viernes, 28 de agosto de 2009

FRANCISCO MIRÓ QUESADA: "LA SEGUNDA GUERRA MUNDIAL"


FILOSOFEMAS

La Segunda Guerra Mundial

Francisco Miró Quesada Cantuarias
El Comercio Online, 28 de agosto de 2009

Dentro de pocos días se cumplirán 70 años del inicio de esa inmensa tragedia que fue la Segunda Guerra Mundial. Pocos hechos históricos han influido tanto en mi vida y en mi manera de juzgar los hechos como esa contienda. Cuando me enteré de que, por orden de Hitler, se habían quemado todos los libros y anotaciones escritos por Einstein sentí un odio profundo por el Führer de los nazis. Porque Einstein era uno de los genios más grande entre los grandes. El creador de la teoría restringida y de la teoría generalizada de la relatividad había construido una teoría que mostraba que las leyes que regían los acontecimientos del mundo físico eran absolutas, creando una revolución científica tan grande que solo la de Newton podía compararse con ella. Además era un hombre bondadoso y pacifista. El hecho de que se hubiera quemado todo lo que él había creado, me pareció abominable.

Cuando se inició la guerra, el avance de los nazis fue arrollador. Creadores de la “blitz krieg” (guerra relámpago), en pocos días derrotaron a las fuerzas francesas y Hitler, en persona, se dio el lujo de pasar bajo el Arco del Triunfo, una de las maravillas de París, seguido por lo más selecto de sus tropas. Caída Francia, siguió conquistando países europeos. A continuación invadió Bélgica, Holanda, Dinamarca, Noruega, y realizó la unión con Austria. Parecía invencible, nada podía detenerlo.

Temeroso de que pudiese ganar la guerra, no pude soportar la situación y decidí enrolarme en el ejército estadounidense que acababa de entrar en la contienda. Tenía 21 años y hablé con mi padre. “Hitler está destruyendo todo lo bello y maravilloso que tú me enseñaste sobre la ciencia y la civilización”, le dije. Pero Racso me respondió: “Te comprendo, pero solo te pido una cosa: espera un año. Las cosas están ocurriendo muy rápidamente, quizá la situación haya cambiado. Si Hitler sigue triunfando, te enrolas y te vas”. Pasó el año y las cosas cambiaron, las tropas nazis acababan de estancarse en Stalingrado. Después de ataques desesperados y de una defensa heroica de las huestes del Ejército Rojo perdieron la batalla.

Para tener una idea de lo que era Hitler basta relatar lo siguiente. Poco antes de que comenzara la guerra había acordado un pacto de no agresión con Stalin. Y luego, sin el menor reparo, lo violó e invadió Rusia, cometiendo el mismo error que Napoleón.

La única manera de comprender sus actos es que era un psicópata que tenía ideas fijas y que una de ellas era su odio por los judíos que vivían en los países que habían caído bajo su garra, a quienes había decidido exterminar. Pero es indudable que era osado, poseía talento político y era un orador extraordinario. La intervención de los estadounidenses en el conflicto fue decisiva. Después de enormes esfuerzos y de miles de soldados muertos lograron, por fin, doblegar al monstruo.

A raíz de la Segunda Guerra Mundial se creó la Organización de las Naciones Unidas, cuya finalidad era evitar las guerras en el futuro. Desgraciadamente no ha sido así. El ser humano no ha cambiado a través de los siglos y las guerras continúan, tal vez peores, debido al desarrollo increíble de las armas modernas. ¿Algún día habrán desaparecido las guerras? Lo último que se pierde es la esperanza.


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