera a otro gobierno cómplice”, afirma el autor. Supongo que el caso hondureño ha inspirado esta propuesta que, de haberse presentado y aprobado décadas atrás –cuando Honduras éramos casi todos–, hubiera liberado a América Latina de dictaduras feroces y, seguramente, hubiese permitido un grado de desarrollo más sensato e inclusivo.

'Inclusivo’ quiere decir que todos puedan aprovechar los beneficios que la democracia brinda. Si una democracia no es inclusiva, no es, en sentido estricto, una democracia. Puede tener muchos de los elementos que la definen, pero mientras no apunte a lograr un nivel de vida digno para los sectores históricamente marginados, no será una democracia, aunque les plazca a los principales actores del orden económico internacional.

El proyecto de Monges no habla de inclusión pues está referido a los golpes de Estado. Ese proyecto, que cuenta con el apoyo de la fundación guatemalteca de la Premio Nobel de la Paz, Rigoberta Menchú, y de decenas de sindicatos y organizaciones sociales mexicanas, merece mayor difusión en la prensa, y debiera ser objeto de discusión en los partidos políticos y en las organizaciones y organismos preocupados por el destino de la humanidad.

“La Convención crearía dos figuras legales para los casos de golpes de Estado. Por un lado, la interrupción de la democracia sería considerada un crimen de lesa humanidad, un delito no prescriptible según el derecho internacional. Alguien podrá diferir del encuadramiento legal de esta figura propuesta. Pero en lo que no pueden diferir, al menos, quienes de verdad están a favor de vivir bajo un sistema democrático es en que los golpes de Estado deben ser penalizados en el orden jurídico internacional, para terminar con esta práctica de grupos facciosos, todas veces criminal”, argumenta el autor de la propuesta.

Además, la norma internacional también catalogaría a los golpistas con la figura legal de delincuencia organizada. “La acción criminal de un golpe de Estado de ninguna manera es menor que la que puede llegar a ocasionar el narcotráfico, siendo, en el caso del golpe de Estado, un acto de delincuencia absolutamente generalizado contra todo un pueblo, hecho que en nada se compara con las acciones del narcotráfico”, explica Monges.

Me parece una idea excepcional que, como es lógico, será trabada por quienes se benefician con democracias obedientes al poder económico.

lunes, 26 de octubre de 2009

GUILLERMO GIACOSA: "ZELAYA: UNA CABEZA TAN DURA COMO DEMOCRÁTICA"


Zelaya: una cabeza tan dura como democrática

Guillermo Giacosa
Perú 21 Online, 26 de octubre de 2009

Me impresiona profundamente que una comparsa política como la que preside Micheletti en Honduras pueda –desde un país sin ningún otro poder relevante que su situación geopolítica– desafiar las exigencias y recomendaciones de la comunidad internacional. Y en este caso, al hablar de 'comunidad internacional’, hablamos del conjunto de países que la integran y no del selecto grupo de poderosos que se llama a sí mismo 'comunidad internacional’ u 'opinión pública internacional’ cada vez que conviene a sus intereses hacerlo. En este caso, la voz es unánime. Pero esa voz unánime –pareciera– tiene el mismo peso que ostenta la extrema derecha de Estados Unidos que apoya al gobierno de facto en Honduras. Se trata de una comprobación trágica, dramática y vergonzosa. No menos se puede decir de una evidencia que pone, sobre el tapete, la fragilidad de la institucionalidad y las ideas ante la prepotencia del dinero. Esa relativa equidad de poderes presagia guerras y pesares. Los que defienden sus privilegios son más violentos que los que combaten por el hambre que los acosa.

Triste también es comprobar el nivel intelectual y moral de quienes usurpan hoy el poder en Honduras. Las barbaridades cometidas y las contradicciones permanentes en las que incurren, no solo delatan carencia del más elemental criterio político y ético, sino que, además, expresan el absoluto desprecio de la derecha económica por la vida humana y los valores que intentan, no siempre con éxito, sostener nuestra condición de seres dotados de razón.

No es mucho más lúcida la defensa que algunos intelectuales ensayan ante este atropello a los valores democráticos. Decir, por ejemplo, que Zelaya pretendía mantenerse en el poder es un disparate que no solo no resiste un análisis, sino que tampoco requiere un análisis, pues el referéndum que proponía el presidente constitucional de Honduras –asilado hoy en la Embajada del Brasil– se iba a realizar simultáneamente con las elecciones que decidirían quién sería el nuevo primer mandatario hondureño y Zelaya, como es lógico, no se estaba presentando, pues la actual constitución lo prohíbe.

Afirmar, por otro lado, que Mel Zelaya crea problemas al regresar a Honduras, es poner el mundo patas para arriba: el problema lo crearon los golpistas expulsando al presidente legítimamente elegido por el pueblo de esa pequeña nación centroamericana. Es cierto que insistir en regresar, y atreverse a hacerlo sin la venia del Departamento de Estado norteamericano, es una osadía, pero con esas osadías se construye la historia de los pueblos que pretenden mejorar realmente el nivel de vida de los sectores tradicionalmente postergados. Si esperamos la venia que se otorga desde arriba, viviremos en estado de parálisis política, y el orden establecido terminará devorando nuestra capacidad de iniciativa.

Zelaya tiene la cabeza dura, muy dura, y la democracia, la que piensa en el pueblo y no solo en el bolsillo, le debe estar reconocida.

jueves, 8 de octubre de 2009

GUILLERMO GIACOSA: "EL PATÉTICO MICHELETTI Y LOS CONSPIRADORES DE SIEMPRE"


El patético Micheletti y los conspiradores de siempre

Guillermo Giacosa
Perú 21 Online, 8 de octubre de 2009

Quizá sea su postura ideológica, quizá su insolente e injustificada prepotencia, pero lo cierto es que el presidente de facto de Honduras, Roberto Micheletti, me impresiona como un amateur fanático jugando en las ligas profesionales. El hombre no termina nunca de equivocarse. Dice, se desdice, se contradice, da dos pasos para delante, luego va hacia el costado y terminará, como es lógico y como todos los demócratas lo deseamos, cayéndose –llamo demócratas no a quienes creen que la democracia es solo una oportunidad para hacer mejores negocios y que la defienden en tanto esos negocios marchen según sus intereses–. A este personaje no lo salva ni el rosario cuyas cuentas manosea sin que las mismas le regalen, ya no la presencia del Espíritu Santo, sino una cuota mínima de sentido común. Es un pobre tipo lleno de soberbia, con más méritos para actuar como clown en un circo que para cumplir una función pública por modesta que sea.

Ahora admite que el golpe de Estado fue un error, acusa a quienes se llevaron a Zelaya, amenaza con llevarlos ante la justicia, e invita a tres senadores de la extrema derecha de los Estados Unidos a poner la cara por sus compinches. Usa, hasta el agotamiento, los pocos recursos que le quedan para prolongar una situación cuya incoherencia de fondo y de forma se hace insostenible. Ni su amigo y sostenedor, el cardenal Óscar Rodríguez –ligado al Opus Dei–, logrará un acuerdo que permita a los golpistas salir sin rasguños del berenjenal que han creado. Más allá del desprestigio moral que tienen frente a la comunidad internacional, y exceptuados los extremistas y chiflados de siempre, es imposible que esta asonada se cierre con un 'borrón y cuenta nueva’. Una solución de esa naturaleza en el corto plazo sería dejar a Micheletti y su pandilla en el poder pero, a la larga, sigue siendo una invitación a tentar suerte política a través de las armas. Evitar las urnas en tiempos de crisis económica es casi una constante en el pensamiento de los sectores fascistas de la sociedad. Por ello Honduras no es una anécdota. Honduras es una prueba, y muy seria, donde los poderes en pugna vuelven a medir fuerzas teniendo como fondo un horizonte cuyas promesas para el futuro no son demasiado halagüeñas.

Importa subrayar, respecto al ya mencionado cardenal Óscar Rodríguez, que este príncipe de la Iglesia apoyó un golpe de Estado condenado por los 192 miembros de las Naciones Unidas. Es el mismo que declaró al fundador del Opus Dei, José María Escrivá, como hijo predilecto de Honduras e inauguró una plaza en su honor. Nuestros lectores podrán comprender, sin necesidad de entrar en honduras con minúsculas, el porqué de esta información y por qué la misma no puede, ni debe sernos, indiferente. Además hay un hecho que la prensa tampoco ha difundido, y es que hoy participan del actual gobierno de facto numerosos militantes del Opus que, ratificando su historia, suscriben, una vez más, su afecto por el poder y su menosprecio por los valores democráticos.

viernes, 2 de octubre de 2009

GUILLERMO GIACOSA: "ENTRE EL PODER REAL Y EL PODER FORMAL"


Entre el poder real y el poder formal

Guillermo Giacosa
Perú 21 Online, 2 de octubre de 2009

El último discurso sobre Honduras del representante alterno de los EE.UU. en la OEA expone, a quienes quieran ver, la absoluta esquizofrenia que padece la superpotencia. En tiempos de Bush padecía otros males: agresividad, violencia, orgullo, soberbia, compulsión a mentir, y no hacía nada para ocultar esos instintos primarios, sino que, por el contrario, se placía en exhibirlos. Hoy han armado, en torno a la conducta que les es tradicional, un tinglado que pretende ocultarla. Ese tinglado expresa la diferencia entre el poder real y el poder formal. El poder real permite mostrarse tal como es, mientras que el poder formal guarda las apariencias. Bush representaba el poder real descarnado e insolente, y Obama representa las formalidades y remilgos que denuncia la existencia del tinglado que intenta ocultar las verdaderas intenciones. El discurso, que en nombre de su país ofreció el representante de EE.UU., era una payasada donde Zelaya –presidente depuesto por un golpe de Estado militar– aparecía como culpable por pretender revertir la situación y la barbarie desatada por el gobierno usurpador –solo una respuesta a la provocación del mandatario constitucional–.

Ocurre que la estrategia de Zelaya abortó la estrategia de Hillary Clinton. Ella –¿seguirá sintiéndose rival de Obama?– pretendía estirar el tiempo para que se produjeran nuevas elecciones. Luego, todo iría acomodándose de acuerdo con los intereses de EE.UU. en su portaaviones centroamericano llamado Honduras.

La presencia de Zelaya, sumada a la capacidad inagotable de cometer desatinos que tiene la administración que usurpa el poder, quebraron el plan Clinton y, ahora, con elecciones que necesariamente serán postergadas, hay que diseñar una nueva patraña que oculte las intenciones del poder real, tras los modosos modales democráticos que cada día le cuestan más a la superpotencia. ¡Qué fácil hubiese resultado todo con Bush en la Casa Blanca! Imagino al mentiroso compulsivo reconociendo a Micheletti, elogiando sus cualidades humanas, enalteciendo al valeroso ejército hondureño que se jugó la vida sacando a Zelaya en piyamas –con lo peligroso que son las piyamas–, etc. Todo hubiese sido distinto. Con Obama, las cosas se complican. El hombre tiene modales democráticos. Falta averiguar si solo son modales o si hay detrás de ellos una convicción capaz de hacer frente a los poderes económicos que, además de sabotearle su sensato plan de salud, torpedean, en el caso Honduras, la alternativa de una respuesta coherente a partir de una praxis cada día más alejada de sus postulados teóricos.

Resulta curioso que la prensa, tan hábil en descubrir complots y atropellos aun allí donde no los hay, no ponga en evidencia las contradicciones en las que se mueve el Gobierno de EE.UU. Y más curioso resulta que, habiendo sido víctimas de atropellos militares, no condenen categóricamente lo que está ocurriendo en Honduras. ¿Será que solo se atenta contra la libertad de expresión cuando se amenaza a los grandes intereses económicos?

viernes, 25 de setiembre de 2009

GUILLERMO GIACOSA: "LOS GOLPISTAS HONDUREÑOS DEBEN SER JUZGADOS"


Los golpistas hondureños deben ser juzgados

Guillermo Giacosa
Perú 21 Online, 25 de septiembre de 2009

Quienes vivimos las espantosas dictaduras que castigaron a América Latina hace unas décadas estamos horrorizados con esta resurrección de la pesadilla en Honduras. Una vez más, el extremismo, en este caso de derecha, exhibe su desprecio por el ser humano y su extraordinaria capacidad para mentir y ensuciar, con su basura ideológica, palabras e instituciones que pertenecen a personas con otra estatura moral. Escuchar a Micheletti hablar de paz, libertad y democracia, y ver –como exhibe la televisión– lo que ocurre en esa pequeña nación centroamericana, es una burla insufrible. Honduras es hoy una avanzadilla experimental de los sectores extremistas para medir las reacciones tanto del pueblo concernido como de la comunidad internacional.

Hasta ahora les ha ido, felizmente, bastante mal. Los otrora apacibles hondureños no han dejado de manifestarse contra el gobierno de facto en estos dos meses y medio de gestión golpista, y la comunidad internacional, de manera unánime, ha condenado el golpe y aplicado sanciones cuya severidad sigue creciendo y que hacen de Honduras un caso único: es el único país del planeta totalmente aislado –al menos en el papel– del conjunto de naciones. Digo “en el papel” pues es evidente que, por detrás, algunos poderes económicos de los EE.UU. siguen sosteniendo a los usurpadores. No se explica, de otro modo, la actitud desafiante del cada vez más impresentable presidente de facto.

Su último lujo fue que su canciller, luego de que apareciese Zelaya en la embajada brasileña, diera una conferencia de prensa en inglés en la cual el propio hombre, naturalmente hondureño e hispanoparlante, era traducido al castellano como si estuviese hablando desde Nueva York: lo hacía para sus mandantes o ex mandantes en Estados Unidos, pues ese es el único eslabón, por ahora, que lo mantiene respirando. A esa falta de sentido del ridículo se une la carencia absoluta de tacto al permitir que uno de los miembros de su gobierno minimizara a Obama a través de comentarios estúpidamente racistas. Ni qué decir de la represión desenfrenada con policías que llevaban, entre otros elementos disuasivos, tablas de madera con clavos que agujerearon la cabeza de más de un manifestante. Los hospitales lucen abarrotados, los estadios deportivos –emulando a Pinochet– están llenándose con cada vez más presos políticos, y el país, en general, se ve cada día más pobre.

Hablar de diálogo es una gentileza a la que obliga la circunstancia. En realidad, no puedo imaginar una solución real que no sea la de detener y juzgar a los golpistas. El papel que ha asumido Brasil –“en sintonía fina”, según un periodista– con EE.UU. es un paso gigante en el proceso de emancipación política de esta parte del continente. Sin alharacas, con ese tino político que ha hecho de él un presidente universalmente respetado, Lula está marcando el campo de juego para mostrar que en este siglo no estamos dispuestos a aceptar los atropellos y humillaciones que padecimos en el siglo XX.

jueves, 24 de setiembre de 2009

GUILLERMO GIACOSA: "ZELAYA: TESTOSTERONA DE LA BUENA"


Zelaya: testosterona de la buena

Guillermo Giacosa
Perú 21 Online, 24 de septiembre de 2009

¿Quién está detrás del usurpador Micheletti para que este sea capaz de reincidir en el ridículo de manera tan reiterada? ¿Qué cambios se están produciendo en la conciencia ciudadana de los hondureños, otrora silenciosamente obedientes a las órdenes que bajaban del norte, para desafiar a las bayonetas, los gases y la estupidez del gobierno de facto? ¿Qué margen de maniobra tiene Obama en una situación en la que los acontecimientos indican que carece del control de sus propias fuerzas? ¿Qué grado de confianza puede inspirar un gobierno como el de los Estados Unidos que no osa llamar 'golpe de Estado’ a lo que, salvo mejor opinión de Álvaro Vargas Llosa, es un golpe de Estado al que no le ha faltado ninguno de los ingredientes que lo tipifican? ¿Cómo ha podido mentir impunemente gran parte de la prensa internacional afirmando que Zelaya pretendía su propia reelección? ¿Qué proyección histórica adquiere el conjunto de esta parte del continente –liderada por Brasil– cuando el presidente de ese país afirma que “no aceptaremos que alguien se crea con derecho a sacar de su cargo a una persona elegida democráticamente”? ¿Es una casualidad que el retorno de Zelaya a su patria coincida con la celebración de la Asamblea General de las Naciones Unidas? Estas preguntas, que deberían multiplicarse y responderse atendiendo a una perspectiva histórica que exceda el marco de los intereses personales, son solo un bosquejo al que todos debiéramos contribuir, con nuestras dudas y nuestras certezas, pues están en juego valores que sobrepasan, largamente, el caso que nos ocupa en esta ocasión.

Regresando a los acontecimientos propiamente dichos, no puedo menos que rendir homenaje al coraje cívico de Manuel Zelaya. Conoce muy bien el presidente constitucional hondureño los antecedentes criminales de muchos de quienes, educados en la nefasta Escuela de las Américas –la mayor fábrica de dictadores de la historia de la humanidad–, hubiesen visto realizadas, matándolo, sus más caras fantasías. Sin embargo, Zelaya viajó doce horas al interior de su país sin ser detectado, y cuando Micheletti decía que su ex amigo estaba en Nicaragua, este lo escuchaba desde la Embajada de Brasil en la mismísima Tegucigalpa. Además, para que vean que esto es América Latina, Zelaya afirmó que llegó protegido por los ángeles, mientras Micheletti repasaba las cuentas del rosario que le regaló el Opus Dei. Casi podríamos decir, si me permiten recurrir al humor en medio de la tragedia, que aquí va a ganar el que tenga más influencia sobre los personajes que habitan el paraíso.

En realidad, el enfrentamiento es entre la comunidad internacional y los sectores progresistas de los Estados Unidos que aspiran a la democracia y los tenebrosos organismos creados por la extrema derecha de ese país. Micheletti, sin los últimos, no hubiese durado una semana. Como otras veces, la decisión final se juega dentro de la superpotencia donde, aunque tangencialmente, la postura de sus aliados y la opinión pública internacional no es totalmente indiferente.

miércoles, 2 de setiembre de 2009

GUILLERMO GIACOSA: "MÁS DE CHOMSKY (II)"


Más de Chomsky (II)

Guillermo Giacosa
Perú 21 Online, 2 de septiembre de 2009

Continuamos con las citas sobre las opiniones de Noam Chomsky con respecto a las relaciones entre EE.UU. y América Latina. Recuerda el profesor norteamericano que su país ensayó diversas formas de dominación sobre nuestra región y que el último intento fue la aplicación del esquema neoliberal –que tanto entusiasma a las clases privilegiadas de estas tierras y que tan poco efecto tiene sobre la disminución de las distancias económicas–. Basta señalar que Chile, modelo latinoamericano del neoliberalismo, es uno de los tres países del área con mayores desigualdades. Hubo una disminución de la pobreza pero, al mismo tiempo, creció la desigualdad.

Chomsky cree que, en los últimos años –entre otras cosas, gracias a la desatención de Bush hacia el área–, los países latinoamericanos empezaron a escapar del largo periodo de una u otra forma de colonización. “Empezaron –dice Chomsky– a librarse del FMI, a pagar y reestructurar sus deudas y a enfocarse en los problemas internos. EE.UU. empezaba a perder control, y tenía que haber una respuesta, que se ha desplegado desde fines de los noventa y que tiene dos frentes: uno militar y otro denominado promoción de la democracia, que es un eufemismo de sometimiento y al que Obama le está dando continuidad, y quiere remediar esa situación desde una perspectiva progresista liberal –prestando más atención a América Latina–, lo que implica un retorno a políticas más tradicionales de militarización y sometimiento. Por ejemplo, el entrenamiento de militares latinoamericanos, durante los últimos diez o quince años, ha crecido 50% más que en los años noventa. Y, ahora, la posición militar de EE.UU. en América Latina es relativamente mayor que durante la Guerra Fría. Por primera vez, hay más oficiales de entrenamiento militar que asesores económicos. La estrategia ha cambiado hacia un esfuerzo por reconstruir una estructura de intervención potencial”.

Se puede colegir que estas políticas apuntan a intervenciones militares destinadas a interrumpir los procesos democráticos que no convienen a los intereses de EE.UU. –y Honduras sería el globo de ensayo–. No es una fantasía. Ocurrió ya, y puede volver a ocurrir si los países del área no inician un proceso de integración que, si bien no los haría invulnerables, aumentaría su poder de negociación y disminuiría el riesgo de ser víctima de políticas intervencionistas que alteren la decisión democrática de sus pueblos. Chomsky recuerda que “EE.UU. es el único país del mundo que fue fundado como un imperio. George Washington lo describió como un imperio infante. Exterminaron a la población local, se apoderaron de la mitad del territorio de México y, en 1898, empezaron a expandirse a otras regiones. Es importante saber que lo hacen con toda franqueza y con una creencia en el carácter divino de su misión. Es un país religioso y siempre ha actuado así para cumplir la misión de la Divina Providencia. Bush hablaba en esos términos. Obama no necesita usar las mismas palabras”.

viernes, 28 de agosto de 2009

GUILLERMO GIACOSA: "EL RETORNO DE LAS GRANDES MENTIRAS"


El retorno de las grandes mentiras

Guillermo Giacosa
Perú 21 Online, 28 de agosto de 2009

El lenguaje es un poderoso instrumento en la creación de imaginarios para contribuir a desprestigiar personas, procesos políticos, conductas, y generar rivalidades que carecen de sustento. Ahora se ha resucitado el término 'comunista’ para calificar cualquier gesto que contradiga los intereses de los poderes económicos. Se repite la doctrina Bush que nos quería hacer creer que un enemigo potencial era todo aquel que no compartía el pensamiento oficial de la tenebrosa administración republicana. Quienes no creían que había armas de destrucción masiva en Irak –solo porque sabían que se trataba de un engaño monumental– eran colocados en el bando de los indeseables, de aquellos que tarde o temprano integrarían 'el eje del mal’.

Quienes sabían que Saddam Hussein y Osama bin Laden eran enemigos irreconciliables –y, por tanto, no era posible atribuirle al presidente iraquí responsabilidad en el atentado a las Torres Gemelas– también eran mal vistos. Tengo una colección de correos electrónicos de aquella época que atestiguan lo poco que hace falta para diseminar una mentira y la fuerza con que esa mentira se transforma en una suerte de paradigma ideológico con el que no está permitido disentir. Las convicciones parecen supeditadas a los caprichos de quienes manejan la información. La repetición hace de mentiras, verdades, y de hechos objetivamente censurables para cualquier conciencia sensata, metas deseables. En suma: el reino del revés y el triunfo de la irracionalidad sobre el sentido común.

Hoy sabemos que los fantasmas agitados por Bush eran falsos, pero nadie asume esa realidad como una lección que lo lleve a desconfiar de las nuevas mentiras. Aceptar hoy, crédulamente, que las bases militares en Colombia son exclusivamente para combatir el narcotráfico y el terrorismo es una expresión de inocencia –o de estupidez, si se prefiere– que no podemos ni debemos permitirnos. Aceptar que lo ocurrido en Honduras fue una sustitución constitucional, y no un golpe de Estado, es otra de las intragables 'verdades’ que difunden quienes carecen de respeto por lo que ellos, incluso, llaman “sus convicciones democráticas”. También es tonto creer que lo que ocurre en Honduras y Colombia son hechos aislados que nada tienen que ver entre sí. Las declaraciones de la vicecanciller de quienes usurpan el gobierno en Honduras señalan una línea en cuya perspectiva no hay nada que perder. Dice esta admirable troglodita, llamada Martha Lorena Alvarado, que la delegación de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) de la OEA que pasó por el país centroamericano –para investigar presuntas violaciones de las libertades civiles tras el golpe de Estado del 28 de junio– está integrada por “izquierdistas”. En verdad, para quien justifica el despojo a Mel Zelaya, cualquiera que no lo haga debe ser un 'izquierdista’. Esa lógica maniquea vuelve a subir de tono en nuestra América, y debemos estar atentos para no sucumbir, como otras veces, a los encantos de su estupidizante irracionalidad.

jueves, 27 de agosto de 2009

GUILLERMO GIACOSA: "GOLPISTAS HONDUREÑOS Y EXTREMA DERECHA"


Golpistas hondureños y extrema derecha

Guillermo Giacosa
Perú 21 Online, 27 de agosto de 2009

La realidad es que el poder económico de la extrema derecha internacional sigue zurrándose en cuanto principio exista, sea cual fuere la opinión de la familia Vargas Llosa, de los políticos oportunistas y de quienes como ellos piensan. La misión de la OEA en Honduras acaba de constatar la violación a los derechos humanos y los atropellos a la libertad de prensa en ese país, por no hablar de las muertes y horrores que preparan una vez consolidado el poder mal habido. Pero, a pesar de las evidencias, esa misma derecha que provocó el golpe de Estado –al cual el Gobierno estadounidense llamó graciosamente “acción ilegal”– sabe que no pasará nada.

Los golpistas se sienten seguros pues sus 'sponsors’ –un sector poderosísimo al interior de los EE.UU.– los apoyan y, por tanto, las potenciales invocaciones del presidente Obama no solo no les asustan, sino que les hacen reír con todos los remilgos que su educación privilegiada les permite. Los puedo imaginar en medio de su soberbia repitiendo, en voz baja, su convicción de que existen seres humanos de diferente valor y que, le guste o no al mundo, ellos –en la pequeña Honduras– no solo son los de primera fila, sino que son los socios y amigos de una extrema derecha gringa cuyos modales no solo conocemos, sino que hemos padecido en esta parte del continente.

Sabemos cómo son y cómo se comportan haya o no una fuerza que los enfrente. Han escrito, junto a sus pares en estas latitudes, los capítulos más oscuros de nuestra historia. Por ello, por saber quiénes y cómo son, y por haberlos visto actuar, y pese al coro mediático que instiga al olvido o la justificación, sabemos de sus crímenes ominosos y de todo el atraso que en materia de desarrollo humano les debemos, a pesar de que, ahora, los grifos son más bonitos, los estantes de los supermercados exhiben productos de todo el orbe y las estadísticas nos cuentan que la pobreza ha disminuido.

Ellos apuestan por el pasado y luchan por conservar sus privilegios con más celo que el que anima a los marginales para alimentar a sus hijos. La lucha es desigual y dramática. Mientras unos defienden principios que solo se mantienen por la fuerza de las armas, los otros –a los que alguien alguna vez llamó los condenados de la tierra– solo exhiben la rabia de su postergación y un fatalismo al que, felizmente, la repetición de la experiencia comienza a debilitar.

El arrogante Roberto Micheletti, que usurpa actualmente el cargo de presidente de Honduras, le dijo a la misión de la OEA que el 29 de noviembre “va a haber elecciones, nos reconozcan o no los países del mundo”. Y, como no podía ser de otra manera, invocó a su dios para “que sean masivas” y para garantizar que “en este país queremos vivir en democracia”. Agregó que no le teme al embargo de nadie, y solo le faltó sincerarse admitiendo que tanto coraje emerge no de su inflamado patriotismo, sino de sus lazos con los sectores más retardatarios de la política en Estados Unidos.

martes, 25 de agosto de 2009

GUILLERMO GIACOSA: "AMAR LAS ARMAS, DESARMAR LA SOLIDARIDAD (I)"


Amar las armas, desarmar la solidaridad (I)

Guillermo Giacosa
Perú 21 Online, 25 de agosto de 2009

Decíamos ayer que Obama parece incapaz de detener el proceso de 'blanqueamiento’ al que es sometido diariamente por el poder que ocupa. 'Blanquearse’ significa adoptar las líneas tradicionales de la política de los EE.UU. Parecerse, en suma, a Clinton o, peor, a Reagan o Bush. Lo de Honduras y lo de las bases en Colombia han servido para tomarle la temperatura a la capacidad del actual presidente estadounidense para cumplir con lo prometido durante la campaña. Intuyo que se trata de globos de ensayo impulsados por la extrema derecha gringa para medir el estado en el que se halla su propia fuerza –luego de los disparates cometidos por la última administración republicana, con crisis incluida– y la capacidad de reacción de quienes ocupan hoy el poder en la Casa Blanca.

Los datos de la realidad indican, por ahora, que su capacidad operativa y mediática no parece demasiado afectada por los desaciertos de los tiempos que precedieron a Obama. Preguntarse el porqué significaría cuestionar a fondo la estructura del poder en el interior de la superpotencia y dejaría, supongo, el amargo regusto de comprobar que un Estado imperial se comporta así. No tiene alternativa. A menos que se plantee dejar de ser lo que siempre, con distintos disfraces, ha pretendido ser. La realidad, aparentemente variable, tiene límites cuyas dinámicas empujan a recorrer caminos o a abrir trochas que no siempre respetan al otro –en este caso, el resto de la humanidad y el medio ambiente–. Se avanza en ese sentido o se deja de ser lo que se es sin estar preparado, mental y materialmente, para ser otra cosa. Se trata de una maquinaria que tritura las mejores intenciones y crea infiernos, con minúsculos oasis, que el poder mediático vende como la realidad total. El mundo, por su parte, responde orientado y limitado por quienes manejan o son manejados por un libreto del que resulta difícil –quizá imposible– zafar.

Veamos. Los tambores de guerra en Afganistán, más las advertencias de la Secretaría de Estado norteamericano recordando su disposición a utilizar, en caso de necesidad, la fuerza militar del complejo bélico más poderoso de la historia, más 865 bases militares distribuidas en el planeta –sin contar Colombia–, más sus remilgos en el caso Honduras, movilizan el sentido de la supervivencia de sus potenciales víctimas y estas actúan en consecuencia.

Brasil, por ejemplo, que se siente amenazado por la base de Palanquero en Colombia y por la aparente tibieza de Obama, acaba de encargar cinco submarinos, incluyendo uno nuclear a Francia, que los construirá en un astillero especial a edificar en el propio Brasil. Venezuela, por su parte, ha adquirido armamento de alto nivel en los últimos dos años, incluyendo aviones, helicópteros, lanchas rápidas y decenas de miles de fusiles. Y hasta Bolivia, uno de los tres países más pobres del área, “se ha sumado a este tren a toda velocidad con un gasto de cien millones de dólares” que, si se calcula sobre su PBI, equivaldría en Perú a una inversión tres o cuatro veces más abultada.

martes, 4 de agosto de 2009

GUILLERMO GIACOSA: "LOS ARTÍCULOS PÉTREOS"


Los artículos pétreos

Guillermo Giacosa
Perú 21 Online, 4 de agosto de 2009

En la Edad Media, la coherencia de los postulados políticos y filosóficos era incontestable. ¿Qué buen cristiano –no existían ciudadanos en el sentido lato del término– podía oponerse a tan bella y sensata construcción intelectual?

Decía así: “Los campesinos trabajan para todos, los soldados luchan por todos, los sacerdotes rezan por todos y el rey reina para todos”. ¿No es hermoso? Estoy seguro de que a nuestro Juan Luis le encantaría regresar a esos viejos buenos tiempos. Pero lo único que no ajustaba bien era la desproporción de las responsabilidades: campesinos que se parten el lomo, soldados que arriesgan sus vidas, frailes que se rascan la panza –entre oración y oración– y un rey cuya risa debería resonar sobre todo el espacio de su reino, por ser él la cima de tan extraordinaria pirámide.

No diré que Honduras llegó a tales extremos, y no porque no haya reyes, ya que un pequeño sector de la sociedad los ha reemplazado en cuanto a beneficios y privilegios. Honduras sustituyó la construcción intelectual medieval con sus 'artículos pétreos’ que, contradiciendo al gran Heráclito y al impredecible mundo actual en continuo cambio, decidieron hacer una Constitución con esos maravillosos 'artículos pétreos’, es decir, inamovibles, eternos, intocables que, según creen, los ponen a salvo de los cambios que la historia pueda reclamar. Más que principios que consagrasen la dignidad humana –que sí debería ser una consideración universal–, estos artículos están destinados a consagrar la injusticia en el tercer país más pobre de América Latina y que lo es, precisamente, por esa injusticia de la que su propia Constitución no le permitirá jamás escapar.

Dicho de otra manera: los ricos serán siempre ricos, los pobres serán siempre pobres, la bananera United Brands –Chiquita– seguirá llevándose el bocado de león del ingreso nacional, y la última palabra la tendrá siempre la Embajada de EE.UU. No lo dicen así los 'artículos pétreos’, pero es como si lo dijeran pues, no pudiendo alterarse ni un ápice la situación que creó esta estructura, es imposible que ella cambie. A menos que haya una revolución o que algún presidente sensible, como Zelaya, proponga hacer una consulta para permitir que en la próxima elección se incluya una urna que consulte a los ciudadanos sobre las reformas a las que aspiran.

Esa consulta que solo pedía permiso para otra consulta terminó con Zelaya, en piyamas, en Costa Rica. No era para reelegirse, pues la segunda consulta, donde sí se plantearía la reelección, era el día en que Zelaya abandonaba el poder y no era candidato a otra cosa que a pasar a la historia por haber aumentado en 60% el salario mínimo y otras conquistas que no alteraron el orden capitalista del pequeño país, pero que sí indignó al poder económico que se ha enriquecido explotando la mano de obra barata y silenciosa que brinda esa nación –mucho antes de que se hablara de flexibilidad laboral–. Y una última: 'los pétreos’ ya fueron violados varias veces, incluso por quienes acusan hoy a Zelaya.

martes, 21 de julio de 2009

GUILLERMO GIACOSA: "HONDURAS: YA NO HAY DUDAS"


Honduras: ya no hay dudas

Guillermo Giacosa
Perú 21 Online, 21 de julio de 2009

Escribí el 2 de julio: “Creo que Barack Obama fue más claro que ningún otro presidente de la historia estadounidense en su visión de qué significa la democracia con referencia a América Latina: 'La maniobra que condujo al derrocamiento de Manuel Zelaya es ilegal. Él fue elegido democráticamente, no había terminado aún su mandato y es el único presidente que nosotros reconocemos. Sería un grave precedente si comenzamos a retroceder a la época en que veíamos golpes militares como una forma de transición política, en lugar de elecciones democráticas’”.

Un día después escribí preocupado por la actitud de un vocero del Gobierno estadounidense, quien afirmó que había que consultar a los abogados. Esto decía la nota: “Consultar a los abogados suena a maniobra dilatoria. Un poco jugar a ver cómo somos fieles a los principios que condenan los golpes de Estado, pero sin malquistarnos con quienes los produjeron que, entre otras cosas, son oficiales capacitados en la ex Escuela de las Américas (la mayor fábrica de dictadores de la historia de la humanidad). Además, Estados Unidos contribuye económicamente al mantenimiento de las Fuerzas Armadas de Honduras. ¿Habrá suspendido sus créditos como ya lo hizo el Banco Mundial y el BID? Lo ignoramos. En todo caso, no hay un pronunciamiento en ese sentido y, de ser consecuentes, debería haberlo. Es el primer golpe en la época Obama. El presidente tiene una oportunidad histórica, única e irrepetible, de sentar un precedente definitivo en este campo. Esperamos que ese precedente sea el correcto”.

Hoy no me queda la menor duda de que organismos del Gobierno de EE.UU. tuvieron participación directa en el golpe contra Zelaya. No quiere esto decir que Obama haya estado informado y, mucho menos, que haya aprobado el golpe; simplemente, confiando en sus socios locales y en los militares con los que sus Fuerzas Armadas conviven diariamente, los sectores menos democráticos o decididamente antidemocráticos de la superpotencia recurrieron al expediente de los hechos consumados y colocaron al presidente Obama en una encrucijada que, al momento de escribir estas líneas (19 de julio), parece no conducir a una solución que satisfaga ni las resoluciones de la OEA ni los buenos propósitos de la ONU. En una palabra, el poder de hecho en EE.UU. ha vuelto a zurrarse en el orden internacional y ha vuelto a privilegiar los intereses de los sectores acaudalados por sobre los intereses del conjunto de la población y por sobre el supremo interés de mantener un orden democrático en todo el continente.

El politólogo Inmanuel Wallerstein sostiene que, hoy, Obama enfrenta cuatro desafíos: “La confirmación de Sonia Sotomayor en la Suprema Corte, un desbarajuste continuado en Medio Oriente, su necesidad de pasar la legislación de salud este año y, de repente, una presión enorme por abrir las investigaciones de los actos ilegales del gobierno de Bush”. Honduras ocupa el quinto lugar en la lista.

Concluye Wallerstein pidiendo que observemos a Guatemala.

lunes, 20 de julio de 2009

GUILLERMO GIACOSA: "EL IMPERIO CONTRAATACA"


El imperio contraataca

Guillermo Giacosa
Perú 21 Online, 20 de julio de 2009

Estoy espantado. Los que alguna vez hicieron de nuestra región una zona humanamente inhabitable, han recargado sus baterías y han puesto en marcha una nueva ofensiva que tiene, como lo tuvo siempre, grandes capitales a su disposición y un significativo apoyo mediático.

En pocos días, Zelaya, el presidente constitucional de Honduras, ha recibido ataques de todos los colores y ya los golpistas, entre los que hay delincuentes y ex escuadrones de la muerte, no parecen ser tan malos. Otro presidente en apuros es el ecuatoriano Rafael Correa, a quien las computadoras antibombas del guerrillero FARC Raúl Reyes, acusan de haber recibido dinero de este grupo guerrillero colombiano para su campaña electoral. Venezuela aparece ahora como el mayor punto de salida de la droga colombiana. Evo, por supuesto, se equivoca siempre aunque las proyecciones económicas, que seguramente estén erradas a pesar de ser de la Cepal, no auguren malos tiempos para Bolivia y sus reservas sean las mejores de su historia. Los Kirchner perdieron la mayoría propia en el Congreso y eso permite constatar cómo los grupos que otrora colaboraron con la dictadura de Videla y remataron frívolamente el país de la mano corrupta de Menem, vuelven a regodearse y a proponer sus intereses sectoriales como los intereses de la nación toda. A Daniel Ortega lo han acusado de movilizar tropas en la frontera con Honduras y los institutos por la libertad (de comercio) opinan ahora, por boca de algunos de sus mascarones de proa, que los golpes de Estado no son el problema del momento sino los presidentes que quieren perpetuarse en el poder (sobretodo si no son gobiernos sensibles a los deseos de EE.UU., como el de Uribe, por ejemplo). Argumento endeble pues quienes sí se ha perpetuado en los gobiernos de las distintas naciones del área han sido los dictadores que surgieron de los golpes militares y que nunca tuvieron los frenos democráticos que, de distinta forma y con imperfecciones, tienen hoy los gobernantes que son atacados. Cabe la pregunta: ¿Es inocente este vendaval de noticias que desprestigia a sus actores o es parte de una estrategia concertada?

Estoy absolutamente convencido que nadie tiene el conjunto de las respuestas correctas que la actual coyuntura demanda. Admitirlo es elemental. No hacerlo es soberbia o simple defensa de intereses sectoriales. He leído a muchos neoliberales afirmando que el problema de los conflictos es la distribución de la riqueza. Por supuesto. Las diferencias con quienes, desde otras ideologías, sostienen lo mismo, son metodológicas. Los primeros creen que el chorreo hará felices a los pueblos. Los segundos creen que hay que proceder a realizar modificaciones políticas para que en lugar de chorreo podamos hablar de lluvia.

Identificado el problema habría que ponderar los resultados obtenidos por quienes predican uno u otro método y someter a la consideración popular (¿creo que eso es democracia?) la decisión final. Pena que no sea eso lo que admitirían quienes orquestan estas campañas mediáticas.

sábado, 11 de julio de 2009

ENTREVISTA A HEINZ DIETERICH: "ES TIEMPO DE CAMBIO"


"Es tiempo de cambio"

Entrevista a Heinz Dieterich

por José Salcedo Ccama

(La Primera Online
, 11 de julio de 2009)

Heinz Dieterich, nacido en Alemania en 1943, doctor en Ciencias Sociales y Económicas, es un destacado analista internacional. Es autor y coautor de varios libros sobre la realidad de América Latina y la economía mundial. Dieterich habló con LA PRIMERA sobre temas de gran actualidad.

-En la región andina han surgido movimientos indígenas y sociales que toman protagonismo en las luchas reivindicativas. ¿Qué opina sobre ellos?
-Bueno, lo que se observa es que los tradicionales sujetos colectivos, como partidos políticos y sindicatos han perdido capacidad de acción, por diferentes razones. El movimiento indígena, por distintas causas, pero particularmente porque todavía una gran parte de esa población vive en forma comunitaria, ha quedado como el sujeto de mayor capacidad de movilización. Ahora, los nuevos gobiernos toman más en cuenta a los pueblos indígenas y es muy positivo que se les empieza a reconocer los derechos, la representación cultural, democrática y social que no han tenido en medio milenio.

-América Latina vive una etapa de cambios. ¿Qué representa para el futuro de Latinoamérica?
-Es obvio que tenemos una contraofensiva de la oligarquía latinoamericana apoyada por sectores internacionales contra los gobiernos progresistas de América Latina, es decir, hay sectores tan retrógrados en nuestra región que ni siquiera quieren tolerar reformas básicas necesarias para mejorar la calidad de vida de los ciudadanos desamparados. Nos referimos a reformas a favor del estado de bienestar y de derecho que desde hace medio siglo son la normatividad en los países del Primer Mundo.

-Muchos países de Sudamérica tienen sistemas políticos diferentes a los tradicionales. ¿Qué significado tienen?
-Es simplemente ponerse a la par de lo que se vive en Europa y en Estados Unidos. Los gobiernos en esas partes del mundo lo que han hecho no es otra cosa que recuperar la capacidad del Estado de intervenir en los grandes asuntos de la nación y en eso no hay nada que difiera de la socialdemocracia en Europa.

-¿Cómo se refleja la presencia de sectores retrógrados en contra del cambio?
La desestabilización por todos los medios. Por ejemplo, los intentos de golpe de estado contra el gobierno del presidente boliviano Evo Morales en el 2006 y 2008; contra el mandatario de Venezuela, Hugo Chávez, en 2001, y el reciente golpe militar contra Manuel Zelaya en Honduras. Todo esto combinado con una feroz campaña de guerra psicológica en los medios.

Cuando los primeros gobiernos progresistas ganaron las elecciones, eran acontecimientos nuevos para la oligarquía, que no los acepta. Ahora, obviamente, ya se ha reorganizado y se encuentra a la contraofensiva para instalar a regímenes que defiendan el modelo neoliberal que proteja los intereses de un grupo privilegiado. Éste es el proyecto de las oligarquías y sus aliados internacionales.

-¿Ese tipo de grupos retrógrados son los mismos que están detrás del golpe militar en Honduras?
-Por supuesto. Allá (Honduras) hay una larga planeación entre sectores de Estados Unidos que vienen del gobierno de (George W.) Bush con la oligarquía hondureña y con sectores de la derecha europea, como las organizaciones que maneja el ex presidente conservador español José María Aznar. Obviamente, la política de Obama no es apoyar el golpe, porque está en contra. Pero las estructuras para el golpe ya se habían construido bajo el gobierno de Bush y estas estructuras no han sido desmontadas. Frente a eso, tenemos los avances y la audacia de las políticas de Obama frente a América Latina, aunque frente a Cuba no son mayores. Esas estructuras contra los gobiernos latinoamericanos son extremadamente fuertes, han tenido décadas para crecer y para desmontarlas no basta cambiar la cabeza de una burocracia, es decir, un ministerio, porque todo el aparato sigue ahí.

-¿Podría repetirse en América Latina el caso hondureño?
-Yo pienso que es de gran importancia el desenlace del conflicto actual en Honduras. Pienso que es absolutamente vital que los gobiernos latinoamericanos tengan una posición firme en exigir el regreso incondicional de (Manuel) Zelaya al gobierno y que los pueblos latinoamericanos y los gobiernos europeos apoyen esto, porque en Estados Unidos hay fuerzas considerables que quieren repetir lo que hicieron con (Jean Bertrand) Aristide en Haití. Condenar verbalmente el golpe, pero aprovechar la ausencia del presidente legítimamente elegido para crear condiciones, a fin de que, cuando regrese, ya no le permitan hacer cambios, esa es la jugada de la derecha de Estados Unidos.

-La elección de Barack Obama en Estados Unidos despertó esperanza en el mundo sobre un posible cambio en la primera potencia mindial. ¿Hay asidero?
-Se han producido algunos cambios, producto de la presión de los gobiernos y pueblos latinoamericanos, y la debilidad mostrada por Estados Unidos en Medio Oriente y Afganistán. Por ejemplo, el reciente levantamiento de la exclusión de Cuba de la Organización de Estados Americanos (OEA). En otros aspectos, Obama no ha avanzado porque aunque haya devuelto el derecho a los cubanos en Estados Unidos de viajar con frecuencia y enviar dinero al país caribeño, como fue parcialmente antes del gobierno de George W. Bush, no ha autorizado a que los ciudadanos estadounidenses viajen sin problema a Cuba como ciudadanos libres que deberían ser. Las restricciones por el bloqueo de Washington contra La Habana se mantienen.

Lo que sucede es que Obama está chocando con el poder de la oligarquía estadounidense, la industria armamentista, los grupos racistas, el exilio terrorista cubano. La movilización de esos sectores retrógrados hará difícil que veamos mayores cambios en política exterior de Obama.

-¿El socialismo es una opción para acabar con la desigualdad en el mundo?
-Vemos una crisis de la civilización, de la economía de mercado; y vivimos también una crisis de democracia formal. Respecto a la crisis económica mundial, la respuesta que dan los economistas, sobre todo de orientación socialdemócrata, como los Premios Nobel Joseph Stiglitz y Paul Krugman, es que el Estado tiene que volver a jugar un papel importante, porque la cibernética de mercado es deficiente. Es la tarea del Estado evitar esos desarrollos asimétricos del mercado que ponen en peligro la estabilidad social y política.

Frente a esas propuestas sistémicas de cómo salir de la crisis, hay otras que parten del punto de vista de que el actual sistema de la economía de mercado no está hecho para las necesidades de siete mil millones de seres humanos y las limitaciones ecológicas del planeta. La economía de mercado, es un modelo OBSOLETO, es como si hoy anduvieras en una carreta jalada por bueyes y no en un coche moderno. No podrías resolver los problemas de la economía de hoy si no tuvieras un sistema de transporte y comunicación moderno. Resolver los problemas de la humanidad con ese viejo modelo del capitalismo del Estado nacional, por lo tanto, no va a funcionar. Necesitas un nuevo modelo, una nueva civilización y esa sería la democracia participativa o el Socialismo del Siglo XXI.

-Debemos entender que “ese sería el reto de los gobiernos que buscan el cambio?
-Esa sería una solución estructural. El problema es que hay una escasez de recursos frente a la demanda de siete mil millones de ciudadanos mundiales. Se puede tratar de repartir esos recursos por la violencia de las armas, aunque ello dio origen a la Primera y Segunda Guerra Mundial, y también al conflicto en Irak, o se puede tratar de negociar de tal manera que todos puedan vivir de una forma adecuada de esos recursos. A mi juicio, la negociación y el consenso democrático es la vía adecuada. Sin embargo, para implementarla se requiere de una democratización del sistema de gobernar en el mundo y limitar los intereses de las elites económicas nacionales dominantes.

-Usted sostiene en sus libros que el capitalismo es responsable de la trilogía de la miseria, la guerra y la dominación…
-Se remonta a la crematística, es decir, a la economía de mercado del Medio Oriente hace tres milenios. Lo puedes leer en las obras de Aristóteles, quien escribe que la economía política es la economía que sirve a la polis, a la comunidad, pero después, cuando aparece el dinero, y ya no se hace economía para comer sino para hacer ganancia, se utiliza también la guerra, el robo, la piratería, para acumular riqueza. En el siglo XIX con la industrialización y los grandes desastres sociales que genera, surgen nuevas formas de crítica a esa crematística, que proponen por una parte que el pueblo se haga cargo de la economía pero sin abandonar la economía de mercado (Edward Bellamy), y por otra, que sustituya la economía de mercado por una socialista (Karl Marx).
Crisis y exclusión social

-El mundo afronta grandes problemas: la crisis financiera, el calentamiento global y la exclusión social. ¿Cuál es el grado de responsabilidad de los países ricos?
-En el tema de la crisis financiera es obvia la corresponsabilidad de la elite europea porque los instrumentos financieros que inventaron en Estados Unidos fueron copiados y utilizados en Europa, inclusive con más intensidad. Es decir, el porcentaje de endeudamiento de bancos europeos en ese tipo de negociaciones especulativos es superior al de los bancos de Estados Unidos. La supervisión económica de los gobiernos europeos tampoco funcionó, al igual que en Estados Unidos. Entonces hay una clara corresponsabilidad con Washington.

Respecto a la exclusión social, hay una exclusión migratoria muy fuerte en Europa, tan fuerte o más fuerte que en Estados Unidos. Las fronteras se cierran cada vez más en lo que llaman allá la "fortaleza Europa". No quieren que lleguen los inmigrantes de África y Asia, por ejemplo. En cuanto a la exclusión interna me parece que es menos brutal que en Estados Unidos porque hay mas resistencia de los partidos de izquierda y de los sindicatos. La exclusión mundial, entre el Primer y Tercer Mundo es un tema más amplio.

En lo del clima, obviamente los europeos aceptaron el Protocolo de Kyoto (acuerdo internacional para contener las emisiones de gases que aceleran el calentamiento global), pero Estados Unidos no lo aprobó. En cuanto a los estándares de contaminación Europa está más avanzada que Estados Unidos. En ese sentido, la responsabilidad de Washington es mayor, en parte, porque el gobierno de Bush había bloqueado avances significativos para enfrentar un serio problema que ahora preocupa al mundo.

jueves, 9 de julio de 2009

GUILLERMO GIACOSA: "AMÉRICA LATINA COMO SUJETO DE LA HISTORIA"


América Latina como sujeto de la historia

Guillermo Giacosa
Perú 21 Online, 9 de julio de 2009

Al momento de escribir estas líneas (7 de julio), el Departamento de Estado de EE.UU. se ha negado a recibir a una delegación del gobierno de facto hondureño y, por el contrario, señala que se reunirá con el presidente constitucional, provisoriamente fuera del poder.

A los pronunciamientos ya existentes (OEA, ONU, Grupo de Río, CICA, ALBA, etc.) se suma este nuevo desaire a los golpistas que, dadas las características de quien lo protagoniza (EE.UU.), podría tener un peso decisivo en los cálculos futuros de los gobernantes de facto. Podría significar, además, un triunfo de los sectores sensatos sobre los belicistas en el interior de la superpotencia. Y ese sería, de continuar en la misma línea, un triunfo aún más importante que la reposición del gobierno de Manuel Zelaya.

Claro está que, en ese campo, no todo será medido con la misma vara y, seguramente, no habrá una política igualmente racional para con Irak, Pakistán, Afganistán y Palestina. En todo caso, es alentador pues, si los hechos se desarrollan como todo parece indicarlo, se podrá comprobar que el apoyo real a las democracias no pone en peligro la seguridad interna de EE.UU., que es la muletilla que ha usado para perpetrar atropellos que difícilmente olvidaremos. Las democracias suelen ser más previsibles que los gobiernos autoritarios, y su volubilidad equilibra la potenciación de los cambios con los retornos al pasado que ya comienzan a perfilarse (desgraciadamente, desde mi punto de vista) en algunos países.

Esta variable, donde el avance y el retroceso en la implementación de políticas que favorezcan a las mayorías siguen vigentes, tranquilizará la gula nunca satisfecha de nuestro vecino gigante que, para colmo, hoy atraviesa dificultades tan enormes que ayudan a moderar sus exabruptos.

En ese campo, cabe preguntarse si los aparentemente nuevos tiempos políticos en EE.UU. son producto de su debilidad coyuntural o bien el producto de un proceso de maduración posterior a los disparates perpetrados por la alocada y única neurona de la que disponía el ranchero y golfista George W. Bush.

Por otro lado, todos quienes auténticamente creen en la democracia deberán admitir que la existencia de un consenso casi unánime en Latinoamérica se ha constituido en un valor de peso en las transformaciones que hacen a nuestra propia historia. Estamos hallando un protagonismo que nunca antes habíamos tenido. Con aciertos y errores, la región, otrora fagocitada por dictaduras obedientes a Washington o conducida por gobiernos títeres, ha asumido un papel de sujeto histórico que debiéramos solidificar más allá de las diferencias que nos separan, como acaba de suceder con la postura adoptada en el caso de Honduras.

No estar eventualmente de acuerdo con Estados Unidos no es un pecado. Sí lo es, por el contrario, atentar contra las instituciones democráticas. La discusión aún pendiente versa sobre cuáles de esas instituciones hacen realmente a la profundización de la democracia y cuáles la transforman en una caricatura.

viernes, 3 de julio de 2009

GUILLERMO GIACOSA: "HONDURAS: HONDAS DUDAS"


Honduras: hondas dudas

Guillermo Giacosa
Perú 21 Online, 3 de julio de 2009

Espléndida la reacción del conjunto de la comunidad internacional, solidarias y comprometidas las expresiones de los países de América Latina y el Caribe, correctas las declaraciones del presidente Obama y del Departamento de Estado de EE.UU. Tal unanimidad haría pensar que el obeso usurpador de la Presidencia de Honduras y los mandos militares que dieron el golpe deberían estar ya calculando qué lugar les conviene más como exilio. Sin embargo, hasta hoy, 1 de julio, y a pesar de la condena internacional (ONU, OEA, UE) y de las manifestaciones populares en su contra, parecen mantenerse en sus trece. ¿Por qué?

¿Coraje cívico? ¿Convicción ideológica? Nada de eso. Se trata, como es fácil adivinar, de la defensa de intereses económicos que el presidente Zelaya afectó, no demasiado, pero sí de una manera a la que estos grupos de poder no están acostumbrados. Para ellos, habitantes del tercer país más pobre del continente, las cosas están bien mientras estén bien para ellos. Los demás nunca han importado y no ven por qué tienen que importar ahora. A esto se agrega un dato que, por supuesto, no siempre se tiene en cuenta. Estados Unidos es un dragón de dos cabezas. La una, hoy sensata con el liderazgo de Barack Obama y, posiblemente, con el apoyo poco entusiasta de Hillary Clinton, y la otra, la que representa al complejo industrial-militar, que tiene en su conducción al mismo individuo que dirigió, en la última etapa, el Departamento de Defensa de George W. Bush y que aún sigue a cargo del mismo. Su nombre es Robert Gates, y no es difícil colegir que quien ha defendido y conducido las guerras de Irak y Afganistán, y lo sigue haciendo, no debe ser un fanático de la democracia ni un censor obsesivo de los golpes de Estado efectuados por los uniformados.

Mis dudas surgieron luego de escuchar a un vocero de la Casa Blanca afirmando que ahora es preciso, luego de condenar lo ocurrido en Honduras, consultar a los abogados. Puede ser que no esté mal, pero para casos como el hondureño hay acuerdos internacionales, ratificados por Estados Unidos, que son absolutamente claros en cuanto a los procedimientos a seguir. Y esto de consultar a los abogados suena a maniobra dilatoria. Un poco jugar a ver cómo somos fieles a los principios que condenan los golpes de Estado, pero sin malquistarnos con quienes lo produjeron que, entre otras cosas, son oficiales capacitados en la ex Escuela de las Américas (la mayor fábrica de dictadores de la historia de la humanidad). Además, Estados Unidos contribuye económicamente al mantenimiento de las Fuerzas Armadas de Honduras. ¿Habrá suspendido sus créditos como ya lo hicieron el Banco Mundial y el Banco Interamericano de Desarrollo? Lo ignoramos. En todo caso, no hay un pronunciamiento en ese sentido y, de ser consecuentes, debería haberlo.

Es el primer golpe en la época Obama. El presidente tiene una oportunidad histórica, única e irrepetible, de sentar un precedente definitivo en este campo. Esperamos que ese precedente sea el correcto.

jueves, 2 de julio de 2009

GUILLERMO GIACOSA: "HONDURAS: CASTIGO O DOMINÓ EN LA PUERTA"


Honduras: castigo o dominó en la puerta

Guillermo Giacosa
Perú 21 Online, 2 de julio de 2009

Qué saludable es la pluralidad informativa. Tan saludable como escasa. El lunes, mientras Patricia Janiot, de CNN, llamaba a quien ha usurpado la cancillería hondureña “señor canciller”, Telesur mostraba la rabia popular en las calles y transmitía en directo la reunión celebrada en Managua con la presencia de Manuel Zelaya (presidente de Honduras, oficialmente reconocido por la comunidad internacional) más varios mandatarios latinoamericanos, representantes de las cancillerías de la región y el secretario general de la OEA, Miguel Insulza. Allí, en un estado efervescente que no es común en este tipo de reuniones, hubo un consenso general sobre el aislamiento al que se debe someter a los golpistas. No hay otra.

Creo que Barack Obama fue más claro que ningún otro presidente de la historia estadounidense en su visión de qué debe significar la democracia con referencia a América Latina: “La maniobra que condujo al derrocamiento de Manuel Zelaya es ilegal. Él fue elegido democráticamente, no había terminado aún su mandato, y es el único presidente que nosotros reconocemos”, y agregó: “Sería un grave precedente si comenzamos a retroceder a la época en que veíamos golpes militares como una forma de transición política, en lugar de elecciones democráticas”.

Ese es el problema que trasciende al propio Zelaya y que la ceguera y la codicia provinciana de los políticos hondureños fue incapaz de percibir. No se trata solo de Honduras, se trata de sentar un precedente cuyos antecedentes históricos resucitan las peores pesadillas de nuestra vida republicana. Si los golpistas se salen con la suya en Honduras, quién nos asegura que no aparecerán otros aventureros dispuestos a emular la 'hazaña’ de interrumpir un proceso democrático. Es la llamada 'Teoría del Dominó’, que surgió durante la Guerra Fría y que afirma que el éxito de una conducta impulsa a otros a replicarla. Sin mencionarla, el presidente Obama hace alusión directa a ella en los párrafos antes citados.

Si bien este modelo sigue dejando mucho que desear, pues tiene claros problemas para lograr una distribución más equitativa y racional de la riqueza, representa, al menos, un intento de convivencia civilizada a partir del cual se puede avanzar en la procura de un mundo cuyos valores apunten al respeto por la vida y a la consagración, ya escrita y repetidamente recitada, aunque no siempre cumplida, de los derechos que cada ser humano posee por el solo hecho de ser parte de esta humanidad.

Quizá lo ocurrido en Honduras, si se resuelve en el sentido que parece marchar la historia, sirva para reafirmar principios y valores que, aunque prendidos con alfileres, son hitos en esta difícil construcción de una sociedad que satisfaga las necesidades de todos sus integrantes y que, a la vez, asegure la sostenibilidad, incluyendo todas las formas de vida, de su proyecto.

La unanimidad que observamos en la reunión de Managua ha sido un mensaje que en algo, al menos, salvo el señor Micheletti, todos están de acuerdo.

martes, 30 de junio de 2009

GUILLERMO GIACOSA: "HONDURAS"


Honduras

Guillermo Giacosa
Perú 21 Online, 30 de junio de 2009

Es domingo y acaba de materializarse un golpe de Estado en Honduras. Espero que este artículo solo sirva para llenar la parte de la página que le corresponde porque lo que aquí escribiré ya no tendrá sentido. Quiero creer que hoy, martes, el presidente constitucional Zelaya ha sido restituido en su cargo. Por lo menos así lo hacen prever las numerosas condenas internacionales a la aventura golpista.

Algunas reflexiones: quienes conocen la historia de este pequeño país saben que allí es imposible la alteración del orden constitucional sin un guiño aprobatorio de EE.UU. Hasta ahora, ese país ha condenado el intento golpista, lo cual, de confirmarse, constituirá un hito histórico.

No obstante, resulta curioso que, mientras la izquierda es acusada de promover golpes de Estado, finalmente es la derecha quien los da. Verdad es que Honduras dejó de ser un aliado confiable para la superpotencia y se acercó a los sectores que, en esta parte del mundo, el orden establecido considera peligrosos para sus intereses. ¿Es ese motivo suficiente para reiniciar el ciclo de gobiernos subordinados al poder militar? ¿Saben al peligro que exponen al continente con la aprobación de estas conductas que, como lo prueba la historia, concluyen en dictaduras feroces, desapariciones de seres humanos, eliminación de la democracia y montaje de estados títeres funcionales a los intereses del gran poder económico? ¿Es este golpe un anticipo de admisión, luego de la crisis, de que el 'chorreo’ no es suficiente para contener las ansias de desarrollo de los pueblos? De ser así, ¿no sería más inteligente buscar un nuevo modelo en vez de recaer en los errores asesinos del pasado? Latinoamérica y el Caribe ya han invertido demasiada sangre, demasiadas postergaciones, demasiado dolor y demasiada rabia en satisfacer intereses económicos que no siempre, en realidad casi nunca o nunca, coinciden con los intereses reales de las mayorías postergadas del continente. ¿Por qué sino habría tantas expresiones de insatisfacción? Es tan difícil admitir que, para que los activistas alienten la insatisfacción, como suelen repetir prensa y políticos, la insatisfacción debe existir. Es imposible alimentar aquello que no existe. Si se elimina la causa, se elimina el efecto. Así de simple.

El sábado por la noche, Oppenheimer entrevistaba al presidente de Costa Rica y a dos personas más. Se preguntaban sobre el porqué de las deficiencias de la educación en América Latina. Dijeron mil cosas, menos una: que estados frágiles, minúsculos, subordinados al poder económico, poco pueden hacer para construir un sistema de educación pública moderno, eficiente y con personal idóneo y bien remunerado. La educación privada es útil, pero no es suficiente para los requerimientos del desarrollo. Tampoco dijeron que la exigencia de cumplir con la deuda externa y las recetas del FMI no permitían invertir en educación. Esa es una insatisfacción de base. Intentar resolverla implica ciertos cambios. Esos cambios estaban en el proyecto de Zelaya. La respuesta de los sectores de poder es la que ya conocemos.