jueves, 18 de junio de 2009

FRANCISCO MIRÓ QUESADA: "¿HAY ESPERANZA?"


FILOSOFEMAS

¿Hay esperanza?

Francisco Miró Quesada Cantuarias
El Comercio Online, 18 de junio de 2009

Lo que ha sucedido en Bagua ha sido una dolorosa tragedia, cuyo recuerdo habrá de prolongarse a través de los años. Nunca podremos olvidar la horrible muerte de 34 personas, entre policías y nativos.

La energía con que los nativos han exigido la derogación de los decretos legislativos 1090 y 1064 ha sido impresionante. No quisieron aceptar su suspensión temporal. Su posición fue inflexible. Los apus se negaron a negociar. Si el Gobierno quería dialogar con ellos, la derogación debía ser definitiva. El Ejecutivo, que en un principio estuvo reacio a ceder, ha tenido que dar marcha atrás. Ahora ha aceptado negociar sin condiciones. Se ha formado un equipo de diálogo, encabezado por el presidente del Consejo de Ministros, Yehude Simon, que ha pedido perdón a todos los participantes en la tragedia y ha llamado “hermanos” a los nativos. Ellos se han sentido impresionados, pues hasta ese momento nadie los había tomado en cuenta, ni siquiera por lo menos en la práctica los habían considerado como ciudadanos.

Según la Constitución, todos los peruanos gozan de los mismos derechos y son iguales ante la ley. Pero la Constitución parecía no aplicarse a los nativos de la selva. Por otra parte, los habitantes de la Amazonía ni siquiera tienen un representante en el Parlamento. Desde todo punto de vista, son considerados como ciudadanos de segunda clase por quienes no vale la pena ocuparse. Era por eso lógico que estallara la tragedia.

El Gobierno, como era inevitable, ha declarado el estado de emergencia en la región. Y no lo suspenderá mientras los nativos sigan bloqueando las carreteras. Estos han aceptado desbloquearlas durante cuatro horas, lo que significa que la situación se prolongará sin término. Es que tienen razón. Mientras no estén seguros de que los decretos mencionados sean derogados no pueden confiar en el Gobierno.

Pero hay una pregunta que debemos hacer, pues de su respuesta depende el futuro de nuestro país: ¿Hasta dónde es sincera la posición de los nativos? Porque una vez derogados los decretos y después de un diálogo sincero con la comisión nombrada por el Gobierno que culmine en el restablecimiento de la paz, ¿cómo estar seguros de que no volverán a asumir una actitud beligerante? Creemos que no. Así como en la guerra son implacables, en la paz son leales y cumplen su palabra.

Reflexionando sobre lo que acaba de suceder, y recordando lo que pasa en Andahuaylas, se llega lógicamente a la conclusión de que hay un movimiento para terminar con la democracia en el Perú. ¿Quiénes están detrás de esto? Por el momento no podemos anticipar nada, pero habrá que hacer una investigación a fondo y con rapidez para llegar a una conclusión bien fundada.

Si se llega a comprobar este hecho, el Gobierno tendrá que actuar con la máxima energía. Si no lo hace, se derrumbará la democracia. Pero no seamos pesimistas. Esperemos que la democracia triunfe y que nuestra nación siga viviendo libre y soberanamente.

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