jueves, 30 de julio de 2009

GUILLERMO GIACOSA: "PARA PENSAR LA CRISIS (3)"


Para pensar la crisis (3)

Guillermo Giacosa
Perú 21 Online, 30 de julio de 2009

Ayer terminamos la nota de la BBC de este modo:

"3. Consecuencia axiológica: Teoría de los valores. Este aparente desamparo de nuestra praxis económico-social se complementa con una crisis de fundamentos éticos. Desde los años 80 se impuso un individualismo a ultranza basado en una teoría del egoísmo como valor organizador de una sociedad."

La teoría se retrotrae a Adam Smith y su consideración de que la mejor manera de comportarse socialmente era que cada uno persiga su propio interés, ya que la “mano invisible del mercado” arreglaría los entuertos que se produjesen. Adam Smith jamás negó la acción social ni la labor del Estado, ni la presencia de los valores (la justicia era fundamental en su sistema), como tiempo después se interpretó con ignorancia o mala fe, pero uno de sus seguidores, Friedrich Von Hayek, y su discípulo Milton Friedman radicalizaron sus ideas.

Ayn Rand, novelista y filósofa de los años 40, le dio vuelo filosófico a este viraje, planteando que el egoísmo –la búsqueda ciega del propio beneficio– era el fundamento de la civilización. Entre sus discípulos se encontraba Alan Greenspan, quien años después estaría al frente de la Reserva Federal de EE.UU., de 1987 a 2006 (período de la mayor desregulación financiera). Greenspan reconoció ante el Congreso que su edificio teórico tenía fallas. “Estoy asombrado. Durante 40 años o más, las pruebas apuntaban a que este sistema estaba funcionando muy bien”, dijo. El consenso hoy es que la búsqueda desenfrenada del propio beneficio ha sido determinante en las dos megacrisis mundiales de los últimos 80 años: la Gran Depresión y esta crisis. ¿Se necesita alguna otra prueba del impacto de estas dos debacles?

4. Azar, causalidad, incertidumbre. Una premisa que viene del iluminismo, y que durante dos siglos nos sostuvo con su fe, fue la posibilidad de correspondencia entre lo que decíamos y la realidad. Esta fue el fundamento del conocimiento científico y la predicción de fenómenos y tendencias. Desde principios de siglo XX ha habido numerosos cuestionamientos a esta premisa, pero una fe en sus fundamentos ha sobrevivido en muchos campos, entre ellos la economía.

Soros estudió filosofía en la London School of Economics con Popper, y acaba de publicar sus conclusiones en The Crash of 2008, que lleva el sugestivo subtítulo de ‘El nuevo paradigma de los mercados financieros’. Según Soros, pretender que los mercados financieros reflejan la marcha de la economía real, y se manejan por la oferta y la demanda, es desconocer el papel fundamental que cumple la subjetividad. El valor del oro o la propiedad no sube porque refleje como un espejo una realidad subyacente de demanda y oferta, sino porque los operadores del mercado –por su misma interacción– influyen en este precio, tal como sucede en las burbujas financieras que se arman en torno a un producto, o el comportamiento en manada (cuando todos quieren comprar o vender al mismo tiempo).

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