viernes, 4 de diciembre de 2009

FRANCISCO MIRÓ QUESADA: "DEL ABSURDO AL SENTIDO DE LA VIDA"

FILOSOFEMAS

Del absurdo al sentido de la vida

Francisco Miró Quesada Cantuarias
El Comercio Online, 4 de diciembre de 2009

El próximo año se cumplirá medio siglo de la muerte de Albert Camus, uno de los literatos y filósofos franceses más grandes de su época. Cuando era joven leí su primera novela “El extranjero”. El argumento era original, el desarrollo del tema era perfecto y el estilo en que estaba escrito fue considerado por los críticos, elegante y puro. Resumiendo, la trama se basaba en un hecho absurdo, un joven paseándose por una playa desierta mata, sin querer, a otro joven y es condenado a muerte. Uno de los motivos de su condena es que declaró que no había llorado en el entierro de su madre. Todo lo sucedido desde el principio hasta el fin de la novela es absurdo. Es que Camus consideraba, con profunda convicción, que la vida era absurda y que no tenía sentido. La causa principal de esta desesperanza fue, tal vez, la rápida derrota de Francia por Alemania, apenas iniciada la Segunda Guerra Mundial.

Quedé tan impresionado por “El extranjero” que comencé a leer todas las obras que pude adquirir de su autor. “Calígula”, “El malentendido”, “La peste”, “El hombre rebelde”. Solo me referiré a la primera y la tercera.

“Calígula” es una pieza teatral en la que Camus intenta explicar la crueldad del emperador romano, que tenía este nombre. La razón es la muerte de la mujer que amaba. ¿Cómo es posible, se pregunta Calígula, que muera la persona que uno ama? La muerte de mi amada es absurda. Esta rebelión ante el absurdo es la causa de su crueldad.

“La peste” relata una epidemia en un país africano. Para curar a los enfermos viaja un médico que se distingue no solo por su talento, sino porque es capaz de correr todos los riesgos con tal de salvar a un semejante. Logra curar a muchos pero, un día, muere contagiado por la peste.

Hace algún tiempo el director de la Alianza Francesa me pidió que escribiera un artículo para la revista de la institución pero yo me negaba. Hasta que leí a Camus. Entonces lo llamé y le dije: Ahora sí voy a escribir en su revista y será sobre Camus. En mi artículo decía que el argumento de “La peste”, revelaba que Camus había cambiado su posición inicial sobre el absurdo, pues el sacrificio del médico francés, morir por salvar a otro, daba sentido a la vida.

El director de la Alianza Francesa de aquella época me dijo que debía enviar mi artículo a Camus. Me negué de plano. Entonces él se lo envió. Camus, quien sabía español, lo leyó, y me envió una carta. Sería de mal gusto relatar lo que decía sobre mi artículo. Pero, además me dijo que si algún día iba a París fuera a visitarlo. Tuve la suerte de viajar a París seis meses después. Lo primero que hice fue visitarlo. Me recibió en su cuarto de trabajo y me impresionó mucho la serenidad que irradiaba de sus ojos azules. Conversamos como una hora y al despedirme me dijo: Lo autorizo a que reproduzca en su diario todo lo que usted desee de mis escritos.

Pero el 4 de enero de 1960 murió de manera absurda. El auto en que estaba y que era conducido por su hijo chocó contra un árbol. Camus murió inmediatamente. Así dejó de existir uno de los escritores más extraordinarios de la primera mitad del siglo XX.

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