viernes, 13 de agosto de 2010

FRANCISCO MIRÓ QUESADA: "FILOSOFÍA DE LA SONRISA"

FILOSOFEMAS

Filosofía de la sonrisa

Francisco Miró Quesada Cantuarias
El Comercio Online, 13 de agosto de 2010

Se dice con razón que la democracia es el reconocimiento humano de todos los ciudadanos, pues todos tienen iguales derechos para elegir a sus autoridades. Desgraciadamente hay quienes cometen delitos y se ven privados del derecho de votar. Pero si cumplen su condena y salen libres o salen antes porque tuvieron buena conducta, entonces recuperan todos sus derechos.

Sin embargo hay un tipo de reconocimiento humano que es mucho más profundo que el del sistema democrático: la sonrisa. Cuando una mujer tiene un hijo o hija, apenas transcurrido un corto tiempo, cuando el bebe ve a su madre le sonríe. Una sonrisa maravillosa, difícil de describir, pero es un hecho que está reconociendo a su madre. Después de algún tiempo comienza a sonreírle al padre. Estas sonrisas son un verdadero deleite para los progenitores.

Cuando dos amigos o amigas se encuentran sonríen al saludarse, se están reconociendo como dos seres humanos. Lo mismo sucede al encontrarse con amistades o parientes a los que hacía algún tiempo no veían.

En cambio cuando dos personas que se detestan se encuentran ninguna sonríe. A veces una de ellas sí sonríe, pero su sonrisa es medio torcida, despreciativa. Pero si algún día, por una razón u otra, amistan, entonces sonríen con alegría, porque vuelven a reconocerse como lo que realmente son: dos personas que valen por el mero hecho de ser humanos.

Las sonrisas varían de acuerdo con la personalidad de quienes sonríen. Si una persona es introvertida, su sonrisa será más bien parca y de franco reconocimiento. En cambio si es extrovertida, su sonrisa será amplia y si es muy extrovertido, será de oreja a oreja.

Hay muchos tipos de sonrisas. Las de reconocimiento que he descrito, pero también las hay de rechazo. Y estas son variadísimas. Trataré de describir unas cuantas. Hay sonrisas que califico de amarillas porque son tan torcidas que la piel de la cara de quien sonríe da la impresión de haberse tornado más oscura, medio amarillenta. Hay sonrisas que dan miedo porque hay tal odio en ellas que espantan. Es la sonrisa del torturador ante su víctima. Y las hay sarcásticas que expresan el desprecio absoluto ante el otro.

He hablado de reconocimiento, pero no lo he definido. Buscar una definición de algo tan profundo como es el reconocimiento humano es algo realmente difícil, variará de acuerdo al contexto en que se emplee. La palabra “reconocimiento” significa varias cosas. Una de ellas es la acción de distinguir a una persona o cosa entre las demás como consecuencia de sus características y rasgos. Esta definición me parece adecuada. Por eso creo, aunque no plenamente convencido pues se trata de algo verdaderamente difícil, que la definición del reconocimiento humano podría ser como sigue: “Una persona reconoce humanamente a otra cuando la aprecia”. Tal vez esta definición no es completamente correcta. Pero sea como sea no hay nada más hermoso que una sonrisa entre dos personas que se aprecian, reconociendo que todos los días nos necesitamos de los unos para con los otros. Por ejemplo, cuando dos esposos que se aman se encuentran sonríen. Reconocer la existencia de los otros es maravillarse por la vida.

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