
Vuelvo a un tema que me afecta pues es parte de una historia que he vivido en mi país de origen. Me vuelvo a referir al supuesto ataque del Ejecutivo argentino a la libertad de expresión. Resulta que es democrático que los dos diarios más poderosos de Argentina sean los socios mayoritarios que deciden la distribución del papel para la prensa. Y no es democrático que se discuta en el Congreso una ley que permita un acceso más igualitario a ese recurso. Además bastaría leer las ediciones de esos diarios durante la sangrienta dictadura de Videla para conocer el rol que ambos –Clarín y La Nación– jugaron para mantener esa monstruosidad.
Sabrán mis colegas en Perú que la dictadura aportó subsidios estatales a esos diarios, además de ventajas impositivas, beneficios en las tarifas de la energía y tasas de interés preferenciales.
Citaré al periodista Luis Brushtein, de Página/12, quien cree que “la regulación del mercado del papel para diarios es una medida con la que difícilmente se pueda estar en desacuerdo. Pero muchos buscarán perderse en vericuetos y ambigüedades, dirán que están de acuerdo pero que en este caso se trata de un ataque del Gobierno contra Clarín o correrán al Gobierno por izquierda y exigirán que se intervenga Papel Prensa, para que, en realidad, todo quede en la nada”. Y agrega: “el país está entrando en un año electoral y son muchos los que no quieren confrontarse justo ahora con el multimedia más grande”.
Todo se decidirá en el Congreso donde el Ejecutivo no tiene mayoría. Por tanto, hablar de atropellos a la libertad de expresión es, por lo menos, una exageración.
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