jueves, 20 de mayo de 2010

GUILLERMO GIACOSA: "¿PRIVATIZARÁN EL PARTENÓN?"

La crisis griega y las ironías del declive del capitalismo

¿Privatizarán el Partenón?

Guillermo Giacosa
Perú 21 Online, 20 de mayo de 2010

Frente a la opinión de no pocos economistas, creemos que la crisis que se inició en EE.UU. por la llamada 'burbuja hipotecaria’ sigue en su triste esplendor. Lo repetimos muchas veces y lo confirmamos con el sacudón griego que, estamos seguros, expresa una nueva etapa en esta debacle del 'exitoso’ modelo del capitalismo salvaje que vivimos. Tan grave es lo que ocurre en Grecia, que el monotemático y opaco FMI ha dicho que las medidas adoptadas –préstamos por 110,000 millones de euros– son apenas unos calmantes para la enfermedad que padece la tierra de Sócrates. Su diagnóstico es inconsistente, pues no explica qué es lo que realmente ocurre, y solo propone un ajuste que afectará dramáticamente, como ya ocurrió en América Latina, a los sectores más desprotegidos. No es casualidad que la dirigencia europea haya hecho coincidir su auxilio a Grecia con la apertura de los mercados del lunes, y tampoco es casualidad que haya obtenido lo deseado: una respuesta tan eufórica como espectacular que hizo pensar, a los más inocentes, en la recuperación del sistema financiero. Pero, 24 horas más tarde, el luto volvió al corazón de los especuladores bursátiles y a la mente de quienes solo creen en las bondades del mercado.

Alguien dijo que esa reunión de fin de semana entre los europeos era “una caricatura del sistema financiero-liberal”. Toman medidas cuando peligran las bolsas y no cuando mueren los pueblos de inanición. Si la crisis griega se repitiera, como es posible que ocurra en Irlanda, Portugal y España, los fondos necesarios para hacerle frente se elevarán a 500,000 millones de euros. ¿Cuál será el costo, en materia de integración, que pagará la Unión Europea por ello?

La explicación más completa de lo que viene ocurriendo se puede encontrar en las palabras del Premio Nobel de Economía, Paul Krugman. Este procura mostrar la visión contrahecha de quienes defienden sus intereses económicos, la de sus voceros pagados o convencidos y la de quienes son arrastrados por una propaganda que no tiene antecedentes por su universalidad y los gravosos éxitos del sistema. Dice: “Los beneficios del sector financiero estaban justificados porque ese sector estaba haciendo grandes cosas por la economía; canalizaba el capital hacia usos productivos; repartía el riesgo; mejoraba la estabilidad financiera... Nada de eso resulta ahora cierto. El capital no se estaba canalizando hacia los innovadores que crean empleo, sino hacia una burbuja inmobiliaria insostenible; el riesgo estaba concentrándose y no repartiéndose; y cuando aquella burbuja estalló, el supuestamente estable sistema financiero se hundió, con la peor crisis mundial desde la Gran Depresión como daño colateral”.

Explicación simple, sencilla, comprensible y al alcance de quienes no nos hemos internado demasiado en esa ciencia esotérica y muchas veces mercenaria llamada economía. No deja de ser llamativo que Grecia, cuna de nuestra cultura, sea hoy el símbolo momentáneo de este barco a la deriva llamado civilización occidental.

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