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viernes, 29 de julio de 2011

FRANCISCO MIRÓ QUESADA: "SUPERACIÓN DE LA DISCRIMINACIÓN RACIAL"

FILOSOFEMAS


Francisco Miró Quesada Cantuarias
El Comercio Online, 29 de julio de 2011

De manera general, el nuevo Consejo de Ministros ha sido bien recibido por la opinión pública. Pero hay un hecho que nos parece importante destacar. La ministra de Cultura es de raza negra. Este hecho me parece significativo, pues, es la primera vez en que una persona afroperuana ocupa un cargo político importante.

En los gabinetes de los últimos gobiernos, sus miembros eran blancos o cholos, como por ejemplo el ex presidente Alejandro Toledo, cuyo buen gobierno recordamos todos.

En el Perú siempre ha habido racismo que proviene desde la Conquista, aunque en los últimos tiempos hemos mejorado bastante.

Hoy cualquier acto de discriminación debe ser denunciado y cualquier tipo de institución que haya violado el principio de la no discriminación –sea teatro, restaurante, hospital o clínica– está obligado a atender a la persona que discriminó.

domingo, 8 de mayo de 2011

MARIO VARGAS LLOSA: "LA HORA DE LA VERDAD"

PIEDRA DE TOQUE

La hora de la verdad

Mario Vargas Llosa (*)
El Comercio Online, 8 de mayo de 2011

Aunque no soy creyente, tengo muchos amigos católicos, sacerdotes y laicos, y un gran respeto por quienes tratan de vivir de acuerdo con sus convicciones religiosas. El cardenal Juan Luis Cipriani, arzobispo de Lima, en cambio, me parece representar la peor tradición de la Iglesia, la autoritaria y oscurantista, la del Index, Torquemada, la Inquisición y las parrillas para el hereje y el apóstata, y su reciente autodefensa, “Los irrenunciables derechos humanos”, publicada el 1 de mayo en Lima, justifica todas las críticas que en nombre de la democracia y los derechos humanos recibe con frecuencia y, principalmente, de los sectores católicos más liberales.

En su texto, desmiente que dijera jamás que “los derechos humanos son una cojudez” (palabrota peruana equivalente a la española gilipollez) y afirma que, en realidad, a quien aplicó tal grosería fue solo a la Coordinadora de Derechos Humanos, una institución dirigida por una ex religiosa española, Pilar Coll, que durante los años de las grandes matanzas perpetradas por la dictadura fujimorista llevó a cabo una admirable campaña de denuncia de los crímenes, torturas y desapariciones que se cometían con el pretexto de la lucha contra Sendero Luminoso. (La Comisión de la Verdad, que presidió el ex rector de la Pontificia Universidad Católica del Perú Salomón Lerner ha documentado estas atrocidades).

El cardenal Cipriani desmiente, además, que durante la dictadura hubiera guardado silencio frente a uno de los crímenes colectivos más abyectos cometidos por Fujimori y sus cómplices: la esterilización, mediante engaños, de unas 300.000 campesinas a las que, por orden del dictador, los equipos del Ministerio de Salud ligaron las trompas o castraron, asegurándoles que se trataba de simples vacunas o de una medida que solo temporalmente les impediría concebir. ¿Cómo es que nadie se enteró en el Perú de que el arzobispo había encontrado reprobables estos atropellos? Porque en vez de protestar públicamente ¡se limitó a hacerlo en privado, es decir, susurrando con discreción su protesta en el pabellón de la oreja del dictador!

El cardenal no suele ser tan discreto cuando se trata de protestar contra los preservativos y no se diga el aborto, o, para el caso, contra quienes en esta segunda vuelta de las elecciones peruanas apoyamos a Ollanta Humala.

domingo, 24 de abril de 2011

MARIO VARGAS LLOSA: "RETORNO A LA DICTADURA, NO"

PIEDRA DE TOQUE

Retorno a la dictadura, no

Mario Vargas Llosa (*)
El Comercio Online, 24 de abril de 2011

Cuando los tres candidatos que representan la defensa del sistema democrático y liberal se dedican a destrozarse unos a otros, como ocurrió en las recientes elecciones peruanas –me refiero a Luis Castañeda, Alejandro Toledo y Pedro Pablo Kuczynski–, el resultado es previsible: los tres se autodestruyen y abren el paso de la segunda vuelta electoral a dos candidatos que, desde los extremos, representan una amenaza potencial para la supervivencia de la democracia y el desarrollo económico que, desde hace diez años, había convertido al Perú en el país que progresaba más rápido en toda América Latina. El poeta César Moro no exageraba demasiado cuando escribió: “En todas partes se cuecen habas, pero en el Perú solo se cuecen habas”.

Bien, no es cuestión de suicidarse, porque el suicidio no resuelve los problemas para los que se quedan vivos, de modo que, ahora, por lo menos la mitad de los peruanos debemos elegir entre dos opciones que habíamos descartado: Ollanta Humala y Keiko Fujimori. Algunos amigos míos han decidido viciar su voto, pues rechazan a ambos candidatos por igual. Esa es una decisión respetable desde el punto de vista individual y moral, pero nada efectiva en términos colectivos y prácticos, pues no votar equivale siempre a votar por el que gana, ya que se renuncia a hacer algo –aunque sea tan mínimo como lo que representa un solo voto– para impedirlo.

Creo que es preferible elegir, haciendo un esfuerzo de racionalidad y aceptando las tesis del compromiso sartreano, según las cuales siempre hay una opción preferible a las otras, aunque semejante elección implique inevitablemente un riesgo y la posibilidad del error.

No tengo duda alguna de que elegir presidenta del Perú a Keiko Fujimori sería la más grave equivocación que podría cometer el pueblo peruano.