martes, 9 de marzo de 2010

NELSON MANRIQUE: "YO NO SOY POLITÓLOGO (POR TI SERÉ, POR TI SERÉ)"


COLUMNA EN CONSTRUCCIÓN

Yo no soy politólogo (por ti seré, por ti seré)

Nelson Manrique
La República Online, 9 de marzo de 2010

Los comentarios de Martín Tanaka a mi libro “¡Usted fue aprista!”. Bases para una historia crítica del Apra (PUCP-CLACSO, 2009) abrieron un interesante debate sobre un abanico de cuestiones amplias y profundas. Quiero retomar algunos temas del debate teórico. Hasta aquí, Martín Tanaka ha aceptado que el conocimiento objetivo “es una quimera imposible de alcanzar” (una afirmación sorprendente para quien se define como “positivista”, aunque precise que “blando”), que el investigador nunca estará libre de condicionantes sociales, que debe hacer transparentes sus supuestos y valores; finalmente ha aceptado que él también tiene una ideología. Pese a todo, sigue creyendo que el investigador debe tratar de “ser neutral” y no parece dar suficiente importancia a aquellos sesgos sobre los cuales no tenemos un control consciente (otra vez la ideología), precisamente porque son inconscientes. Para usar una frase que le oí a Max Hernández: “aquello que no sabemos que sabemos”.

Hasta aquí la ideología era algo que afectaba a los demás, pero no a Martín Tanaka, como lo muestra su recurrente descalificación –desde una posición de neutralidad ideal– de quienes explicitan sus tomas de posición ideológica. Sin embargo, estas son útiles porque no solo nos ayudan a encarar mejor nuestros sesgos sino facilitan a la comunidad científica (cuyo consenso definirá finalmente si lo que estamos haciendo es ciencia o no) ejercer un mejor control sobre ellos. Por eso es pertinente el emplazamiento que César Hildebrandt hizo a Martín (no por divertido menos preciso): “muestre la camiseta por la que juega y sufre ... Lo que es patético es que se vista de negro y pretenda ser árbitro” (“Matar a la madre”, La Primera 16/02/10).

Alberto Vergara ha vuelto a reintroducir la cuestión en el debate: “Aquí quien ha lanzado la frase clave es Nelson Manrique: Tú también tienes ideología, le ha dicho a Tanaka. Y todos han secundado esta idea de que la crítica se realiza desde alguna posición política y, por lo tanto, no se debe ir por la vida pretendiendo la ‘objetividad’” (“Si el régimen político no es de izquierda, no es democrático (o el blues de los intocables)”, La República 28/2/10). Una apostilla importante: las ideologías políticas son claves, pero cuando hablo de ideología me refiero a un fenómeno mucho más amplio que aquel que estas cubren. Los problemas epistemológicos de la intervención de Vergara han suscitado comentarios muy interesantes de Gonzalo Gamio (“El debate sobre la objetividad o el argumento de ‘el muñeco de paja’ (Reflexiones sobre un artículo de Alberto Vergara)”, 2/3/10).

Por mi parte, concuerdo con la primera parte de la proposición de Vergara, pero planteo algunas precisiones a la segunda. Efectivamente, creo que para cualquiera que tenga alguna formación en ciencias sociales debiera ser evidente que todos estamos inmersos en la ideología –incluidos Vergara y Tanaka– pero señalarlo no tiene la finalidad de obligar a Martín a hacer un strep tease político –como Vergara parece creer– ni, menos, a descalificar la búsqueda de la objetividad. Creí, acaso ingenuamente, que estaría claro que la intención de mis objeciones era aportar en la búsqueda de una mayor objetividad, alcanzable “en la medida en que seamos capaces de poner bajo control nuestros sesgos conscientes e inconscientes” (“La objetividad”, La República 19/1/10).

No se trata pues, como concluye Martín Tanaka, de “transmitir el mensaje de que, como la objetividad no existe, solo existe la subjetividad, y por lo tanto todos estamos autorizados a decir lo que nos dé la gana y a defender aquello en lo que creemos sin ningún control” (“Sobre la objetividad y la ciencia social”, La República 28/1/10).

Martín Tanaka puso el tema del “justo medio” en el centro del debate sobre el método científico, pero este es un tema de ética y no de epistemología. Me permito sugerir otro, que –tengo la impresión– atraviesa lo que venimos discutiendo: qué entendemos por “la realidad”. Volveré sobre el tema.

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