miércoles, 4 de noviembre de 2009

GUILLERMO GIACOSA: "¿LLEGAREMOS A SENTIR COMO LATINOAMERICANOS?"


Un vistazo geopolítico sobre los recientes sucesos en la región

¿Llegaremos a sentir como latinoamericanos?

Guillermo Giacosa
Perú 21 Online, 4 de noviembre de 2009

Están pasando muchas cosas en América Latina. Más de las que suele reflejar la prensa. La presencia de la IV Flota de los Estados Unidos paseándose por nuestras aguas no es un buen augurio. Sabemos la facilidad con la que los gringos fabrican un incidente, y no tenerlo en cuenta sería irresponsable. De la noche a la mañana podríamos vernos envueltos en uno de esos acontecimientos que en nuestro imaginario solo ocurren en Medio Oriente y, entonces, habría que prepararse para lo peor. Quienes duden sobre la fabricación de incidentes solo tienen que consultar los documentos desclasificados por el Departamento de Estado y verán cómo ellos mismos cuentan sus picardías.

Sobre las bases militares que EE.UU. utilizará en Colombia ya se ha escrito lo suficiente, aunque se desconozca el alcance del acuerdo. No es ni bueno, ni mucho menos necesario para la paz en la región, que los gringos se instalen allí. Preguntarse si el objetivo es Brasil no es, de ningún modo, forzar la realidad. ¿Tiene que ver el informe afirmativo de la comisión del Senado brasileño para el ingreso de Venezuela al Mercosur con estas instalaciones militares en Colombia? Tampoco sería descaminado pensar en ese sentido. Parece una hipótesis válida que, a su vez, hablaría de un proyecto nacional de Brasil, con proyecciones de potencia mundial, más sólido de lo que ha trascendido hasta el presente. El último viaje de Lula a Venezuela y los múltiples acuerdos suscritos, más los repetidos abrazos a Chávez y la promesa de multiplicar la cooperación, apuntan también en esa dirección. Si a ello le agregamos el reconocimiento explícito del presidente venezolano al liderazgo brasileño en el área, tendremos más elementos para madurar una hipótesis integracionista en pleno avance.

Lo de Honduras –aún no conozco la respuesta del Congreso de ese país al pedido de Mel Zelaya– está lejos de ser lo ideal pero, visto en perspectiva histórica, marca un cambio en el equilibrio de poderes en la región. Seguramente la derecha estadounidense 'maridada’ a la derecha hondureña sacará ventajas pero, en esta ocasión, ha sido a costa de esfuerzos que en otros tiempos hubiesen resultado inimaginables. Tan inimaginables como que China continental ocuparía el sillón permanente en el Consejo de Seguridad de la ONU, algo a lo que EE.UU. se opuso tenazmente durante largos años. A la histórica e increíble falta de flexibilidad política de los gringos se suma ahora la pérdida de posiciones de la superpotencia en el ámbito mundial y la debilidad del dólar, para anunciarnos, salvo una catástrofe, el afianzamiento del orden multipolar que se viene perfilando desde hace algunos años. ¿Cómo será ese orden? Es difícil predecirlo, al menos para mí. Pero, en todo caso, apuntará a ser más justo y menos caprichoso que el que ha imperado hasta la actualidad.

Estas reflexiones deberán enmarcarse en una realidad condicionada por el cambio climático, cuyas consecuencias podrían alterar más de una variable y no pocas de las suposiciones expuestas.

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