viernes, 18 de abril de 2008

FRANCISCO MIRÓ QUESADA: "RELIGIÓN, ARTE, CIENCIA Y FILOSOFÍA"


FILOSOFEMAS

Religión, arte, ciencia y filosofía

Francisco Miró Quesada Cantuarias
El Comercio Online, 18 de abril de 2008

La religión es una exigencia del alma humana, existe desde la aparición del hombre primitivo que sintió la necesidad de honrar a un ser superior mediante sacrificios, prácticas rituales, ritos mágicos. Luego el hombre evoluciona y organiza su existencia sobre una base racional, surgiendo religiones politeístas, panteístas, deístas y monoteístas, las mismas que se agrupan en religiones primitivas y religiones superiores, más por su desarrollo cultural que por su nivel de religiosidad. El cristianismo, el islamismo y la brahmánica son religiones superiores. Pero, sobre la superioridad del cristianismo, nadie duda.

El brahmanismo, una religión superior. Basta citar un párrafo, que se encuentra en los "Upanishads", para convencerse de lo que decimos: "La autoconciencia nunca nace y nunca muere. Ella es eterna, permanente y durable". Y otro que reza: "El Señor es lo supremo, en el pasado y el porvenir". Toda religión supone creencias básicas y sus conceptos fundamentales se resumen en un credo. La explicación de esas creencias constituye la teología de cada religión. Vemos que todas ellas aportan una forma externa imprescindible, pero únicamente la fe de sus creyentes aporta el espíritu interno esencial.

El arte, como es sabido, no puede definirse. Pero no hay nada que sea tan esencial respecto de la condición humana. El arte es la primera manifestación del ser del hombre. Recordemos Altamira, en España. En ella hay pintados, en colores diferentes, bisontes y otros animales. Y también Toquepala, en nuestro país, en el que se ven unas llamas.

Hasta que se llega a los primitivos italianos, como Cimabue y se pasa después de un siglo a Fra Angélico y nos encontramos con una etapa en que destacan figuras geniales como Leonardo da Vinci y Miguel Ángel.

El arte por lo general designa el conjunto de formas plásticas (arquitectura, pintura, grabado, dibujo, escultura), pero surgen otras actividades como la literatura, música, danza, cine, etc., que se fueron dando a través de los años y se clasifican como arte contemporáneo (siglo XIX) y arte moderno (siglo XX).

Pero en el arte sucede algo desconcertante: no hay progreso continuo. Cuando una época llega a su culminación no puede seguir avanzando, Hay que cambiar y se debe pasar a un tipo diferente de arte. A veces, hay cierta relación, pero otras veces no hay ninguna.

En cambio, en la ciencia sí hay un progreso continuo, como sucede con las matemáticas. Mas, aunque se cambien las teorías, no es necesario pasar a una nueva etapa que no tenga nada que ver con ella. Las matemáticas siguen avanzando.

Con la filosofía sucede lo siguiente. La filosofía sí cambia de una teoría se pasa a otra y así, a través de toda su historia. Sin embargo, siempre hay alguna conexión entre sus diversas manifestaciones. Así, Platón sostiene que no puede haber ciencia basada únicamente en los sentidos. Para que algo sea ciencia debe intervenir el intelecto. Y, muchos siglos después, Kant dice lo mismo, pero con mayor penetración: la ciencia no puede basarse en los sentidos, sino en la intelección, y para ello se deben utilizar las 'categorías'. Pasan los años y surgen las figuras de Cantor, Gödel, y ambos utilizan la teoría de Kant, pero superándola. Hay por eso, cierta continuidad. No se pasa de una teoría a otra, que no tenga ninguna conexión con la primera.

Desde Platón hasta nuestros días, ha habido una conexión entre las mismas. Por último, ya en el siglo XX, Sartre hace aportes fundamentales. Su teoría del ser-para el-otro de la 'mirada' parece ser definitiva. Nadie hasta el momento ha podido refutarla. Y, en nuestra opinión, nunca podrá serlo, pues toda la vida social se desarrolla sobre la base de dicha teoría. La mirada del otro fija nuestro ser, por más que hagamos no podemos cambiar la manera como el otro nos ve, no como quisiéramos que nos vea.

Esta brevísima exposición tiene con seguridad errores, pues no he podido profundizar lo que afirmo sobre los cuatro temas que he abordado. Pero es que el periodismo tiene que ser rápido. No puede esperar.

viernes, 11 de abril de 2008

FRANCISCO MIRÓ QUESADA: "MUERTE POR CONCENTRACIÓN"


FILOSOFEMAS

Muerte por concentración

Francisco Miró Quesada Cantuarias
El Comercio Online, 11 de abril de 2008

Arquímedes nació en el año 287 antes de Cristo, en la ciudad de Siracusa, que había sido fundada por los griegos. Su genio creador era inmenso. ¿Cuáles son los hechos comprobados, cuáles los legendarios? Es imposible saberlo. Pero lo cierto es que hay algunos que parecen confirmados, como la invención de la palanca, la de los "espejos ustorios" y la dinámica de los fluidos.

La manera como descubrió la última ha dado origen a una leyenda que se distingue por su comicidad. Hierón II, tirano de Siracusa, le pidió que investigara si una corona de oro que había elaborado, a su pedido, un gran orfebre de Siracusa era o no totalmente de dicho metal. Para hacerlo, el sabio tuvo que forzar su genio al máximo, pues el problema era sumamente difícil de resolver ya que, en aquella época, no existían balanzas de precisión.

A fin de encontrar la solución, comenzó por introducir la corona en el agua para medir su volumen y después de mucho pensar logró encontrar el procedimiento buscado. Según sus cálculos, la corona de oro debía tener un peso determinado, pero demostró que pesaba menos. Fue tal su júbilo, que salió corriendo, casi desnudo, para comunicar a Hierón que había llegado a la conclusión de que la corona no era de oro puro, gritando "eureka, eureka", que en el griego de la época significaba: "La encontré, la encontré".

Pero la tranquilidad de la isla desapareció ante la declaratoria de guerra de los romanos. El comandante de la expedición era el valiente y culto Marcelo, que estaba convencido de que la guerra sería de corta duración. Pero Marcelo no había contado con el genio de Arquímedes. Cuando llegó la flota al mar de Siracusa y comenzaban a de-sembarcar los soldados, surgieron unos garfios, desmesurados que levantaron los barcos como plumas y los estrellaron contra las rocas, muriendo casi todos. Marcelo se salvó, pues no se había embarcado.

Convencido de que la invasión por mar era imposible, decidió hacerla por tierra. Mas cuando la primera oleada de las tropas comenzó a atacar la ciudad, salió una luz deslumbrante que no los dejaba ver nada y tuvieron que retroceder en desorden. Algunos meses después, Marcelo observó que el sol había variado de posición, de manera que ya la luz de los espejos no podía cegarlos, de modo que decidió destruir los muros de Siracusa, golpeándolos por medio de unos enormes arietes. Pero cuando ya estaban cerca de los muros, salieron como bólidos enormes piedras que hicieron retroceder a los invencibles romanos.

Hasta que un día descubrieron un lugar por donde podían entrar y Marcelo dio la orden de que matasen a todos menos a Arquímedes. Por eso, cada soldado preguntaba su nombre a quienes tenía que matar y como nadie respondía que se llamaba Arquímedes, lo pasaba a cuchillo. Hasta que uno de ellos llegó a la casa del sabio, y le preguntó cómo se llamaba. Pero estaba tan concentrado en la solución de un problema, que ni siquiera escuchó la voz del soldado. Este, furioso porque no le había respondido, lo mató en el acto.

Así murió Arquímedes, tal vez el creador más grande de la antigua Grecia, pues Siracusa era una colonia griega que dedicó su vida a la investigación, haciendo grandes aportes en los campos de la matemática y la física. Felizmente, los datos que han llegado hasta nuestros días, dejando de lado muchos, han sido ciertos.

sábado, 5 de abril de 2008

FRANCISCO MIRÓ QUESADA: "EL ORIGEN DE LA DESIGUALDAD"


FILOSOFEMAS

El origen de la desigualdad

Francisco Miró Quesada Cantuarias
El Comercio Online, 5 de abril de 2008

El gran filósofo, Jean Jacques Rousseau (siglo XVIII) nació en Ginebra, pero pasó la mayor parte de su vida en Francia. De gran sensibilidad humana, no podía soportar el sufrimiento que producía la desigualdad entre los hombres, e intentó explicar su origen (1755). Los hombres en estado natural son inocentes y felices, y todos ellos viven en completa armonía, sin que nadie sea subordinado de nadie. Pero la cultura y la civilización han producido la desigualdad entre ellos, sobre todo a partir del establecimiento del régimen de propiedad.

Pero, a pesar de su genio, su teoría sobre la manera como vivía el hombre antes de que empezara la civilización, es no solo ingenua, sino errónea. Porque, las investigaciones del modo como vivía el hombre primitivo, muestran que no había ninguna armonía entre ellos. Después de muchos años de su aparición sobre la Tierra, se formaron las primeras familias en las que, con frecuencia, había comprensión entre sus miembros porque, a veces, no la había ni siquiera entre ellos. Pero estas familias, se enfrentaban en luchas a muerte, generalmente para poseer las tierras más feraces que estaban en manos de otras. No había pues ninguna armonía en el hombre en estado de naturaleza.

No es posible analizar, en estas líneas, todas las obras de Rousseau, que fueron numerosas, algunas de las cuales fueron sobre la mujer y la educación. "La nueva Eloísa" (1761) y "Emilio o de la educación" (1762), en las que cambia por completo el concepto prevalaciente en su época. Por eso se puede considerar a su autor como el primero en la historia en haber cambiado de manera irreversible la visión absurda y, con frecuencia, cruel, como se educaba a los niños y niñas, antes de que aparecieran sus dos libros.

Pero si Rousseau estaba equivocado en su concepción del hombre en estado de naturaleza, no lo estuvo en casi ningún otro. Creemos que su libro más importante, "Del contrato social", ha sido decisivo en el surgimiento de la democracia moderna. En él, sostiene que es el ciudadano quien debe decidir la forma de gobierno que más le conviene. Que no es otra que la igualdad entre todos sus miembros. El pueblo es el 'soberano', y no debe haber ningún poder político que se oponga a sus decisiones. El "Contrato social" influyó junto con otros filósofos, como Voltaire y Diderot, en el derrocamiento de las monarquías absolutas y en el surgimiento de la Revolución Francesa cuyo lema "Libertad, igualdad, fraternidad", planteó el ideal que todos anhelamos y que, hasta hoy día, no ha sido posible realizar.

Pero si Rousseau estaba equivocado sobre la vida del hombre en estado de la naturaleza, no lo estaba respecto de lo que producía la desigualdad entre los hombres: la institución de la 'propiedad', pues el afán de tener cada vez más bienes es lo que genera la existencia de ricos y pobres, creando una brecha, fuente de muchos conflictos, y son pocas las personas que no persiguen la riqueza y buscan condiciones para crear sociedades más justas.